¿Cuál es su estructura? ¿Qué importancia tiene la lectura y el estudio del catecismo de la Iglesia Católica? ¿En qué difiere con la catequesis infantil?
![]() |
| Shutterstock |
El Catecismo de la Iglesia Católica contiene el "depósito de
la fe", es decir, lo que la tradición y el magisterio reconocen como
inspiración del Espíritu Santo que actúa en la historia. Su fundamento reside
en la profesión de fe. Quiere enseñarnos el sentido del "Creo".
Profesar la fe en Cristo significa que debemos comprender para creer y creer
para comprender.
En otras palabras, necesitamos conocer lo que nuestra Iglesia cree
y enseña para así edificarnos y arraigarnos cada vez más en Cristo Jesús. Y la
verdad fundamental de nuestra fe es una sola: ¡Cristo vive!
Partes del Catecismo
La primera parte se centra en la profesión de fe; la segunda, en
la celebración del misterio cristiano; la tercera, en la vida en Cristo; y la
cuarta, en la oración cristiana.
En tiempos como los nuestros, el Catecismo no puede utilizarse
para reforzar aún más el muro de odio que ya se ha levantado, sino que debe
ayudarnos a comprender cada vez más nuestra identidad cristiana y así poder
promover la cultura del encuentro y del diálogo.
El Catecismo es el libro fundamental de nuestra fe. Nos ayuda a
comprender por qué creer y qué significa creer. En él también podemos aprender
el sentido de la celebración del misterio cristiano, la importancia de los
sacramentos en nuestra vida y por qué el culmen de la vida cristiana se
encuentra en la Eucaristía.
Ofrece además una formación de la conciencia conforme a las
exigencias del Evangelio y nos enseña que el corazón del Evangelio es la
oración del Padrenuestro y que nuestra actitud debe vivirse según las
bienaventuranzas.
Y nos enseña también que la oración es, ante todo, una búsqueda
para vivir una íntima comunión con Cristo; y ofrece toda una reflexión para
comprender el misterio de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo, que es
signo universal de la salvación que Él ofrece.
Catecismo y catequesis
En cuanto a la diferencia entre el catecismo y los materiales
didácticos para la catequesis infantil, diría que lo que los distingue
principalmente es el lenguaje.
Sin embargo, esta fue una preocupación de la propia Iglesia, y con
San Juan Pablo II se elaboró el Catecismo de la Iglesia Católica. Posteriormente, Benedicto XVI
adaptó el Catecismo a un compendio, recuperando un método de enseñanza propio
del judaísmo indicado por la propia Torá en la parashá y que también había sido
utilizado por la Iglesia en el antiguo catecismo de preguntas y respuestas.
Más tarde hará lo mismo adaptándolo al Youcat en un
lenguaje más propio de los jóvenes, y el papa Francisco hace lo mismo con
el Docat; además, el propio Youcat se ha adaptado para los niños.
Conviene que los padres, los padrinos y los responsables de la educación de los
niños en la fe utilicen estos materiales elaborados por el equipo del Youcat.
Leer y comprender
Quien busca el conocimiento de Cristo encuentra el Amor, pues Dios
es caridad. Así, el catecismo solo cumplirá su función si el lector lo lee con
la inteligencia de la fe; es decir, hace crecer a quien aprende en la fe, en la
esperanza y, sobre todo, en la caridad. Parafraseando a San Agustín, diría:
buscar conocer para amar más; o, como diría San Ignacio de Loyola, para amar y
servir más.
Paulo
Teixeira
Fuente: Aleteia
