El báculo pastoral de León XIV “presenta a Cristo ya no atado por los clavos de la Pasión, sino con su cuerpo glorificado mientras está ascendiendo al Padre
| La Misa del Papa en San Pedro en la Solemnidad de la Epifanía |
Desde el 6 de
enero, el Pontífice ha utilizado un nuevo báculo pastoral que, explica la
Oficina para las Celebraciones Litúrgicas, está “en continuidad” con los
utilizados por sus predecesores, uniendo la misión de anunciar el misterio de
Cristo en la cruz con su gloriosa manifestación en la resurrección
El pasado 6 de
enero, solemnidad de la Epifanía y día del cierre de la Puerta Santa de la
Basílica de San Pedro, León XIV utilizó un nuevo báculo pastoral. Como explica
la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas, el nuevo báculo pastoral “está en
continuidad con los utilizados por sus predecesores, uniendo la misión de
anunciar el misterio de amor expresado por Cristo en la cruz con su gloriosa
manifestación en la resurrección”.
“El misterio
pascual, centro gravitacional del anuncio apostólico, se convierte así en
motivo de esperanza para la humanidad, porque la muerte ya no tiene poder sobre
el hombre, pues lo que Cristo asumió también lo ha redimido”, se lee en una
nota. El báculo pastoral de León XIV “presenta a Cristo ya no atado por los
clavos de la Pasión, sino con su cuerpo glorificado mientras está ascendiendo
al Padre. Como en las apariciones del Resucitado, presenta a sus seguidores las
llagas de la cruz, como signos luminosos de victoria que, sin borrar el dolor
humano, lo transfiguran en un amanecer de vida divina”.
La Oficina para
las Celebraciones Litúrgicas también recuerda que el báculo pastoral, “como
insignia episcopal, nunca formó parte de las insignias propias del Romano
Pontífice”. Desde principios de la Edad Media, los Papas usaron la ferula
pontificalis como símbolo de su potestad espiritual y de gobierno.
Aunque la forma de la férula medieval no está clara, probablemente se trataba
de un bastón con una cruz sencilla en su extremo. Los Papas recibían esta
insignia tras su elección, al tomar posesión de su Cátedra en la Basílica de
San Juan de Letrán.
Sin embargo, el
uso de la férula nunca formó parte de la liturgia papal, salvo en ciertas
ocasiones, como la apertura de la Puerta Santa para llamar tres veces a las
puertas, o en la consagración de las iglesias, para dibujar el alfabeto latino
y griego en el suelo, como exigía el rito. Fue el Papa San Pablo VI quien, el 8
de diciembre de 1965, con ocasión de la clausura del Concilio Vaticano II,
utilizó un “báculo pastoral” de plata con la figura del crucifijo. El escultor
Lello Scorzelli, a quien le fue comisionado, quiso expresar así la vocación del
apóstol Pablo, cuyo nombre el Papa eligió llevar: la de ser testigo y
anunciador de Cristo crucificado (cf. 1 Cor 2,2).
San Pablo VI,
dejando de usar la férula, comenzó a emplear esta cruz pastoral con mayor
frecuencia en las celebraciones litúrgicas, como luego lo han hecho
habitualmente sus sucesores. Es memorable el gesto de San Juan Pablo II, quien,
al inicio de su ministerio petrino, alzó la cruz pastoral para indicar el
centro de su magisterio, como anunció en su homilía: “Abrid las puertas a
Cristo”. El Papa Benedicto XVI también quiso usar un báculo pastoral coronado
por una cruz de oro, ya utilizada por el beato Pío IX, y posteriormente el que
le fue donado, con el símbolo del Cordero pascual y el monograma de Cristo en
el centro de la cruz, representando la unidad del misterio de la Cruz y la
Resurrección, núcleo del Kerygma apostólico.
Fuente: Vatican News