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| La cruz que coronará la Sagrada Familia. Dominio público |
La Sagrada Familia culmina el ciclo de conferencias teológicas dedicado a
la torre de Jesucristo, la más alta del templo diseñado por Antoni Gaudí. Las
sesiones han servido para profundizar en el significado espiritual, simbólico y
cristológico de la gran cruz que coronará la basílica en la torre central y
que, según sus impulsores, no pretende imponerse al ‘skyline’ de Barcelona,
sino convertirse en un símbolo de misericordia y esperanza.
En la sesión de clausura, el sacerdote Armand Puig, especialista
en Sagrada Escritura y estudioso de la figura de Gaudí, ofreció una lectura
teológica del símbolo que coronará el templo. Puig subrayó que la gran cruz que
rematará la torre de Jesucristo «no tiene la finalidad de imponer un signo a la
ciudad», sino que «constituye
una invitación para que una multitud de personas se acerquen a la cruz, visual
y presencialmente, y sepan que Jesús quiso dar la vida, él que quería salvar el
mundo». Y añadió: «La cruz,
pues, es un árbol de misericordia».
Por su parte El doctor Joan Torra, sacerdote
especialista en patrística y rector del Ateneu Universitari Sant Pacià, ha
defendido que la torre de Jesucristo «es un ejercicio de humildad más que de
soberbia», recordando un texto de san Agustín. «La torre es el mismo
Jesucristo", recoge la archidiócesis de Barcelona.
El también miembro
de la comisión teológica de la Sagrada Familia ha manifestado que quien entra en la basílica «entra en la
historia de Jesucristo, tal como Dios entró en la vida». «En
este camino que va del Nacimiento a la Pasión puedes volver atrás, repetirlo y
recorrer el camino de Jesucristo; y cuando te detienes en el centro, estás bajo
la torre de Jesucristo. Bajo esta torre puedo mirar hacia arriba y saber que mi
vida tiene sentido. Desde lo alto le han dado sentido, porque esa palabra
creadora también me alcanza a mí», ha comentado.
El ciclo, impulsado por la Basílica, ha invitado a reflexionar sobre el significado espiritual, simbólico y teológico del templo y del proyecto de Gaudí desde una mirada cristiana.
La primera sesión
estuvo conducida por mosén Josep
Maria Turull, párroco de la Sagrada Familia, y contó con
la presencia de Esteve Camps, presidente delegado de la Junta Constructora del
Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, así como de la religiosa Margarita
Bofarull, delegada de Fe y Cultura del Arzobispado de Barcelona.
La apertura del
ciclo corrió a cargo del doctor Jordi Faulí,
arquitecto director del templo, quien centró su
intervención en la arquitectura de la torre de Jesucristo. Faulí explicó que
esta torre, situada en el centro del templo, culmina el conjunto de las
dieciocho torres ideadas por Gaudí.
«Su arquitectura parte del modelo de la cúpula de la Sacristía y se desarrolla a partir de la intersección de doce paraboloides, que permiten unir forma, estructura y simbolismo», señaló. Según destacó, la gran Cruz que corona la torre, concebida como un elemento luminoso, «expresa la centralidad de Cristo y la voluntad de Gaudí de que la torre proyecte luz sobre la ciudad, tanto de día como de noche».
El eje trinitario y cristológico de la torre central
Tras la intervención de Faulí,
tomó la palabra el filósofo y teólogo Francesc Torralba, quien profundizó en el
significado teológico de la torre, especialmente en su eje cristológico y
trinitario.
Torralba
definió la Sagrada Familia como «una obra de arte total» que «expresa la
espiritualidad de su creador, esculpida en
el marco de la Iglesia y sedimentada a través de la meditación de la Palabra de
Dios». En este sentido, remarcó que «la espiritualidad de Gaudí tiene a Cristo
en el centro y se nutre de la teología y de la liturgia cristianas».
El teólogo destacó
el valor simbólico de la torre de Jesucristo como elemento que «une el cielo con la tierra» y
que permite «tomar distancia de la tierra baja y levantarnos a la tierra alta,
la tierra de los pensamientos puros y de los valores nobles». Según explicó, la
verticalidad del templo expresa al mismo tiempo «el descendimiento de Dios en
la tierra y la elevación del ser humano por encima de las preocupaciones
mundanas».
En cuanto al interior de la torre, detalló que se organiza en tres niveles con una clara lectura trinitaria: la creación, la esencia de Dios y la Cruz. «Dios es amor», recordó, y esta naturaleza amorosa culmina en la Cruz, que representa «la máxima donación de Dios a la humanidad». Jesucristo es, afirmó, «el punto tangencial entre la esfera divina y la esfera humana, el Dios hecho hombre».
El último brazo de la cruz y la inauguración del 10 de junio
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| La Sagrada Familia. |
Las obras avanzan
según lo previsto y ya solo
queda por colocar el sexto y último de los brazos que conforman la gran cruz
que corona la construcción: el superior. Cada uno de los
brazos pesa aproximadamente 12,8 toneladas.
Una vez completada,
la cruz alcanzará 17 metros de altura y 13,5 metros de anchura, y estará
revestida de vidrio y cerámica blanca esmaltada. En el interior del brazo
superior se instalará la escultura del ‘Cordero de Dios’, obra del artista
italiano Andrea Mastrovito.
La basílica inaugurará el
próximo 10 de junio la torre de Jesucristo y es “muy
probable” que el papa León XIV asista al acto. Aunque no existe
confirmación oficial del Vaticano, el director
general de la basílica, Xavier Martínez, ha explicado a la
agencia Efe que en la Sagrada Familia están “muy esperanzados” con la
posible visita del pontífice en una fecha tan señalada.
“Todo parece
indicar que el Santo Padre va a venir a visitar Barcelona y va a poder
inaugurar y bendecir la Torre de Jesucristo”, señaló Martínez a Efe.
Gaudí, persona
profundamente creyente, no quiso que
la basílica superara los 177 metros de altura de la montaña de Montjuïc,
considerada obra de Dios. Con sus 172,5 metros, la torre de Jesucristo
respetará ese límite simbólico.
Durante 2026, la
Sagrada Familia acogerá diversos actos conmemorativos con motivo del centenario
de la muerte de Gaudí. Toda la programación podrá consultarse en el portal oficial habilitado para la efeméride.
La celebración
coincidirá además con la designación de Barcelona como Capital Mundial de la Arquitectura 2026, reforzando
el carácter espiritual y cultural de un templo que, más de un siglo después de
su inicio, sigue proyectando fe y luz sobre la ciudad.
M. S.
Religión Confidencial

