Miércoles de Ceniza
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hoy, Miércoles
de Ceniza, inicio de la Cuaresma, este letrero lo he leído por un montón de
sitios: en redes sociales, en Internet, en cursos, en iniciativas. Desde hace
un tiempo me anuncian que hoy empieza algo importante. Y siempre decía:
“Todavía quedan días para ello”, pero resulta que ha llegado el miércoles y
aquí estoy, en la oración con el Señor, hablando de la Cuaresma.
Mi oración es
preguntarle al Señor cómo quiere que viva esta Cuaresma 2026: desde qué punto
de vista, desde qué misterio de fe, desde dónde quiere revelarme Su misterio de
muerte y resurrección del Señor.
Porque lo que
tengo claro es que Cristo va a vivir esta Cuaresma contigo y conmigo, en
nuestra realidad, en lo que estamos viviendo. La Cuaresma no va a ir por un
lado y, por otro, nuestra vida. No. Cristo entra en tu vida para vivir, desde
tu realidad. Desde lo que estés viviendo: enfermedad, salud, dolor, alegría,
vida, sufrimiento…
Por eso, ahora
le presentaba al Señor en mi oración cómo estoy, lo que estoy viviendo, y desde
aquí le pido luz para saber vivir estos días de Cuaresma. En unos días te
compartiré desde dónde me pide a mí vivir el Señor la Cuaresma, pero hoy quiero
retarte a que te sientes en una iglesia, delante de un Sagrario, y le digas al
Señor: “Jesús, yo creo que tú estás aquí, que me amas. Te presento mi vida,
cómo estoy, con lo que estoy viviendo. Te pido que me muestres un camino para
estos días; que Tú los vivas conmigo; que cada día me levante y te dé la mano
y, cuando me acueste, seas Tú mi acción de gracias”.
Hoy el reto del
amor es orar con Jesús sobre cómo vivir juntos esta Cuaresma.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
18 febrero 2026
Fuente:
Dominicas de Lerma
Posdata: Muchos de vosotros nos habéis pedido un libro para esta Cuaresma. Por diversos motivos nos hemos retrasado unos días. Muy pronto os anunciaremos el libro que leeremos juntos en Cuaresma y también en la Pascua. Porque Cristo no se acaba en la Cuaresma, sino que la plenitud es la Pascua.
