EL DEMONIO ACTÚA DE DIFERENTE MANERA EN MALOS Y BUENOS

Nadie puede decir que está exento de los ataques del demonio; sin embargo, aunque actúe de distinta manera en malos que en los buenos, siempre los tienta

ArtMari

¿Te consideras bueno?, ¿o sientes que eres muy malo?, o mejor aún, ¿crees que existe el demonio? porque mas vale que sea así, pues aunque no nos demos cuenta, el diablo y sus legiones están atentos a nuestros descuidos para atacarnos, sin importar que seamos buenos o malos.

El demonio y sus huestes

Explica el Catecismo de la Iglesia católica:

"Dios es infinitamente bueno y todas sus obras son buenas. Sin embargo, nadie escapa a la experiencia del sufrimiento, de los males en la naturaleza —que aparecen como ligados a los límites propios de las criaturas—, y sobre todo a la cuestión del mal moral" (CEC 385). 

En efecto, el mal tiene como origen el pecado. Y detrás de la caída de Adán y Eva, está una presencia maligna que, inicialmente, fue un ángel. El Catecismo dice:

"Detrás de la elección desobediente de nuestros primeros padres se halla una voz seductora, opuesta a Dios (cf. Gn 3,1-5) que, por envidia, los hace caer en la muerte (cf. Sb 2,24). La Escritura y la Tradición de la Iglesia ven en este ser un ángel caído, llamado Satán o diablo (cf. Jn 8,44; Ap 12,9). La Iglesia enseña que primero fue un ángel bueno, creado por Dios" (CEC 391)

Ellos eligieron libremente rechazar a Dios:

"La Escritura habla de un pecado de estos ángeles (2 P 2,4). Esta "caída" consiste en la elección libre de estos espíritus creados que rechazaron radical e irrevocablemente a Dios y su Reino (CEC 392).

Entendemos, pues, que son muchos demonios. Y ellos no tuvieron la oportunidad de redimirse, como la tuvo el hombre, porque sus inteligencias eran superiores a la de los humanos y sabían perfectamente que no habría marcha atrás en su decisión. Por eso nos odian y quieren conducirnos a su mismo destino: el infierno.

Los ataques demoniacos

Ahora bien, mientras tenemos vida, cabe la posibilidad de convertirnos y ganarnos el cielo. Ellos saben esto perfectamente, por eso se esfuerzan en tentarnos de distintas maneras para lograr su objetivo.

Por eso, aunque podamos ser "buenos", nos desviamos constantemente del camino a Dios. Las tentaciones pueden ser sutiles o descaradas, atacando nuestros sentidos y nuestras pasiones desordenadas.

A los santos les ocurría lo mismo. Sabemos de casos en los que el demonio los atacaba físicamente: al santo Cura de Ars no lo dejaba dormir y hasta una vez incendió su cama, a santa Gema Galgani la golpeaba igual que al santo Padre Pío, a san Antonio Abad y a san Benito de Nursia se les apareció en forma de una hermosa mujer, en fin, se las ingenia bastante bien para seducir al que se deja.

Pero a los malos los convence de que no tienen perdón y los hunde más en la miseria de los pecados más nauseabundos.

Sin embargo, a buenos y malos nos desanima y nos arrastra con él para que, al final, nos sintamos vencidos y desistamos de querer salvarnos.

El remedio contra el mal

¿Cuál es el remedio, entonces, para triunfar sobre el diablo? Jesús y su poder exorcizante. Su Presencia, su Palabra, su Cuerpo y su Sangre. Porque no podemos solos, pero si rogamos al Señor que nos libere, Él lo hará como lo hizo con tantos endemoniados del evangelio: dará una orden y nos dejarán en paz.

No obstante, es necesario que nuestra voluntad esté dispuesta a soltar aquello que nos obstaculiza encontrarnos con el Señor Jesús: nuestros malos deseos, nuestros hábitos desviados, las discusiones, las malas palabras, la soberbia, l avaricia la lujuria, la envida, la ira, la pereza, la gula, las infidelidades, las amistades inconvenientes, y todo lo que nos causa placer culposo - porque sabemos que está mal y lo seguimos haciendo -.

Y encontrarnos con el Señor en la Eucaristía, que es potentemente sanadora.

Por eso, si quieres deshacerte de esos demonios, confiésate, ve a Misa con frecuencia, comulga, ora y conságrate a María. El remedio es eficaz para buenos y no tan buenos. No lo olvides.

Mónica Muñoz

Fuente: Aleteia