EL PAPA: LA PRIMERA VISITA A UNA PARROQUIA DE MI NUEVA DIÓCESIS

León XIV en la costa romana para visitar la parroquia de Santa Maria Regina Pacis. El Pontífice se reúne con niños y jóvenes y les exhorta a «formar equipo»: «Me siento bienvenido entre vosotros»

Visita pastoral a la Parroquia «S. Maria Regina Pacis a Ostia Lido»   (@Vatican Media)

Tierra de sal y de historia, donde el aliento del mar acaricia los mármoles antiguos, tierra de santos y navegantes, donde las heridas de las bandas criminales encuentran cura en el trabajo de gente honesta, pobre en medios pero rica en intenciones, Ostia acoge esta tarde al Papa León XIV.

El Pontífice llega a la costa romana alrededor de las 15.45 horas para visitar la parroquia de Santa Maria Regina Pacis, primera etapa de las cinco que marcarán los domingos antes de Pascua. Le reciben el cardenal vicario Baldo Reina y el párroco pallottino don Giovanni Patané. El júbilo de la gente es estruendoso, mezclado con un toque de orgullo por ser los primeros en recibir la llegada del Pontífice, que en este territorio impregnado de la herencia espiritual de San Agustín y de su madre Santa Mónica, ha decidido iniciar la gira por su diócesis.

“Esta es la primera visita a una parroquia de mi nueva diócesis. Estoy muy contento de comenzar aquí, en Ostia. Además, en una parroquia que lleva el nombre de Santa María Reina de la Paz, tan importante en estos tiempos que estamos viviendo”

Una violencia que existe y hiere

El territorio que hoy es escenario de la visita papal es a menudo protagonista de las noticias negativas por una violencia que «existe y hiere», como denuncia el propio Pontífice en la homilía de la misa. Una violencia que a veces se extiende entre los jóvenes y los adolescentes, «quizás alimentada por el consumo de sustancias» o «por organizaciones criminales, que explotan a las personas involucrándolas en sus delitos y persiguen intereses inicuos con métodos ilegales e inmorales». Por eso, León anima a mirar hacia arriba, como perspectiva, pero al mismo tiempo hacia «abajo», es decir, entre las tramas del tejido social, para dar vida a una acción pastoral y educativa que conduzca al respeto, la armonía, la no resignación y la «fuerza desarmante de la mansedumbre» que contrasta con una «cultura del abuso y la injusticia».

El abrazo a la gente

Las palabras de León, significativas y llenas de realismo, fueron compartidas con un pueblo variado compuesto por jóvenes y niños, familias y migrantes, pobres y enfermos, sacerdotes, monjas, voluntarios, operadores pastorales y representantes de instituciones civiles.

Todos llevan horas acomodados en los distintos puntos en los que se desarrolla la visita (campo deportivo, gimnasio, salones, iglesia), bajo un sol inusualmente primaveral y un viento frío procedente del mar. Los niños bailan y cantan al ritmo de la música dance, los jóvenes gritan coros de «¡Papa León!» y hacen volar un león inflable, los ancianos aplauden y piden a sus vecinos que les ayuden a iniciar una videollamada: «Mira quién está ahí: ¡el Papa!».

Él, León XIV, mira a cada uno. Saluda a todos, da su bendición a los niños, acaricia las gorras con forma de mariquita de los Scouts, se inclina hacia delante para saludar a los que están en silla de ruedas. Incluso bromea con algunas parejas y algunos niños más desinhibidos. A los diferentes grupos que encuentra les dirige palabras improvisadas y les pide que recen el Ave María o el Padrenuestro.

Salvatore Cernuzio – Ostia

Fuente: Vatican News