¿Y si las pandemias, ataques nucleares y catástrofes fueran también una oportunidad? Un médico católico nos dice cómo actuar ante dichas situaciones
![]() |
| PeopleImages | Shutterstock |
Hay algunas
cosas que podemos hacer para afrontar nuevas pandemias, ataques nucleares y
otras situaciones de emergencia que puedan surgir. El médico presidente emérito
de la Federación Internacional de Médicos Católicos del Mundo (FIAMC), José María Simón Castellví ofrece a
Aleteia cuatro sorprendentes consejos que ayudan a ver las catástrofes también
como una oportunidad para hacer crecer el amor.
1. Escuchar
a los expertos
Una de las
lecciones que Simón extrae de la pandemia que nos sacudió a todos hace seis
años, el Covid 19, es la necesidad de "hacer más caso a los médicos
católicos organizados y a otras instituciones, como las reales academias, que
tienen mucho nivel y no están supeditadas a agendas ocultas". Ellos
ofrecerán protocolos adaptados a cada emergencia, con consejos concretos.
Por ejemplo, en
caso de radiación nuclear tomar yodo, vigilar lo que se come y bebe, así como
buscar un refugio bien protegido. O en caso de epidemia respiratoria, usar mascarillas, evitar
tocarse los ojos y la nariz y extremar las medidas de higiene.
Simón opina que
"hay que fiarse de las autoridades relativamente, porque muchas tienen
intereses propios que hay que ponderar".
2. Ayudar
"Una gran
catástrofe es una oportunidad para ejercer la caridad", dice Simón,
"porque pueden faltar cosas, se necesita ayuda y es una gran ocasión, uno
no puede quedarse siempre en un búnker o en el campo".
Inspirándose en
la respuesta de los santos en epidemias, guerras y distintas situaciones de
emergencia, Simón anima a darle sentido a la supervivencia y "trabajar y
hacer caridad con los que quedan".
"Siempre
hay un riesgo -reconoce-, pero no puedo dejar de operar a un paciente porque
sea contagioso; pongo medidas y adelante".
Simón también
destaca la importancia de la creatividad y la audacia, como se comprobó en la
pandemia.
"Algo
bueno que se hizo en algunos sitios fue enviar a sacerdotes muy jóvenes a
atender pacientes moribundos porque el Covid en jóvenes se toleraba muy
bien", recuerda.
Y añade el
ejemplo del beato Pere Tarrés en la guerra civil española, que "cuidaba
muy bien a sus pacientes con los únicos cinco medicamentos que tenía a su
alcance".
"Uno tiene
que hacer lo que pueda con lo que tiene -destaca-. Después, dependiendo de la
propia generosidad, con más horas, más riesgo…".
3. Rezar
Las situaciones
de emergencia han despertado muchas oraciones a lo largo de la historia. Son
momentos privilegiados para "rezar de todas la maneras: verbalmente, con
los sentidos, con la Misa, que es la mejor oración", explica Simón.
"Sí que es
cierto que en algunos momentos no será posible ir a celebraciones comunitarias
o a Misa", continúa. En estas situaciones, Simón afirma que la radio es un
medio de comunicación que puede ayudar a estar en contacto y animar a las personas
a orar.
"Nunca hay
que olvidar que donde hay dos o tres unidos en nombre de Jesucristo, allí está
Él -añade-. La oración siempre será un consuelo".
En el ámbito
religioso, indica, "tiene que primar la piedad sobre otras
consideraciones". Según el doctor, también en las situaciones de
emergencia debe continuar la evangelización de la Iglesia, la oración, los
sacramentos…
"Los
templos no se pueden cerrar salvo por fuerza mayor y por tiempo determinado,
pero la evangelización no puede parar", afirma. Mirando la historia de la
Iglesia, el médico destaca que está llena de ejemplos de entrega, de
religiosidad y rogativas en tiempos difíciles como los de las pestes.
4. Confiar
en la bondad de Dios
Simón anima a
no perder nunca la esperanza y a confiar en que la Providencia divina gobierna,
respetando las leyes de la naturaleza y la libertad.
En este
sentido, destaca cómo la pandemia fue una gran prueba pero también algunas
personas la vivieron como una bendición. Y recuerda que "hay que
prepararse para morir" y sobre todo para disfrutar de Dios para
siempre.
Patricia Navas
Fuente: Aleteia
