LA REGLA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA, PARA EL USO DEL INTERNET

Le pedimos a Dios que cuide de los niños, pero también necesitamos oraciones por las familias que tratan de protegerlos de los peligros de Internet

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El ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios y es la obra más perfecta de su creación. Por amor al mundo, Dios nos ha confiado toda la creación, por lo que debemos hacer un uso responsable de los dones que hemos recibido. Entre los dones que recibimos de Dios, los hijos son uno de los más valiosos. San Ignacio de Loyola puede ilustrarnos con su regla.

Nos corresponde la responsabilidad de educar a nuestros hijos e hijas para que sean buenas personas que contribuyan a crear y proteger la obra de la creación divina.

Las habilidades de los niños

Los papás tienen la obligación de ayudar a sus hijos a desarrollar las habilidades necesarias para la vida. También son responsables del tiempo que sus hijos pasan frente a la computadora o jugando a videojuegos. Si incluso los adultos pueden volverse adictos a los dispositivos electrónicos, los niños son aún más vulnerables a ello. De eso depende su desarrollo físico, intelectual y mental.

Una regla útil de san Ignacio de Loyola

San Ignacio de Loyola nos propone una reflexión contenida en la regla "tanto cuanto". Debemos utilizar las cosas solo en la medida en que nos ayuden a hacer el bien.

Por lo tanto, vale la pena preguntarse: ¿el ordenador me acerca a Dios y a las personas a las que debo proteger y cuidar, o más bien me aleja de ellas? Si sabes dónde está tu teléfono, pero no sabes dónde está tu hijo, eso significa que ese objeto te aleja de Dios. Después de todo, debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, y ¿quién está más cerca de nosotros que nuestros hijos?

La vida de los niños no debe estar completamente aislada de la realidad. Sin embargo, hay que presentársela de tal manera que puedan comprender los peligros existentes y no negar su existencia.

Cuentos para niños

Los cuentos clásicos para niños, como "Blancanieves" o "Caperucita Roja", esconden importantes lecciones de precaución. En la historia de Blancanieves aparece la advertencia de tener cuidado con lo que nos ofrecen para comer. En "Caperucita Roja", la advertencia es no vagar sola, porque en el bosque pueden acechar los lobos.

El peligroso lobo que antes aparecía en los coloridos libros infantiles, hoy puede esconderse en los videojuegos o en las redes sociales. El lobo, la bruja y otros villanos pueden estar esperando a los niños para hacerles daño, y la tarea de los papás es proteger a sus hijos.

Padres, no tengan miedo de ser padres: establezcan límites, organicen la vida familiar y sepan lo que les sucede a sus hijos. La humanidad ha evolucionado gracias a la transmisión de la experiencia adquirida de generación en generación. Su conocimiento de los peligros del mundo debería ayudar a sus hijos a crecer hasta alcanzar una edad en la que sean capaces de protegerse a sí mismos y a los que algún día serán sus nietos.

Un buen comienzo para esta preocupación y protección puede ser rezar juntos esta sencilla oración:

"Ángel de Dios, mi guardián,

quédate siempre a mi lado.

Por la mañana, por la tarde, de día y de noche,

ayúdame siempre,

cuida mi alma y mi cuerpo,

llévame a la vida eterna, amén".

Paulo Teixeira

Fuente: Aleteia