Le pedimos a Dios que cuide de los niños, pero también necesitamos oraciones por las familias que tratan de protegerlos de los peligros de Internet
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| Maria Symchych | Shutterstock |
El ser humano
fue creado a imagen y semejanza de Dios y es la obra más perfecta de su
creación. Por amor al mundo, Dios nos ha confiado toda la creación, por lo que
debemos hacer un uso responsable de los dones que hemos recibido. Entre los
dones que recibimos de Dios, los hijos son uno de los más valiosos. San Ignacio de Loyola puede ilustrarnos
con su regla.
Nos corresponde
la responsabilidad de educar a nuestros hijos e hijas para que sean buenas
personas que contribuyan a crear y proteger la obra de la creación divina.
Las
habilidades de los niños
Los papás
tienen la obligación de ayudar a sus hijos a desarrollar las habilidades
necesarias para la vida. También son responsables del tiempo que sus hijos
pasan frente a la computadora o jugando a videojuegos. Si incluso los adultos
pueden volverse adictos a los dispositivos electrónicos, los niños son aún más
vulnerables a ello. De eso depende su desarrollo físico, intelectual y mental.
Una regla
útil de san Ignacio de Loyola
San Ignacio de
Loyola nos propone una reflexión contenida en la regla "tanto
cuanto". Debemos utilizar las cosas solo en la medida en que nos ayuden a
hacer el bien.
Por lo tanto,
vale la pena preguntarse: ¿el ordenador me acerca a Dios y a las personas a las
que debo proteger y cuidar, o más bien me aleja de ellas? Si sabes dónde está
tu teléfono, pero no sabes dónde está tu hijo, eso significa que ese objeto te
aleja de Dios. Después de todo, debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros
mismos, y ¿quién está más cerca de nosotros que nuestros hijos?
La vida de los
niños no debe estar completamente aislada de la realidad. Sin embargo, hay que
presentársela de tal manera que puedan comprender los peligros existentes y no
negar su existencia.
Cuentos para
niños
Los cuentos
clásicos para niños, como "Blancanieves" o "Caperucita
Roja", esconden importantes lecciones de precaución. En la historia de
Blancanieves aparece la advertencia de tener cuidado con lo que nos ofrecen
para comer. En "Caperucita Roja", la advertencia es no vagar sola,
porque en el bosque pueden acechar los lobos.
El peligroso
lobo que antes aparecía en los coloridos libros infantiles, hoy puede
esconderse en los videojuegos o en las redes sociales. El lobo, la bruja y
otros villanos pueden estar esperando a los niños para hacerles daño, y la
tarea de los papás es proteger a sus hijos.
Padres, no
tengan miedo de ser padres: establezcan límites, organicen la vida familiar y
sepan lo que les sucede a sus hijos. La humanidad ha evolucionado gracias a la
transmisión de la experiencia adquirida de generación en generación. Su
conocimiento de los peligros del mundo debería ayudar a sus hijos a crecer
hasta alcanzar una edad en la que sean capaces de protegerse a sí mismos y a
los que algún día serán sus nietos.
Un buen
comienzo para esta preocupación y protección puede ser rezar juntos esta
sencilla oración:
"Ángel de
Dios, mi guardián,
quédate siempre
a mi lado.
Por la mañana,
por la tarde, de día y de noche,
ayúdame
siempre,
cuida mi alma y
mi cuerpo,
llévame a la
vida eterna, amén".
Paulo Teixeira
Fuente: Aleteia
