Imprevistos
![]() |
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer, en el
torno, vinieron varias personas seguidas pidiendo entrar en la tienda. Desde la
sala de trabajo veía a la Hermana levantarse, ir, volver a sentarse… y al poco
rato tener que levantarse otra vez. Cuando la llamaba, casi con apuro porque
acababa de volver, sus respuestas siempre eran las mismas: “vale”, “genial”,
“voy”. Y dejaba lo que estaba haciendo sin ningún problema.
Me impresionó
mucho, porque a mí me cuesta cuando estoy concentrada. Interrumpir lo que hago
me supone un esfuerzo grande, y por eso su reacción me llamó tanto la atención.
En la oración
le decía a Jesús que también me gustaría acoger los imprevistos con esa
disponibilidad inmediata. Yo soy más bien como el del Evangelio que dice “no
iré” y luego va.
Y entendí algo
sencillo: es cuestión de elegir de quién va a ser el día. Es una cuestión de
propiedad. ¿Mío o del Señor?
Cuando eliges
que el día sea tuyo, los imprevistos vienen a quitarte tiempo, planes y
tranquilidad.
Cuando eliges
que el día sea del Señor, los imprevistos dejan de ser interrupciones y se
convierten en huellas suyas. En cada uno, Él tiene algo que decirte.
Optar por el
Señor lo cambia todo. Es entregarle todo lo que vas a vivir para que se haga su
voluntad. Entonces, lo que se cruza de repente se convierte en oportunidad para
descubrirle vivo: en la persona que llega, en el plan que cambia, en lo que se
anula, en lo que no esperabas.
El corazón
queda preparado para acoger y descubrir todo lo que el Señor quiere regalarle.
Es dejar que el Señor transforme el tiempo humano en sagrado; dejarLe las
riendas con confianza.
“Aquí estoy,
Señor, para hacer tu voluntad.” Sal 40, 8-9
Hoy, el reto
del Amor es que elijas que el Señor sea el propietario de tu día. Pídele
descubrirle y verle vivo en cada imprevisto.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
16 febrero 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
