En todo el mundo, hay jóvenes que están dando que hablar por su fe y su vida ejemplar. Sus historias de camino a la santidad han llegado hasta el Vaticano
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| Avec l'autorisation de la famille de Gilda Cersosimo |
En la Iglesia
católica se observa últimamente un aumento de los jóvenes candidatos a la
canonización, como lo demuestra la reciente apertura del proceso de
beatificación de Marco Gallo, el 7 de marzo de 2026. Procedentes de diferentes
países, dotados de diversos talentos y personalidades singulares, comparten sin
embargo un rasgo común: son jóvenes de nuestra época y van camino a la
santidad.
Han crecido con
Internet y el teléfono móvil y han vivido tanto las alegrías como las
dificultades de su generación. Con edades comprendidas entre los 17, 18 y 23
años, han demostrado que la santidad es posible, incluso a su edad.
Ya en vida,
estos jóvenes se habían ganado una reputación de santidad que sigue irradiando
luz. Su vida luminosa dejó huella en sus amigos y en todos aquellos que los
conocieron, y hoy su testimonio se difunde mucho más allá de su círculo más
cercano.
¿Podrán algún
día contarse entre los santos, al igual que Carlo Acutis o Pier Giorgio
Frassati? En la actualidad, las familias y las autoridades eclesiásticas están
recopilando información sobre sus vidas. Para algunos de ellos, el proceso de
beatificación ya está abierto.
Un gran amor
por la Eucaristía
Entre ellos se
encuentra Joe Wilson (1994-2011), un joven de 17 años que
falleció en 2011 a causa del síndrome de Wolff-Parkinson-White. Quienes lo
conocían quedaban impresionados por la intensidad de su fe. La misa era una de
sus actividades favoritas y sentía una gran devoción por Nuestra Señora de
Lourdes.
De él emanaban
una profundidad y una sabiduría inusuales, y se convirtió en una gran fuente de
inspiración para muchos jóvenes. El 27 de noviembre de 2025, la Iglesia en
Escocia abrió oficialmente su causa de canonización.
En España, el
recuerdo de Elena Calero (1990-2014) también sigue muy vivo. Esta
joven española falleció a los 23 años a causa de una leucemia. La joven llevó
una vida alegre, buscando siempre poner a Cristo en el centro de su existencia.
Acudía cada día a misa y permanecía después largo rato en oración ante el
Santísimo Sacramento.
También se
sentía llamada a rezar por los seminaristas, los sacerdotes y las vocaciones en
la Iglesia. Cuando se manifestó la enfermedad, decidió ofrecer sus sufrimientos
por ellos. Elena vivió su enfermedad de manera ejemplar, sin rebelarse,
abandonándose con confianza a la voluntad de Dios. En octubre de 2022, la
Iglesia abrió su proceso de beatificación y hoy es Sierva de Dios.
Una vida
dedicada a los demás
En Italia, el
proceso de beatificación de Marco Gallo se inició el 7 de marzo de 2026. De
este modo, pasó a ser Siervo de Dios. Formaba parte del movimiento católico
"Comunión y Liberación" y se había comprometido con
gran pasión en actividades caritativas. Ayudaba a los enfermos, a los pobres y
a las personas mayores con discapacidad.
Marco se
confesaba con frecuencia, asistía regularmente a misa y leía cada noche pasajes
de la Biblia. También era un gran deportista, lleno de energía. Fallecido a los
17 años en un accidente de coche cuando se dirigía al colegio, su reputación de
santidad se extendió rápidamente.
Otra figura
destacada: Pedro Ballester (1996-2018), nacido en Inglaterra de padres
españoles. Fallecido a los 21 años tras tres años de lucha contra el cáncer,
este brillante estudiante de ingeniería química en Londres dejó una profunda
huella en quienes lo conocieron durante su enfermedad por su gran bondad y la
profundidad de su alma.
