Por mucho que nos guste ser padres, quizá sea buena idea detenernos un momento y reflexionar sobre cómo hablamos el lenguaje de una cultura de la vida
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Nuestras palabras tienen poder. La forma en que hablamos de
algo, incluso de manera informal, influye en cómo nosotros y los demás lo
percibimos. Una forma de construir una cultura de la vida —una cultura en la
que los niños sean acogidos como una bendición de Dios y que se oponga a la
cultura del descarte sobre la que nos advirtió el Papa Francisco— es hablar de manera que se valore a
los niños, a los ancianos, a los vulnerables y al matrimonio y la familia en
sí.
Aquí hay cinco frases que te ayudarán a construir una
cultura de la vida entre tus amigos y familiares. Inspirándonos en el
libro Los hijos de Hannah: las mujeres que desafían silenciosamente la
escasez de nacimientos, de Catherine Pakaluk, por inspirar algunas de
estas ideas.
1. Los bebés son una bendición
Como católicos, creemos que los niños son una gran bendición
de Dios. Pero, ¿nuestras palabras reflejan lo que sentimos al respecto? Cuando
nos enteramos de que alguien está esperando un bebé, solemos decir: "¡Dios
los ha bendecido con un bebé!".
Cuando hablemos con nuestros hijos, asegurémonos de que
sepan que los consideramos una bendición: "Estoy muy agradecido de que
Dios te haya dado a mí. Gracias, Dios, por darme el regalo de este niño".
Mostremos alegría y gratitud, para que nuestros hijos sepan que "tú eres
mi bendición" y que todos los niños también son una bendición.
2. ¿Cómo podemos hacer que funcione?
La mayoría de las mujeres terminan teniendo menos hijos de
los que desean, a menudo porque no se sienten seguras de poder compaginar sus
objetivos profesionales con tener un bebé. Tener hijos y una carrera
profesional puede no ser fácil, pero es posible.
Así que tal vez podamos plantearnos esta pregunta: ¿cómo
podemos hacer posible que las mujeres sean madres y alcancen sus sueños
profesionales, si eso es lo que desean? ¿Cómo podemos hacer que funcione
personalmente para nuestras propias familias?
No todas las mujeres terminan siguiendo una carrera
profesional, ya que algunas quieren ser madres a tiempo completo. Pero para
aquellas que también quieren utilizar su talento en el mundo laboral, hagamos
todo lo posible por apoyarlas, buscando formas creativas de compaginar ambas
cosas.
3. Gracias por jugar con el bebé. Le has hecho muy feliz
Aunque no tengamos bebés en casa, podemos animar a nuestros
hijos a valorar y aprender a cuidar de los más pequeños. Cuando disfrutan
pasando tiempo con niños pequeños, aprenden a apreciar lo maravillosos que son.
Busquemos oportunidades para que nuestros hijos desarrollen sus habilidades
para cuidar a los demás.
4. ¿Por qué no casarse?
Esta es una visión más amplia de la "cultura de la
vida", pero marca la diferencia. La idea es que el matrimonio es algo
positivo y que bendecirá a la pareja con las gracias sacramentales, en lugar de
permanecer en la convivencia. Si la relación es sana y fuerte, ¿por qué esperar
años y años para casarse?
Por supuesto, no todo el mundo debe casarse joven y tener
hijos joven, eso es evidente. Pero ya la mayoría de las voces de nuestra
cultura animan a los jóvenes a retrasar cada vez más el matrimonio. Quizás sea
hora de considerar un camino diferente. ¿Y si viéramos el matrimonio como una
piedra angular en lugar de como la culminación? ¿Y si construyéramos nuestra
vida y nuestra familia juntos como pareja joven, en lugar de esperar hasta
mucho más tarde?
En la misma línea, ¿por qué esperar para tener hijos? Es más
fácil tener hijos cuando se es joven, fuerte y sano que más adelante en la
vida, no solo para satisfacer sus necesidades, sino también para concebirlos. Y
cuando se tienen hijos antes, se dispone de más años para disfrutarlos como
adultos y conocer a los futuros nietos.
5. Los niños valen toda la alegría
En una cultura que dice que los niños son una carga y una
molestia, cantemos con orgullo una canción diferente. Compartamos cuánta
alegría y diversión nos aportan nuestros hijos. Contemos al mundo lo
maravilloso que es ser madre o padre. Todos los sacrificios que supone tener
hijos merecen la pena. Lo mejor está por llegar.
Cerith
Gardiner
Fuente: Aleteia
