Los responsables españoles han destacado que, en estos cuatro años de guerra, se han destinado casi 19 millones de euros a proyectos de emergencia y reconstrucción
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| OSV. Valentyn Ogirenko, Reuters |
La
presidenta de Cáritas Ucrania, Tetiana Stawnychy, explica que «hay una crisis
dentro de la crisis, debido al ataque a infraestructuras energéticas» y que
«millones de personas no tienen acceso a la calefacción, a electricidad,
incluso al acceso a agua»
La presidenta
de Cáritas Ucrania, Tetiana Stawnychy, se encuentra de visita por España para
recordar y visibilizar la dramática situación que atraviesa su país, cuando se
cumplen cuatro años de la invasión rusa. La responsable de esta entidad de
Iglesia ha recordado que cerca de 12
millones de personas necesitarán ayuda humanitaria a lo largo de este año
para sobrevivir a un conflicto de alta intensidad que no cesa.
Además, según
ha apuntado el coordinador del equipo de acción humanitaria de Cáritas
Española, Pablo Reyero, el que ahora se cierra «ha sido el peor año de los
cuatro», lo que debe suponer una seria advertencia sobre la gravedad de la
crisis actual y la preocupación por que la ayuda oficial al desarrollo no
alcance a cubrir las crecientes necesidades de la población ucraniana.
Durante su
intervención de hoy en la sede de Cáritas Española, Tetiana Stawnychy ha puesto
el foco en la vulnerabilidad extrema de la población civil, debido a los
ataques sistemáticos contra los servicios básicos. Al respecto, ha explicado
que «hay una crisis dentro de la crisis, debido al ataque a infraestructuras
energéticas» y ha detallado que «millones de personas no tienen acceso a la
calefacción, a electricidad, incluso al acceso a agua». Esta situación es
especialmente crítica en las ciudades, donde, según ha apuntado, «las personas
más vulnerables son las que viven en edificios con muchos pisos», enfrentándose
al aislamiento sin ascensores ni suministros básicos.
Stawnychy,
licenciada en Economía por la Universidad de Chicago y con una dilatada
experiencia de liderazgo internacional, asumió la presidencia de Cáritas
Ucrania en 2021, logrando que la red estuviera operativa desde los primeros
días de la guerra, gracias a una planificación de contingencia previa.
La evolución
del conflicto también ha transformado la seguridad en el territorio ocupado.
Stawnychy ha advertido que «la situación en la línea de frente ha cambiado,
porque la Federación Rusa está usando drones para atacar a la población», lo
que ha provocado que la zona considerada de alto peligro se haya duplicado. En
este sentido, ha denunciado que los drones «persiguen a las personas» y que
incluso «han atacado vehículos de evacuación humanitaria». Ante esta amenaza,
las organizaciones han tenido que cubrir las carreteras principales con redes
para prevenir el aterrizaje y actuación de estos dispositivos.
A pesar del
agotamiento de la población tras cuatro años de lucha intensa, la presidenta de
Cáritas Ucrania ha subrayado que «todo el mundo está cansado, pero se
mantiene», añadiendo que la brutalidad de los ataques ha generado una reacción
y una resistencia diametralmente opuestas a lo que esperaba el invasor: la
rendición. Para Stawnychy, la resiliencia se apoya en el fortalecimiento de los
lazos humanos. En este proceso de reconstrucción social, Cáritas ha
implementado programas específicos para los veteranos que regresan del frente
con secuelas físicas y psíquicas. La experta ha puntualizado que «acompañan a
las personas tanto en la rehabilitación física como en la integración en la
comunidad y en las familias, para que sea una vuelta a la vida civil lo mejor
posible». Este apoyo integral se extiende a las familias en duelo, a quienes se
les ofrece soporte espiritual y psicológico, con un enfoque especial en las
zonas rurales, donde el acceso a la salud es más limitado. «El objetivo de la
ayuda humanitaria es acompañar para que las personas vuelvan a ser
protagonistas», ha afirmado, matizando que «la paz —entre los pueblos— es un
proceso largo, no es algo que se logre en un momento, y se va construyendo» a
través de la sanación de los traumas y el cuidado de la salud mental.
La atención a
la infancia constituye otro «pilar fundamental» de su labor, según ha
explicado, especialmente para aquellos menores que solo han conocido la
escolarización online debido a la pandemia y la guerra. La presidenta ha
remarcado que la intervención en las escuelas «les enseña también a hacer
frente a los momentos de estrés, a ganar en resiliencia y a crear diálogos de
forma positiva» para garantizar una cohesión social sana. Asimismo, ha
destacado que el propio personal de Cáritas Ucrania cuenta con una línea de
apoyo psicosocial, ya que «nadie está exento» de sufrir una situación crítica
en este contexto de violencia persistente.
La red de
Cáritas en España ha reafirmado durante esta visita su colaboración
técnica y financiera con Ucrania, que se remonta a 2010. Los responsables
españoles han destacado que, en estos cuatro años de guerra, se han destinado
casi 19 millones de euros a proyectos de emergencia y reconstrucción. Un dato
esperanzador aportado por la presidenta es el papel del voluntariado, donde el
40 % de los colaboradores en el primer año fueron los propios desplazados
internos. Stawnychy ha concluido que existe un gran «poder de ser humano, de
estar en relación con los otros seres humanos y ser un regalo para los demás»,
una fuerza que consideran más potente que cualquier destrucción y que les hace
mantener la esperanza en una situación tan adversa.
Por Luis Rivas
Fuente: Ecclesia
