Comulgar es
el acto sublime en el que comemos el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, por
eso es un buen dato saber si podemos hacerlo de pie o de rodillas
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| Pascal Deloche / Fodonga |
¿Los fieles
tienen derecho a comulgar de rodillas y en la boca o tienen que hacerlo de pie?
La respuesta es positiva. Quien quiera comulgar en la boca y de rodillas lo
puede hacer.
"Al nombre
de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los
abismos" (Fil 2, 10)
"Los
fieles comulgan de rodillas o de pie, según lo establezca la Conferencia de
Obispos, con la confirmación de la Sede Apostólica”, dice la instrucción Redemptionis Sacramentum sobre
algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía
en su punto 90.
Y añade: "Así pues, no es lícito negar la Sagrada Comunión a un fiel, por
ejemplo, solo por el hecho de querer recibir la Eucaristía arrodillado o de
pie" (RS, 91).
Reverencia
ante la Comunión
La Instrucción
General del Misal Romano, indica en su número 160 que "cuando comulgan de
pie, se recomienda hacer, antes de recibir el Sacramento, la debida
reverencia,…".
Y si hay que hacer reverencia ante el altar y genuflexión ante el sagrario
donde se reservan las Hostias consagradas, ¿cómo es que casi nadie hace
genuflexión o, si no les es posible, una reverencia profunda antes de
recibir al Señor en Persona, presente en la Eucaristía?
Es un gesto sencillo pero muy significativo pues expresa debidamente que se
sabe que se está ante el Señor, presente en el Pan Eucarístico.
Comulgar en
la mano o en la boca
Por cuanto
tiene que ver con el acto de comulgar en la mano o en la boca, "todo fiel
tiene siempre derecho a elegir si desea recibir la sagrada comunión en la
boca" (RS, 92) o en la mano.
Y "si el que va a comulgar quiere recibir en la mano el Sacramento, se le
debe administrar la sagrada hostia" (RS, 92).
"Si la
Comunión se recibe sólo bajo la especie de pan, el sacerdote, teniendo la
Hostia un poco elevada, la muestra a cada uno, diciendo: "El Cuerpo de
Cristo".
El que comulga
responde: "Amén", y recibe el Sacramento en la boca o, donde haya
sido concedido, en la mano según su deseo. Quien comulga, inmediatamente recibe
la Sagrada Hostia, la consume íntegramente".
IGMR 161
Comulgar
correctamente
Lo que no está
permitido es tomar la Hostia directamente del Copón.
Tampoco recibirla en la mano cuando se comulga bajo las dos especies.
Y no se deben
usar los dedos como pinzas para tomarla de la mano del que la distribuye.
Quien opte por comulgar en la mano, sepa que hay una forma correcta: poner la
mano izquierda, con la palma hacia arriba con los dedos extendidos y unidos,
sobre la mano derecha, también con la palma hacia arriba y con los dedos
extendidos y unidos, como para formar un digno trono.
Una vez que la Hostia consagrada ha sido colocada en la palma izquierda,
tomarla con el pulgar e índice derechos y llevarla a la boca colocando la mano
izquierda debajo de la barbilla, a modo de patena para evitar que partículas
puedan caer al suelo.
Después hay que revisar las manos y dedos para que dado el caso se consuma
cualquier partícula que haya quedado.
No se debe
llevar directamente a la boca a la Hostia que está sobre la palma de la mano
izquierda.
Comulgar en la mano no es alargando una mano como quien pide o recibe cualquier
cosa, o como quien recibe un bocado de algún alimento que se le ofrece en un
supermercado para ser degustado.
Entonces es importante recordar cómo se han de colocar ambas manos para
expresar que se es consciente de que no recibe algo ordinario sino
extraordinario: ¡a Dios mismo!
Libertad
sobre las formas
En definitiva
es lógico, por lo tanto, pensar que los ministros ordenados o los ministros
extraordinarios de la comunión nunca deban imponer a los fieles ninguna manera
de comulgar.
A modo de conclusión. Lo plausible es comulgar de rodillas y en la boca,
pero también es válido comulgar de pie y en la mano.
Lo esencial
al comulgar
Pero
indiferentemente de cómo se comulgue se debe siempre hacer en estado de gracia,
con el debido respeto y/o amor, con la conciencia de quién se recibe
(Jesucristo está realmente presente en las sagradas especies), con la buena
disposición de seguir creciendo en la condición de discípulos del señor y con
el compromiso de llevar al Señor por donde se vaya como sagrarios vivientes.
Esto implica la necesaria preparación no sólo del alma sino también de cuerpo
(entre otras cosas con el ayuno eucarístico).
Ojalá mantuviéramos nosotros los adultos esa candidez y gozo espiritual de los
niños cuando hacen su primera comunión, mantener en nosotros esa apertura y
sencillez que los niños tienen al querer acercarse a Jesús para mejorar nuestra
vida espiritual.
De cómo
comulgamos damos a entender qué tan importante es el Señor; es un apostolado. Y
recibimos al Señor con amor, respeto y adoración como Él se merece, no es para
quedar bien ante los demás.
Exteriorizar el amor, esa es la palabra: la mejor manera de exteriorizar ese
amor, sin ánimos de quedar bien ante nadie, es comulgar de rodillas (en actitud
de adoración) y en la boca; así se subraya, con signos de admiración, la
presencia real del Señor Jesús.
¿Por qué no
es tan recomendable en las manos?
Comulgar en la
mano implica algún riesgo de profanación, como se ha visto en muchos casos.
Además hay
peligro de que queden partículas de la Hostia en mano o dedos.
Y no es tan
higiénico por la posibilidad de tener las manos sucias debido a que quien
comulga ha venido de la calle, tal vez ha sacado dinero para la colecta, ha
dado la mano en el rito de la paz a personas que pueden tener gripe u otro mal
contagioso. Además los fieles no tienen las manos consagradas.
Se recomienda pues comulgar de rodillas y en la boca, incluso en los lugares
donde no es común comulgar de esta manera.
Si te es negado tu derecho, reclámalo. En todo caso las muestras externas de
amor a Jesús Eucaristía son tan bellas como el estar limpios interiormente.
Y ya para acabar, un dato final. Cada quien saque sus propias conclusiones:
santa Margarita María Alacoque contó que Jesús le dijo:
"Me
entristecen las frialdades y menosprecios que tienen para conmigo en este
Sacramento de amor".
Y a otros
santos y santas Jesús les reveló que lo lastimaba que la gente comulgara como
si se tratara de tomar un pan cualquiera.
Henry
Vargas Holguín
Fuente: Aleteia