Cada vez nos sorprende menos lo que vemos en las redes sociales, ni siquiera las tragedias nos conmueven, y cada vez corremos más riesgo de deshumanizarnos
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Casi nadie está
exento de la influencia de las redes sociales. Lo que antes hacía la
televisión, ahora lo ha incrementado el dispositivo móvil, simplemente porque
lo tenemos en la palma de la mano. Por eso, el riesgo de deshumanizarnos es un
hecho cada vez más cercano.
Una realidad
actual
El Prefecto
del Dicasterio para la Comunicación, el Dr. Paolo Ruffini,
escribió en el documento Hacia una plena presencia, reflexión pastoral sobre la
interacción en las Redes Sociales que "la cuestión ya no es si
interactuar o no con la cultura digital, sino cómo hacerlo".
La reflexión
explica de qué se trata este fenómeno que se ha vuelto parte de la vida de
millones de seres humanos:
"Las redes
sociales son solo una rama del más amplio y complejo fenómeno de la digitalización,
que es el proceso de transferir numerosas tareas y dimensiones de la vida
humana a las plataformas digitales" (n. 7. )
Por supuesto,
no se ignoran las grandes ventajas que conlleva para la Iglesia el poder
acortar las distancias, especialmente con los más jóvenes, sabiendo usar estos
recursos tecnológicos. Pero a la vez, previene que somos testigos de que:
"Los
discursos agresivos y negativos se difunden con facilidad y rapidez, y ofrecen
un terreno fértil para la violencia, el abuso y la desinformación" (n. 16).
En este rubro
entran ahora los contenidos violentos, agresivos y morbosos que cada vez más
abundan en los espacios digitales y que están al alcance de un dedazo -sin
discriminar a nadie por su edad -.
El morbo
vende
Lamentablemente,
estar expuestos a este tipo de contenidos fomenta en los usuarios un deseo
morboso de consumir más, y al ser detectados por los motores de búsqueda, el
algoritmo ofrece basura digital que va dañando la conciencia y el alma de la
persona.
Así mismo, la
ficción ha sido superada por la realidad. Antes, las películas y programas de
televisión que presentaban temas que, por su crudeza, causaban horror en los
espectadores, eran inmediatamente rechazados. Sin embargo, ahora que los vemos
en las redes sociales y que se trata de eventos reales, apenas nos provocan
admiración.
Pero es cierta
la premisa de que "el morbo vende". Un titular escandaloso para
generar vistas provoca el inevitable "clic", sin importar que el
contenido afecte a otro ser humano, sea verdadero o falso - porque también
ahora se usan estos medios para acabar con la reputación de cualquiera que le
estorbe a otro - .
Cómo evitar
la deshumanización
Nos hemos
acostumbrado a que las tragedias sean el pan cotidiano, siempre y cuando no nos
toquen a nosotros. Por eso es urgente que reconsideremos lo que nos llega a
través de las redes y repudiemos que se siga generando información que nos está
convirtiendo en seres indiferentes ante la desgracia ajena.
Debemos volver
a ver al otro como a nuestro prójimo, como menciona el Dr. Ruffini:
"Portarse
como prójimo en el ambiente de las redes sociales requiere intencionalidad. Y
todo comienza con la capacidad de escuchar bien, de dejar que la realidad del
otro nos toque" (n. 29).
La fórmula nos
la ha dejado el Señor: ama a tu prójimo como a ti mismo. No permitamos que las
redes sociales nos deshumanicen, porque detrás de ellas hay personas que, como
nosotros, también piensan y sienten.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
