Me gustaría dar las gracias a los católicos de España por su maravilloso compromiso con el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND) y con las Obras Misionales Pontificias
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| OMP |
El pasado
sábado tuvo lugar la inauguración de la nueva sede de la Dirección
Nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP) en España. Fue presidida por el
cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto de la Sección para la primera
evangelización y las nuevas iglesias particulares del Dicasterio para la
Evangelización, de la que depende OMP.
En una entrevista realizada por OMP, agradeció a los
católicos españoles su compromiso, y defendió la centralidad de la misión ‘ad
gentes’ en la vida de la Iglesia, como un acto de caridad, que implica
a todos los bautizados. Además, subrayó la importancia del centenario de la
Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND), que se celebra el próximo mes de
octubre.
¿Qué les
diría a los católicos españoles que siempre han estado comprometidos con el
DOMUND y Obras Misionales Pontificias?
Me gustaría dar
las gracias a los católicos de España por su maravilloso compromiso con el
Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND) y con las Obras Misionales
Pontificias. Es un compromiso que nos muestra el espíritu de la Iglesia en
España y es un testimonio que nos da un maravilloso ejemplo para el resto del
mundo. Por eso estamos muy agradecidos con la Iglesia en España y esperamos que
este espíritu sea transmitido de nuestra generación a las futuras generaciones.
Obras
Misionales Pontificias es una institución que realiza muchas actividades, pero
en sí es poco conocida. ¿Qué pasaría si Obras Misionales Pontificias no
existiera?
En primer
lugar, reconocemos que los orígenes de las cuatro Obras Misionales Pontificias
fueron muy personales, incluso inspirados por el Espíritu Santo. Los fundadores
probablemente no pensaban que estaban comenzando una obra o una sociedad. Ellos
solo pensaban: “Vamos a escuchar las historias de los misioneros, después
recemos, y después, ¿qué actos de caridad podemos hacer?”.
Así empezó, y
después, cuando se expandió, se convirtió en algo global, internacional, y se
necesitaba algo más de organización. Esto es bueno, pero a su vez las
organizaciones a veces se centran en un elemento y se olvidan de las historias
simples de los comienzos. Me imagino que Dios nos ha regalado las Obras
Misionales Pontificias para que las aceptemos, pero también para estar abiertos
a cuál es el origen del carisma, para que no nos separemos de eso. De lo
contrario, la gente puede pensar que esto es solo otra estructura más… O pueden
pensar que todo esto es sólo para conseguir dinero, y no una animación y una
oración real por la misión.
La misión
siempre ha sido muy importante, es el mandato que el Señor nos da antes de
ascender al cielo. ¿Qué papel juega la misión Ad Gentes en la
vida de la Iglesia? ¿Por qué es importante seguir promocionándola?
Como tú has
dicho, la misión está en el último mandato del Señor resucitado, que envía a
sus discípulos hasta los confines de la Tierra. Ahora nos damos cuenta de que
en muchas partes del mundo sigue habiendo muchas personas que no han oído
hablar de Jesucristo. En mi trabajo, en el Dicasterio, tenemos países en los
que apenas hay mil doscientos cristianos, y el resto de la gente allí no ha
oído hablar de Jesucristo.
Como somos una
comunión, es una obligación y una responsabilidad espiritual y misionera por
parte de aquellos que ya han escuchado a Cristo y al Evangelio, de compartir
esa fe. Empezando por sus propias familias, por sus propios vecinos en sus
países, pero pensando: aún hay mucha gente que no ha oído hablar de Cristo.
Esto es un acto
de caridad. La misión ‘ad gentes’ no es solo seguir el mandato
del Señor, sino también compartir el don que tenemos. No lo imponemos, los
regalos nunca se imponen, sino que lo compartimos. Y si nuestro amor es global,
entonces debemos pensar en la gente que está más allá de nuestros propios
países y que necesitan el Evangelio.
Estoy pensado,
por ejemplo… ¿Cómo vienen los productos?: perfumes, incluso la comida, zapatos,
ropa… son exportados a las distintas partes del mundo, y estas compañías lo
estudian muy bien, las estrategias, cómo hacer sus productos atractivos para la
gente. Y yo digo: Esto es solo vender un objeto, y ellos se van a otros países…
es como ‘ad gentes’… ¡pero nosotros tenemos el regalo más preciado,
Jesucristo y la salvación! Así que creo que necesitamos tener esto en cuenta.
Para simples productos mundanos está esta “misión” de ir afuera. Pero ¿por qué
cuando se trata del Evangelio a veces dudamos? Creo que esta es una parte
importante de ser cristiano.
