El Papa amplía su mirada a la situación económica mundial, subrayando que, a pesar de que en el mundo hay «en conjunto mucha riqueza», «los pobres aumentan»
El Papa recibe en audiencia a los directivos y empleados del Instituto Nacional de Previsión Social Italiano. Teniendo en cuenta la desigualdad en la distribución de la riqueza y los «cambios» en el panorama laboral del siglo XX, invita a las instituciones asistenciales a «no olvidar al hombre» y a comprometerse con la defensa del trabajador y de la dignidad humana.
Toda la
doctrina social de la Iglesia, desde León XIII hasta Francisco, ha tenido
siempre «en el centro de la atención» «la respuesta a las necesidades concretas
de las personas», en un recorrido sólido y coherente que «desemboca» en la
encíclica Fratelli tutti del Papa Bergoglio y en la
reafirmación de que el estado social, el estado del bienestar, es
un «derecho universal».
Este es el
sentido profundo del discurso que León XIV ha dirigido esta mañana, 10 de
abril, a los cerca de 400 empleados y directivos del Instituto Nacional de
Previsión Social de Italia (INPS), recibiéndolos en audiencia en la sala
Clementina del Palacio Apostólico.
Promover la
responsabilidad social
El Pontífice
señala que el «papel social» de esta institución consiste en hacerse cargo «de
las necesidades de muchas personas vulnerables a través de mecanismos de
distribución equitativa de la riqueza». Una misión que legitima al Instituto
Nacional de Previsión Social (INPS) para «actuar de manera eficaz en la
promoción de una responsabilidad social que combine el desarrollo económico y
la cohesión comunitaria».
Millones de
personas sin comida ni asistencia sanitaria
El Papa amplía
luego su mirada a la situación económica mundial, subrayando que, a pesar de
que en el mundo hay «en conjunto mucha riqueza», «los pobres aumentan».
“Muchos
cientos de millones de personas en todo el planeta viven sumidas en la pobreza
extrema y carecen de alimentos, vivienda, asistencia médica, escuelas,
electricidad, agua potable y servicios sanitarios indispensables. Sin embargo,
hay riquezas desproporcionadas que permanecen en manos de unos pocos. Es un
escenario injusto, ante el cual no podemos dejar de cuestionarnos y
comprometernos a cambiar las cosas.”
La causa de
esta situación de «desigualdad» no es la «falta de recursos». Para resolverla
se necesita más bien la voluntad de afrontarla apuntando a una «distribución
más equitativa que se realice con sentido moral y honestidad».
La atención
secular de la Iglesia hacia los más necesitados
Esta atención
al mundo del trabajo y a la ayuda a los necesitados impregna toda la doctrina
social de la Iglesia, a partir del magisterio del Papa León XIII, quien en la
encíclica Rerum novarum exhortó explícitamente a
las instituciones de previsión y asistencia social a «velar por que al obrero
nunca le falte trabajo». San Juan XXIII, en las encíclicas Mater et Magistra y Pacem in terris, elevó el bienestar
social a derecho humano, una línea magistral seguida también por San Pablo VI.
Hasta llegar a Juan Pablo II y su crítica al asistencialismo, y a la encíclica
de Benedicto XVI Caritas in veritate. Un recorrido
coherente que desemboca en la encíclica del papa Francisco Fratelli tutti.
El modelo
propuesto es el de un sistema de seguridad solidaria, basado en los principios
de subsidiariedad, responsabilidad social y fraternidad humana, siempre con el
fin de orientar la intervención asistencial para permitir a todos «una vida
digna mediante el trabajo».
Un ámbito en el
que, en Italia, el INPS es sin duda un «actor principal».
“Por ello,
aun ante la necesidad de garantizar la sostenibilidad del sistema, vuestro
compromiso debe estar siempre orientado también a salvaguardar su tejido
solidario y su equidad, tanto en el ámbito de las pensiones como en el
acompañamiento del trabajador a lo largo de su trayectoria profesional.”
La incógnita
de la IA en el mundo del trabajo
Una tarea tanto
más importante si se compara con los escenarios laborales del siglo XX,
«transformados» por la «industrialización de la empresa», la «externalización
de la producción», los «altos costes laborales» y el «apremiante desarrollo
tecnológico», sobre los que se cierne la incógnita de la inteligencia
artificial, «aún por analizar y evaluar en sus múltiples facetas». Cambios que
han tenido y siguen teniendo un impacto decisivo en la vida de las personas.
“Las
trayectorias laborales, que durante mucho tiempo fueron en su mayoría lineales,
con puestos de trabajo que a menudo se ocupaban de por vida, ahora se
caracterizan por una mayor precariedad y variabilidad, con el auge de modelos
de trabajo temporal, a tiempo parcial, de cesión, a demanda, a menudo
autónomos, en las formas más variadas e híbridas.”
La
invitación a «no olvidar al hombre»
Al término de
su discurso, León XIV recuerda y hace suyas las palabras de exhortación que el
Papa Francisco dirigió a su vez a los directivos y empleados del INPS en 2015,
cuando les invitaba con vehemencia a «no olvidar al hombre», a «trabajar para
quienes trabajan» y a «apoyar a los más débiles», garantizando «la dignidad y
la libertad de vivir una vida auténticamente humana».
Daniele Piccini
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
