Referirse a la hostia para consagrar como "forma" o "sagrada forma" no es del todo adecuado, para eso es importante consultar los documentos de la Iglesia
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| David Eucaristía | Pexels |
Decirle forma a
una hostia, consagrada o no, no es tan correcto. Algunos usan la palabra
"forma", o "sagrada forma" o "forma sagrada" para
hablar de la materia eucarística antes o después de la consagración. Pero es
mejor rescatar la manera correcta de llamar a la materia de la Eucaristía.
¿Qué dicen
los documentos de la Iglesia?
Los documentos
oficiales de la Iglesia no utilizan la palabra “forma” para referirse a la
materia de la Eucaristía; hablan de “hostias” (Instrucción General del Misal Romano, 286; IGMR, 321), pues la palabra hostia tiene un significado
profundo.
Los sacramentos
tienen materia y forma. La materia es el elemento material, tangible, sensible
al que se acompañan unas palabras del ministro (forma). La “forma”, pues, son
las palabras que acompañan un rito.
La “forma” de
un sacramento son las palabras que pronuncia el ministro ordenado, y que,
unidas a la materia correcta y dichas con la intención que tiene la Iglesia,
confieren el sacramento.
¿Qué es la
forma?
Concretamente,
en el caso del sacramento de la Eucaristía, la forma es la fórmula de
consagración. La “forma” es la fórmula de la consagración del pan y del vino
para que se conviertan en el cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo.
Y esta “forma”
bien podría llamarse “sagrada”, pues son las mismas palabras que pronunció el
mismísimo Jesús en la última cena, a diferencia de las otras palabras que
forman parte del rito para conferir los demás sacramentos, que son de origen
eclesial.
Después de la
consagración de las especies eucarísticas, más que hablar de pan (u hostia
consagrada) y vino consagrados, lo más correcto y justo es hablar del cuerpo y
la sangre de Cristo.
Para eso
es importante consultar los documentos de la Iglesia - que están a disposición
de cualquier persona que desee instruirse - y llamar a todos los elementos de
la Liturgia y de los sacramentos con su nombre correcto y apropiado.
Henry
Vargas Holguín
Fuente: Aleteia