En el hospital,
entabló amistad con los demás pacientes y el personal sanitario, dedicando
tiempo a interesarse por cada uno y a hablar de Dios. Solía repetir que la
oración más hermosa era ofrecer sus sufrimientos a Dios. El Opus Dei, que
promueve su causa de canonización, espera hoy que este joven siga los pasos de
Carlo Acutis o de Pier Giorgio Frassati.
La alegría
de Dios en la prueba
En Brasil, María Eduarda Nogueira de Paula (2007-2025),
fallecida con tan solo 17 años, es hoy una figura inspiradora para muchos
jóvenes. María sentía un gran celo por Dios y reavivó la fe de su familia y de
quienes la rodeaban. Ante la enfermedad, nunca se rebeló, sino que, por el
contrario, conservó una alegría sorprendente. En los últimos días de su vida,
se alimentaba únicamente de la Eucaristía.
El arzobispo de
su ciudad la apodó la "versión femenina de san Carlo Acutis", un
santo al que ella amaba especialmente y cuyo ejemplo imitaba. Al igual que él,
utilizaba Internet para evangelizar. En su ciudad, su reputación de santidad se
extendió rápidamente y su testimonio ya ha llegado hasta el Vaticano.
Entre estos
jóvenes se encuentra también Gianluca Firetti (1994-2015), un joven italiano
fallecido a los 21 años, que forma parte de esos "santos de la puerta de
al lado", como le gustaba llamarlos al papa Francisco. Durante el Sínodo
de los Jóvenes de 2018, fue presentado como uno de los jóvenes testigos de la
fe.
Fue durante su
cáncer cuando tuvo un encuentro aún más profundo con Cristo, hasta tal punto
que el sacerdote que lo acompañaba quedó impresionado por su gran madurez
espiritual. Según los testimonios, cuanto más avanzaba la enfermedad, más
resplandecía su alma. Su historia se difundió más allá del círculo de sus
amigos y familiares. Hoy, su entorno se está movilizando para recopilar
testimonios con vistas a la posible apertura de un proceso de canonización.
De Italia nos
llega también Gilda Cersosimo (2004-2022). Esta italiana, fallecida también de
cáncer, pertenecía a un grupo de apostolado, la Turris Eburnea, que combina la
oración y la elegancia organizando desfiles de moda y encuentros espirituales.
Poseía una belleza tanto exterior como interior que llegaba al corazón, y tenía
un vínculo especial con la Virgen María, que siempre fue su referencia.
Muchos han dado
testimonio de haberse sentido profundamente conmovidos, a veces incluso
convertidos, por su historia, por su fe y por su alegría, a pesar del dolor de
la enfermedad. Su historia también es conocida en el Vaticano, pero su causa de
canonización aún no se ha abierto.
¿El efecto
Carlo Acutis?
Estos son solo
algunos de los jóvenes que nos han dejado tras de sí una reputación de
santidad. La Iglesia se toma el tiempo necesario para examinar con detenimiento
sus virtudes heroicas y el impacto espiritual de su testimonio. Pero sus vidas
recuerdan a la del joven Carlo Acutis, el "geek de Dios", fallecido
en 2006 y canonizado el 7 de septiembre de 2025.
Al igual que
él, han demostrado que la santidad aún se puede vivir hoy, en la sencillez de
lo cotidiano: en Internet, en la escuela, con los amigos, en familia e incluso
en la enfermedad. Al igual que él, estos jóvenes han mostrado cierta afinidad
por lo sobrenatural y un gran amor por la Eucaristía y la Virgen María.
Con la figura
luminosa de Carlo Acutis, la Iglesia ha propuesto al mundo un nuevo rostro de
la santidad, tal vez para recordar que esta no pertenece solo a épocas lejanas
ni únicamente a grandes fundadores o misioneros. La santidad sigue siendo
posible hoy en día, y lo es también para la juventud contemporánea. Su ejemplo
parece haber abierto así un camino a muchos otros jóvenes corrientes, en
quienes la Iglesia ve un signo de esperanza y un ejemplo para las nuevas
generaciones.
Aline Iaschine
Fuente: Aleteia
