"Los no nacidos son los más pobres entre los pobres, pues no pueden defenderse, ni siquiera gritar, ante la agresión”
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| Imagen de la Jornada por la Vida 2026 de la Conferencia Episcopal Española. | Crédito: CEE |
La Conferencia
Episcopal Española afirmó que “el aborto nunca puede constituir un derecho, ya
que no existe el derecho a eliminar una vida humana”, ante las pretensiones del
Gobierno de incluirlo en la Constitución Española.
En un mensaje
titulado La vida, don inviolable con
motivo de la Jornada por la Vida que se celebrará el próximo 25 de marzo, la
Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida plantea como
objetivo "reafirmar nuestra fe en el Dios de la vida, creador de todo lo
visible e invisible, quien confiere a cada ser humano una dignidad infinita e
inalienable desde su inicio hasta su fin”.
Los prelados
argumentan que, más allá de la verdad que procede de la fe, la defensa de la
vida humana es también “una exigencia de la recta razón y de la ciencia”,
sustentada en disciplinas como la biología, la embriología o la genética y
técnicas como la ecografía.
A este
respecto, recuerdan que “la biología defiende unánimemente que, desde el
momento de la fecundación, existe un organismo humano vivo e independiente, con
un patrimonio genético propio, un desarrollo embrionario autónomo, ordenado y
coordinado”.
La embriología,
por su parte, afirma que el cigoto "es un individuo real de la especie
humana y que posee un ‘yo ontológico’ desde su concepción”, insisten los
obispos.
“El aborto
es objetivamente inmoral”
"El
embrión es una persona distinta de sus padres, con una unidad organizada por su
propio programa genético. Incluso pensadores que defienden el aborto han de
reconocer, por honestidad intelectual, que, desde los primeros momentos de su
existencia, el embrión es un ser humano”, continúa el mensaje.
Ese es el
motivo por el que, añaden los prelados, “el aborto es objetivamente inmoral,
pues supone poner fin a la vida de un individuo de nuestra especie, negando la
igualdad radical de derechos que debe fundamentar cualquier humanismo
verdadero”.
Grave
“paradoja biopolítica”
Por otro lado,
los obispos se muestran preocupados por “la tendencia a elevar el aborto a la
categoría de ‘derecho’, incluso con rango constitucional o en cartas de
derechos fundamentales”.
“El aborto
nunca puede constituir un derecho, ya que no existe el derecho a eliminar una
vida humana”, subrayan los prelados, quienes añaden que “vivimos en una
sociedad que padece una grave ‘paradoja biopolítica’” que fue señalada por el
presidente de la CEE, Mons. Luis Argüello, en el discurso inaugural de la
última Asamblea Plenaria.
En aquella
ocasión, el Arzobispo de Valladolid describió cómo en un hospital, es posible
que unos médicos estén decidiendo cómo salvar a un bebé nonato, mientras otro
grupo de sanitarios "mata deliberadamente a un bebé de la misma edad en la
habitación de al lado”.
También destacó
el hecho de que destruir un huevo de águila conlleve una multa y hasta dos años
de cárcel mientras la ley da “el derecho a matar a un hijo con síndrome de Down
hasta el final del embarazo”.
“Esta
incoherencia moral es un síntoma del debilitamiento de nuestra democracia, que
parece incapaz de tutelar al más vulnerable de todos los seres: el no nacido”,
concluyen los prelados.
“Los más
pobres de entre los pobres”
Siguiendo el
magisterio petrino, los prelados españoles recuerdan que "los no nacidos
son los más pobres entre los pobres, pues no pueden defenderse, ni siquiera
gritar, ante la agresión”.
Al mismo
tiempo, enseñan que la mirada de la Iglesia ante el aborto no se queda en el
hijo por nacer, sino también "a madres y padres que enfrentan dificultades
a la hora de afrontar un embarazo” y denuncia que muchas mujeres “ven su
maternidad frustrada por ‘barreras estructurales’ que parecen absolutamente
insalvables: la precariedad laboral, la dificultad de acceso a la vivienda y la
debilidad de las políticas públicas de apoyo a la familia”.
Los obispos
españoles proponen, en consecuencia, "una alianza social para la esperanza
a favor de la natalidad, que sirva, por una parte, para construir juntos las
condiciones necesarias para que nuestros jóvenes puedan plantearse formar una
familia abierta a la vida y, por otra, para que ninguna mujer tenga que
recurrir al aborto por sentirse sola o sin recursos”.
“El aborto
no es una conquista, sino un fracaso”
Por último, los
prelados agradecen "tantas iniciativas, llevadas a cabo por organizaciones
no gubernamentales y por personas concretas, que acogen, acompañan y ayudan de
manera integral a las mujeres embarazadas que tienen problemas”.
“El aborto no
es una conquista, sino un fracaso personal y social. Soñamos con el día en que
las futuras generaciones miren hacia atrás y les cueste creer que se
sacrificaran millones de vidas en nombre de la libertad”, concluyen.
Por Nicolás de
Cárdenas
Fuente: ACI Prensa
