La asociación Atlántida presenta una nueva edición de su evento anual en la Complutense con la mirada puesta en el asombro
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| En los jóvenes hay un deseo que nos empuja a buscar algo más. Foto: Atlántida |
El Happening
2026 regresa a la Universidad Complutense de Madrid del 17 al 20 de
marzo con el objetivo de convertir el campus en un espacio de diálogo,
encuentro y reflexión. Bajo el lema Sólo el asombro conoce, la
iniciativa de la asociación cultural Atlántida,
vinculada a los jóvenes de Comunión y Liberación, invita a estudiantes,
profesores y profesionales a redescubrir el valor del asombro como actitud
fundamental. Serán cuatro días de mesas redondas, exposiciones y
actividades culturales, musicales y deportivas que reunirán a más de 500
participantes del ámbito universitario. «En la juventud hay un deseo muy
fuerte de mirar y de comprender, un deseo que no se deja anestesiar tan
fácilmente», dice Miguel Jiménez, presidente de Atlántida.
Razón
activada por el asombro
Pérdida de
atención
En la juventud
esto se nota quizá más porque tenemos más acceso a las nuevas tecnologías, pero
en realidad es un fenómeno que atraviesa a toda la sociedad. Cada vez nos
cuesta más entrar en contacto con lo real. En los jóvenes, además, se suma
la pérdida de capacidad de atención: vivimos en la
lógica de los 15 segundos y parece que, si algo dura más, nuestra
atención se apaga. Eso agrava el problema, porque nos cuesta relacionarnos con
la realidad y además tenemos menos herramientas para concentrarnos en ella. Sin
embargo, también creo que en la juventud hay un deseo muy fuerte de mirar y de
comprender, un deseo que no se deja anestesiar tan fácilmente y que empuja a
buscar algo más.
Espacios de
encuentro real
El segundo
punto es la convivencia: creemos que la polarización actual
muchas veces nace de la incapacidad de mirar al otro y de reconocer
algo bueno en él. Por eso queremos crear espacios de encuentro real:
la música, los torneos deportivos o las actividades culturales ayudan a generar
una convivencia que favorece el diálogo y no la confrontación.
Nos gusta mucho
una pregunta que resume esta intención: «¿Qué tiene que ver lo que hago
con las estrellas?». Es decir, ¿qué relación tiene cualquier cosa que
hacemos —incluso algo tan sencillo como organizar un torneo de fútbol— con algo
más grande que nosotros?. Primero, con la realidad concreta que
nos rodea, con los amigos que preparan ese torneo, por ejemplo; y en
última instancia con una dimensión trascendente, con ese sentido de
absoluto que da profundidad a todo lo que vivimos.
Juan Luis Vázquez
Díaz-Mayordomo
Fuente: Alfa y Omega
