AMAR A DIOS: ¿POR QUÉ ES DIFÍCIL ENSEÑAR CÓMO HACERLO?

Amar a Dios no es algo que se pueda simplemente enseñar a alguien, ya que requiere un acto de voluntad, que no se puede forzar

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Muchos de nosotros aprendimos en el Catecismo que "Dios me creó para conocerlo, amarlo y servirlo en este mundo, y para ser feliz con Él para siempre en el cielo". Pero, ¿qué significa "amar" a Dios? ¿Cómo se hace eso exactamente?

Aunque sin duda podemos realizar "actos de amor", como rezar a Dios o amar a nuestro prójimo, eso no significa que amemos verdaderamente a Dios. Es similar a cómo podemos hacer todo tipo de actos de servicio por alguien, pero al final, podríamos estar haciendo esas cosas por motivos distintos al amor.

En otras palabras, los actos externos no siempre equivalen al amor.

Un regalo de Dios

San Basilio el Grande explica en sus Reglas detalladas para monjes cómo la capacidad de amar a Dios no es algo que podamos aprender, sino más bien un don de Dios:

"El amor a Dios no es algo que se pueda enseñar. No aprendimos de nadie cómo regocijarnos en la luz o querer vivir, ni cómo amar a nuestros padres o tutores. Lo mismo ocurre, quizá incluso más, con nuestro amor a Dios: no viene de la enseñanza de otros.

Tan pronto como el ser vivo (es decir, el hombre) llega a existir, se nos implanta como una semilla la facultad de la razón, que contiene en sí mismo la capacidad y la necesidad de amar. Cuando la escuela de la ley de Dios admite esta facultad de la razón, la cultiva diligentemente, la nutre con habilidad y, con la ayuda de Dios, la lleva a la perfección".

Además, explica:

"Puesto que hemos recibido el mandato de amar a Dios, poseemos desde el primer momento de nuestra existencia un poder y una capacidad innatos para amar. La prueba de ello no hay que buscarla fuera de nosotros mismos, sino que cada uno puede aprenderlo de sí mismo y en sí mismo".

Una elección

Básicamente, lo que san Basilio está diciendo es que tenemos todo lo que necesitamos para amar a Dios. No tenemos que ir a la escuela ni leer ningún libro. Lo que realmente tenemos que hacer es realizar un acto de voluntad y elegir amar a Dios.

Sin duda, podemos y debemos realizar actos de amor, amando a nuestro prójimo a través de las diversas formas en que podemos expresar nuestro amor.

Al mismo tiempo, primero debemos amar a Dios con el amor que Él nos ha dado. Como explica el Catecismo de la Iglesia Católica, "Dios es amor" y el amor es su primer don, que contiene todos los demás. "El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado" (CEC 733).

Si sientes que te cuesta amar a Dios, la mejor persona a la que puedes acudir es a Dios mismo. Solo Él puede fomentar en nosotros el amor que necesitamos tener y mostrarnos la manera de expresarlo.

Philip Kosloski 

Fuente: Aleteia