Alcalá de Henares cuenta con doce capellanes para los cuatro hospitales públicos
![]() |
| Pablo Fra y Jose M. Fuertes. Diócesis de Alcalá de Henares |
La Diócesis de
Alcalá de Henares cuenta con doce capellanes que prestan servicio en
los cuatro hospitales públicos de la zona. La web de la diócesis acaba de contar con detalle el
testimonio de alguno de ellos.
Pablo Fra lleva
tres años como capellán del Hospital Príncipe de Asturias, en Alcalá de
Henares. Celebra la misa a las 12 del mediodía un par de días a la semana.
Además, está disponible para confesar, llevar la Comunión y
dar la unción de enfermos. Sacramentos que no puede administrar sin una
solicitud previa.
Como una
llamada de Dios
"Nos
tienen que llamar. Aunque si es alguien conocido, si es mi madre, un familiar
mío o alguien de mi parroquia, yo puedo ir directamente. Pero lo normal es que
nos tengan que llamar, es decir, yo no puedo invadir una habitación si
antes no me llaman. Si me llaman, estoy a disposición de lo que me pidan.
Normalmente, suelen pedir confesiones o, a veces, hablar con el capellán",
indica Fra.
Y cuenta lo que
le sucedió cuando le llamó una persona a la que han "detectado un cáncer
terminal y lo que quería era hablar con el capellán porque estaba cabreado con
el mundo, con la existencia… Entonces, ¿qué hice? Pues fui a allí a consolarla
y a escucharla. Pero normalmente te tienen que llamar. Yo no puedo invadir la
privacidad de las habitaciones, es como una llamada de Dios que tú
inmediatamente vas directo a donde te llaman".
Por su parte,
José Manuel Fuertes atiende pastoralmente a los enfermos y sanitarios del
Hospital Universitario del Sureste, ubicado en Arganda del Rey. Da
"servicio a los enfermos y a aquellos que, de una manera especial,
pasan por mayor dificultad, entre ellos los moribundos. Y también dar
consuelo a las familias, sobre todo cuando tienes la oportunidad de dar una
unción y atender a las familias en los momentos de mayor soledad y
dificultad".
Los doce
capellanes tienen unos horarios presenciales establecidos en los hospitales
pero están disponibles 24 horas por si alguna persona necesita de ellos en
cualquier momento del día o de la noche. Hay ocho sacerdotes que atienden esta
pastoral a tiempo completo y otros cuatro que lo hacen a media jornada.
Enfadado,
fue a dar la unción, tarde de noche, y...
Fra explica que
"a veces Dios te rompe los planes cuando tienes que dar estas unciones. Yo
estaba un día en mi casa tranquilamente, cené y dije ‘no creo que me
llamen del hospital’… Y entonces me llaman de urgencia. ‘¿Es usted el
capellán?’ Tenemos situación de pre-exitus, que en el lenguaje médico quiere
decir que una persona está ya a punto de morirse. ‘¿Puede
usted venir?’ Eran las once de la noche y yo estaba cabreado porque había
estado viendo el partido del Real Madrid y había perdido. Estaba viendo una
película, me quedé a mitad de la película, cogí el coche, estaba el vado de mi
parroquia ocupado y cabreadísimo llegué. Encima ya sabes que se va
a morir, todo un drama, llegué, di la unción, consolé a la familia y
regresé a casa sobre la una de la madrugada. Al día siguiente, la
persona que me había llamado para dar la unción, me llama. Yo digo, ya está,
que ha fallecido. Me dice, ‘padre, que nos dan el alta, que esta
persona piensa que eres Dios’… Y dije, ‘no, no, que ha sido el
sacramento, es la fuerza de Cristo que sana, que yo no he hecho nada. Y
entonces, pues las enfermeras me veían como Dios, pero yo no había
hecho nada, había sido solo darle esa unción".
La niña de
la incubadora y el anciano moribundo
Fuertes también
ha presenciado curaciones sorprendentes. Recuerda el caso de "una niña
que bautizamos en la misma incubadora. La niña estaba prácticamente
denostada para la vida y recibió el Bautismo... y a los dos o tres
meses la familia llamó pidiendo el Bautismo. No se podía repetir porque
ya se había realizado pero se hizo una celebración de acción de gracias. A la
niña le habían dado pocas horas de vida, salió adelante hace ocho o nueve años
y ya ha hecho la Comunión y está llevando una vida
normal".
"Y después
recuerdo también particularmente un señor de 88 años. Estaba la
familia rezando y fui a darle la unción. A las pocas horas notamos
todos una mejoría y dos días después le dieron el alta. De hecho,
todavía está vivo. Nos llamó la atención el hecho de que prácticamente estaba
desahuciado y fue a recibir la unción y salir adelante».
Para Pablo Fra,
"el hospital es como un frente de batalla, ves de todo. Hace poco, una
chica me llamó para que fuese a ver a su madre. La señora había
renunciado a la fe, no apostató pero no quería saber nada de Dios. A
esta mujer le detectaron un cáncer terminal y entonces los hijos llamaron al
capellán. Fui a hablar con ella y de primeras dijo que 'le han llamado mis
hijas, si yo no tengo fe, yo no quiero saber nada de Dios, ni de la
Iglesia'".
"A la
semana siguiente, esta persona que renegaba de Dios me pidió la
confesión y la comunión. Pude hablar con ella, darle el sacramento de la
confesión y fue muy bonito porque me dijo que ‘es como si hubiese hecho otra
vez mi primera comunión, qué bueno es Dios conmigo‘ y empezó a hablar
muy bien de Dios".
"A la
semana siguiente le di la unción porque la iban a sedar y la familia me
llamó. Pudo despedirse de sus mejores amigos, y antes de
sedarla y que se quedase dormida pudo recibir la unción. En dos semanas recibió
todo lo que se podía recibir. Ella misma, antes de dormirse del todo le
daba gracias a Dios porque decía que la había recogido a última hora, es
decir, Dios había esperado al final para encontrarse con ella. Cuando comulgó
se emocionó, fue súper bonito. Luego ya, desgraciadamente, falleció".
Fuente: ReligiónenLibertad
