“En mi corazón
está todavía la dramática situación que está ante los ojos de todos. ¡Cuántas
víctimas, cuántas vidas y familias rotas, cuánta destrucción, cuántos
sufrimientos indescriptibles!”, afirmó el Pontífice.
León XIV subrayó que “cada guerra es, verdaderamente, una herida
infligida a toda la familia humana. Deja tras de sí muerte, devastación y una
estela de dolor que marca generaciones”.
En este sentido, renovó su llamamiento: “¡Que cesen las armas,
que terminen los bombardeos, que se llegue sin demora a un alto el fuego y se
fortalezca el diálogo para abrir el camino a la paz!”.
Asimismo, invitó a unirse en oración “por el martirizado pueblo
ucraniano y por todos aquellos que sufren a causa de esta guerra y de cualquier
otro conflicto en el mundo, para que pueda brillar sobre nuestros días el don
tan esperado de la paz”.
Cuatro años después del inicio de la invasión rusa de Ucrania la
línea del frente se encuentra estancado en un largo pulso sin cambios
decisivos. Moscú domina cerca del 20% del territorio ucranio, una extensión
poco mayor de la de hace dos años: desde 2024 controla solo un 1,5% más de
territorio, algo más de 6.000 kilómetros cuadrados, a pesar de los ingentes
esfuerzos y recursos destinados.
Por Victoria Cardiel
Fuente: ACI
