EN ESPAÑA SE FORMAN 1.066 JÓVENES PARA SER SACERDOTES

El número de seminaristas experimenta un leve incremento, con 30 candidatos más respecto al curso anterior

Rueda de prensa en la sede de la Conferencia Episcopal ayer.
Dominio público
En nuestro país parece haberse consolidado el número de seminaristas, después de muchas décadas de caída continuada. 

En este curso 2025-2026, 201 jóvenes han comenzado su preparación para el sacerdocio, hasta alcanzar los 1.066 seminaristas totales que se forman en los seminarios españoles. Los datos los ha facilitado este mediodía la Conferencia Episcopal Española (CEE) durante la presentación del Día del Seminario, que se celebrará el próximo domingo, 22 de marzo.
La cifra total de seminaristas se ha incrementado este curso en 30 candidatos, pasando de 1.036 a 1.066. Sin embargo, el número de nuevos ingresos, 201, es significativamente inferior al del curso anterior, cuando 239 jóvenes decidieron comenzar su formación sacerdotal. También se ha reducido notablemente el número de ordenaciones sacerdotales: fueron 85 en el curso 24-25 y solo 58 al año siguiente. El dato que sí mejora ligeramente es el del número de abandonos: de 86 ha pasado a 82.

Respecto a este último punto, Florentino Pérez, secretario técnico de la Subcomisión Episcopal para los Seminarios de la CEE, ha señalado durante la rueda de prensa para presentar el Día del Seminario que «los abandonos se suelen producir en los tres primeros años de formación». «Eso implica que el discernimiento se está haciendo pronto, por lo tanto se está haciendo mejor», ha destacado. 

Pérez ha destacado que la decisión de un joven que desea entrar en el seminario «es completamente contracultural». «La mayoría de ellos han pasado por una etapa de búsqueda de sentido y han tenido una experiencia de encuentro con Dios», ha subrayado. «Muchos de ellos no vienen de ámbitos especialmente religiosos», ha puntualizado.

No es el caso de Jorge Mora, un joven de 19 años del seminario de Cuenca que estaba presente en la rueda de prensa. «Provengo de una familia católica, tengo siete hermanos y entré con 13 en el seminario menor», ha explicado. «En mi instituto público, muchos de los profesores metían pullas a la Iglesia, y mis compañeros eran casi todos ateos», ha puntualizado. «Experimenté el amor de Dios en la adoración eucarística, y me apasionaba descubrir que Dios me amaba, y con esa inquietud entré al seminario», ha relatado con vehemencia. Para este futuro sacerdote, «un elemento clave es la cercanía». «Hay muchos jóvenes que no son felices, que buscan pero no saben dónde encontrar», ha constatado. Su diócesis, Cuenca, presenta «una realidad muy rural». «En muchos pueblos ya no hay Guardia Civil, ni médicos, ni profesores, pero sí sacerdote. y eso me apasiona», ha insistido con entusiasmo.

Álex Navajas

Fuente: El Debate