En este año
2026 se cumplen 100 años del DOMUND… ¿qué es lo que se ha conseguido en estos
100 años gracias al DOMUND?
En primer lugar
estamos agradecidos a Dios. ¡Imagina, 100 años ya! Y fue instituido por una
inspiración, precisamente por el ‘ad gentes’, la necesidad de que toda
la Iglesia sea consciente del gran trabajo de los misioneros, aquellos que han
donado sus propias vidas, y muchos de ellos abandonando sus países, sin saber
si iban a poder volver. Por eso es siempre una misión ‘ad vitam’, para
toda mi vida.
Me siento
bendecido por haber podido conocer, cuando era un niño pequeño, a los
misioneros en Filipinas que venían y decían: “Si puedo regresar o no a mi hogar
no es importante; he entregado toda mi vida, así que allí donde esté es donde
debo ir”. Y creo que el Domingo Mundial de las Misiones nos hace ser
conscientes de que tenemos muchos hermanos y hermanas que realmente han donado
su vida la misión, y nos están llamando. Hemos sido beneficiados, hemos
aprendido mucho de su trabajo.
Si hemos
recibido un regalo a través de ellos, a lo mejor es nuestro momento de
compartirlo. Así que esperamos que este cien aniversario del Domingo Mundial de
las Misiones pueda despertar de nuevo esta llamada común de todos los
bautizados a ser misioneros. Hemos recibido este regalo, y como dijo Jesús, el
regalo que tú has recibido, ahora regálalo tú también como un don. Por lo
tanto, necesitamos celebrar este cien aniversario, y tenemos la esperanza de
que las diócesis y en las parroquias se preparen para este Domingo Mundial de
las Misiones, y den un muy necesario ímpetu, una nueva energía al llamado
misionero de todos los bautizados.
¿Qué mensaje
quiere dar el Papa con el lema “Uno en Cristo, unidos en la misión” para el
próximo DOMUND?
Lo primero de
todo, creo que el Santo Padre quiere que recordemos que el centro de la misión
y la razón de la misión es Jesucristo. Sí, nos dedicamos a la labor misionera,
nos dedicamos a otras buenas actividades cristianas, como enseñar, los
colegios, las clínicas, los hospitales… todas ellas son expresiones de nuestra
fe en Jesucristo. Pero creo que él nos está recordando que no debemos
perdernos. Debemos hacer cosas buenas… pero lo primero es Jesús, Él es la buena
noticia.
También en
nuestras instituciones debemos ser claros: estamos sirviendo a la gente a
través de colegios, hospitales… pero a través de Jesús, y queremos comunicarles
a ellos, a los niños que están estudiando, a los pobres a los que estamos
sirviendo, a los enfermos a los que estamos sirviendo… Queremos que ellos
experimenten a Jesús a través de nosotros, en nuestras acciones.
Los misioneros,
todos ellos, no deben olvidar que no estamos haciendo todo esto por nosotros
mismos, que no estamos haciendo todo esto para ganar gloria, que todo lo que
hacemos lo hacemos por Jesús, y entonces debemos hacerlo juntos. El Papa
Francisco llamó a la Iglesia a la sinodalidad, a caminar juntos, a participar
todos, cada uno participa de acuerdo con sus dones, de acuerdo con el estado de
vida, pero cada uno en la misión común de dar a conocer a Jesús. Porque las
necesidades del mundo son muchas, y una sola persona no puede responder a las
necesidades de la misión, así que necesitamos trabajar juntos.
Así que es una
llamada a un compromiso global, y un recordatorio de que no tenemos que
competir entre nosotros, porque está la tentación de los diferentes grupos, de
los diferentes institutos, de promocionarse a ellos mismos en vez de la misión
común. Dejad que la misión nos una, en vez de que nos separe entre nosotros.
Queríamos
pedirle un último mensaje para la Iglesia en España. ¿Por qué es importante que
sigamos rezando y apoyando a los misioneros en este Domund?
A nuestros
hermanos y hermanas en España. Yo vengo de Filipinas, y la fe en Cristo llegó
por primera vez a Filipinas hace 500 años, gracias a los misioneros españoles
que fueron allí. Quiero recordar a la Iglesia en España: Tenéis una historia
maravillosa de compartir la fe ‘ad gentes’, y esperamos que ese legado no sea
abandonado, queremos que la Iglesia en España hoy lo valore, y anime a las
nuevas generaciones a recordar que, si hay un regalo que España puede ofrecer
al mundo, aparte del arte, aparte de la arquitectura, aparte de la buena
comida, es compartir la fe por dondequiera que vayan. Así que… ¡Viva España!
Fuente: Ecclesia
