El piloto Víctor Glover, un ferviente cristiano evangélico, lleva un ejemplar en su reducidísimo equipaje
«En el Ejército, hay un dicho que dice que no hay ateos en las trincheras. Tampoco los hay en los cohetes». La afirmación proviene de Víctor Glover, el piloto de la misión Artemis II con destino a la Luna que despegó el pasado miércoles junto a otros tres compañeros.
Glover sabe
bien de lo que habla: lleva casi tres décadas en el Ejército de los Estados
Unidos y es un veterano astronauta que ha llegado a permanecer seis meses en la
Estación Espacial Internacional durante una misión hace cinco años. «Mi carrera
se nutre de mi fe, y siempre que hago algo bastante arriesgado,
rezo; antes de volar, cada vez que vuelo. Piloto aviones varias veces por
semana. Y, sin duda, cuando te metes en un cohete», confiesa el astronauta,
miembro de una congregación evangélica, «un cristiano devoto y maestro de
escuela dominical», según le define Premier Christian News.
En el reducido
equipaje de Víctor Glover no falta una Biblia, para tener
«servicios virtuales, ofrendas virtuales, lectura de la Biblia y oración».
«Rezo para que Dios bendiga esta misión», afirmó pocas horas de embarcarse en
la nave espacial. «Pero también rezo para que podamos seguir siendo una
fuente de inspiración para la cooperación y la paz, no solo entre
naciones, sino también dentro de nuestra propia nación», añadió.
El vuelo, de
aproximadamente 10 días, estará repleto de actividades en el interior de la
reducida cápsula. En el caso de que no haya ningún tipo de contratiempo, la nave
Orión debería llegar a las inmediaciones lunares entre el 5 y el 6 de
abril.
Álex Navajas
Fuente: El Debate
