Sensores
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Siempre me han
llamado mucho la atención los sensores. Por ejemplo, cuando me acerco a una
puerta y se abre automáticamente porque los sensores detectan mi presencia.
Cuando entras en un lugar oscuro, te detectan y se enciende la luz, o la
cantidad de cosas que se encienden solo pasando el dedo por encima.
Me choca cómo
el hombre piensa y desarrolla cosas para hacer más cómoda y fácil la vida. Con
estos sensores se reducen problemas, como el consumo o la actividad. Ahora me
han regalado unas luces led para poner encima de la máquina de grabación y son
con sensor, y cada vez que me acerco se encienden.
En la oración
le decía al Señor que quiero un sensor en mi vida para detectar el mal, porque
muchas veces no lo veo venir. Solo cuando me la pego me doy cuenta de ello.
Pero es verdad que el mal sí tiene sensores con los que podemos detectarlo.
Uno de ellos es
la ausencia de paz: cuando en una situación perdemos la paz, hay que volver
rápido a Cristo y ver qué nos está pasando. Otro sensor es la falta de alegría
y gozo.
Porque si
tenemos a Cristo en nuestra vida, el mal está vencido en la Cruz de Cristo y,
por ello, no tiene la última palabra. La última palabra la tiene la
Resurrección de Cristo.
Estos sensores
nos llevan a ver que algo está ocurriendo en nuestra vida, nos alertan de que
hay que tener cuidado con el camino.
En Jesús vemos
cómo desenmascara el mal y se enfrenta a él. Es verdad que vemos en Jesús cómo
la misericordia reina en Su vida, pero también la verdad.
En el desierto
vemos cómo se enfrenta con el mal, lo desenmascara, y dice que el diablo se
marchó hasta otra ocasión.
Hoy el reto del
amor es vivir el día desde la paz y la alegría, que no es la risa fácil, sino
la alegría profunda de saberte amado por el Señor. Esto se reflejará en tu cara
y transformará tu entorno.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
17 marzo 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
