La vocación específica Dios nos la regala para santificarnos; y la soltería es una forma de vida incomprendida que, a veces, Dios a elegido para algunos
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No siempre entenderemos los caminos de Dios. De lo único que
podemos estar seguros es de que, lo que Él nos envíe, siempre será lo mejor
para cada uno. Y entre esas elecciones está la vocación específica (CEC 898) con la que nos santificaremos. Sin
embargo, aunque no es propiamente una vocación, la soltería es una opción que
cada vez es más frecuente.
Dios eligió por ti
Por supuesto, vivir la soltería significa que la persona aún no
sabe qué vocación seguirá: el matrimonio, el sacerdocio o la vida consagrada,
sobre todo si es muy joven. Porque somos solteros desde que nacemos hasta que
elegimos el modo en el que viviremos el resto de nuestra vida.
Sin embargo, cuando pasan los años, sucede que algunas personas
nunca se casaron ni fueron llamadas a la vida religiosa. Y, curiosamente, cada
vez hay más de ellas y no porque no quieran casarse, sencillamente se enfocan
en otros intereses, o tal vez sí lo habían considerado, pero no llegó la
persona ideal.
Cabe aclarar que ser soltero significa no tener pareja ni vivir un
matrimonio de hecho. El soltero vive en castidad, guardándose en celibato.
Pero hay ocasiones en las que Dios elige por nosotros. Por eso,
conservarse soltero toda la vida quizá no es una decisión tomada a propósito,
sino que, sutilmente, el Señor ha insinuado a la persona que le conviene no
casarse.
El soltero por excelencia
Esta situación puede provocar amargura en ciertas personas porque
no han descubierto la riqueza de su libertad, sobre todo porque pueden
dedicarse al servicio de Dios sin ataduras. San Pablo - que tampoco se casó -
aclara:
Mi deseo es que todo el mundo sea como yo, pero cada uno recibe
del Señor su don particular: unos este, otros aquel. A los solteros y a las
viudas, les aconsejo que permanezcan como yo (1
Cor 7, 7-8).
Lo que dice san Pablo es muy cierto: cada uno recibe del Señor su
don particular, por eso, no todas las personas sirven para contraer matrimonio,
por mucho que el mundo vea aún como bichos raros a quienes viven en
completa castidad.
Jesús, el soltero por excelencia, nos puso la muestra: vivir con
libertad y responsabilidad no significa ser aburrido. Por el contrario. La vida
se goza de diferente manera y se encuentra la plenitud en la entrega a los
demás.
Soltería no significa soledad
Entregarse al servicio del Señor es lo más maravilloso que puede
ocurrirle al ser humano. Hay muchas satisfacciones en ello, por eso, entender a
tiempo que permanecer soltero no es ninguna tragedia evitará que, por miedo a
la soledad, se tomen malas decisiones.
Porque el soltero no tiene una pareja, pero puede vivir rodeado de
familia y amigos. Sin embargo, lo más importante es mantener la vista en el
cielo, porque solo dando sentido a esa elección especial que hizo Dios de ti,
debe retribuirse con total fidelidad.
Dios te ha querido para Él en la libertad, para que puedas dar
testimonio en el mundo, allá donde no pueden entrar el sacerdote o la
religiosa. Que María santísima te sostenga en el camino de la santidad.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
