El Obispo de Orihuela-Alicante (España), Mons. José Ignacio Munilla, desgranó tres claves de la elección del Papa León XIV a un año del cónclave: la unidad de la Iglesia, el liderazgo moral ante la crisis de Occidente y el pensamiento agustiniano.
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| Papa León XIV. | Crédito: Daniel Ibáñez - EWTN Noticias |
En su
programa Sexto Continente de Radio María España, el
prelado analizó los puntos esenciales por los que, a su juicio, la Providencia
inspiró a los cardenales para la elección del agustino Robert Francis Prevost,
estadounidense y peruano, como Obispo de Roma.
1. Crisis
interna de la Iglesia
"No me
cabe la menor duda que hubo una gran batalla entre el dragón y la mujer vestida
de sol”, comenzó señalando Mons. Munilla en referencia a que la Iglesia
Católica, en el momento de su elección, "vivía una crisis de comunión
interna muy seria”.
“Sí, los
riesgos de rupturas en el seno de la Iglesia eran muy fuertes. No quiere decir
que en un año hayan desaparecido completamente, pero obviamente hemos dado un
giro importante hacia la unidad, hacia la comunión”, añadió el obispo
español.
La segunda
clave de la elección de León XIV, a juicio del prelado donostiarra, se refiere
al papel que ha de desarrollar el Pontífice ante la situación política
internacional: “Dios le ha llamado a que su labor no sea únicamente ad
intra en el seno de la Iglesia, sino también a ser un baluarte ante el
mundo”, que se ejemplifica en los ataques recibidos por el presidente de los
Estados Unidos, Donald Trump.
"El
prestigio y el peso moral del pontificado se está viendo grandemente
afianzado”, señaló el prelado, convencido de que "la providencia de Dios
le ha llevado a tener que dar este do de pecho en un momento en el que
Occidente pierde la cabeza”.
3. Clave
agustiniana
En tercer
lugar, la elección del Cardenal Prevost como Vicario de Cristo en la tierra
respondió a que "Dios tenía una carta guardada debajo de la manga”, en
referencia a quien fue superior de la Orden de San Agustín, “la persona
adecuada para llevar adelante el pastoreo de la Iglesia en esta
situación”.
Mons. Munilla
expuso que este último criterio "para muchos analistas, va a pasar
desapercibido”, a pesar de que "hay una clave agustiniana muy importante
en este momento que le va a hacer un bien inmenso a la vida de la
iglesia”.
A este
respecto, el prelado español recordó que San Agustín de Hipona “vivió uno de
los momentos más traumáticos de la historia antigua: el derrumbe del mundo
romano”, en el que “muchos cristianos temían que si caía el imperio romano
también se derrumbaría la iglesia”.
San Agustín
"comprendió algo decisivo: el cristianismo no podía identificarse
plenamente con ninguna estructura política, cultural o civilizatoria, que no.
El imperio romano no era el reino de Dios. La fe había nacido antes del imperio
y podía sobrevivir perfectamente después de él”, añadió el prelado.
En la
actualidad, añadió, asistimos al desgaste acelerado de un mundo secularizado,
relativista, donde se da una “ruptura de la transmisión de la fe en la familia,
la descristianización de la cultura, la pérdida de influencia social de la
Iglesia, los flujos migratorios que parece que cambian el agua de la pecera y
eso produce en muchos católicos una mezcla de desconcierto, nostalgia,
miedo”.
La tentación es
pensar que “si desaparece la cristiandad, desaparecerá también el cristianismo.
Pero San Agustín nos enseña precisamente lo contrario, que la Iglesia no
depende de una hegemonía cultural para existir”.
“La promesa de
Cristo fue las puertas del infierno no prevalecerán contra la iglesia. Por eso,
yo creo que Dios había pensado en un recurso, en un hombre de Dios para llevar
adelante este momento de la historia de la Iglesia, Robert Francis Prevost, un
agustino”, describió Mons. Munilla, quien hizo un repaso de algunas de las
citas de San Agustín usadas por el Papa León XIV a lo largo de su primer año de
pontificado.
Por Nicolás de
Cárdenas
Fuente: ACI Prensa
