"Cuanto más unidos estemos en Cristo, tanto más podremos cumplir juntos la misión que Él nos confía”
| Misioneras de la Caridad en India (AFP or licensors) |
En su mensaje
por el centenario de la Jornada Mundial de las Misiones, el Papa exhorta a
continuar el camino misionero, con corazones unificados y comunidades
reconciliadas, para avanzar juntos en el compromiso de la evangelización,
porque ser cristianos no es un conjunto de prácticas o ideas; es una vida en
unión con Cristo, una misión que nace del amor, se vive en el amor y conduce al
amor.
“En ‘una época
misionera nueva’ en la historia de la Iglesia, dejémonos guiar e inspirar por
la gracia divina, para renovar en nosotros el fuego de la vocación misionera y
avanzar juntos en el compromiso de la evangelización”. Esta exhortación abre
el mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de las
Misiones 2026, que se celebrará el próximo 18 de octubre y cuyo tema
es “Uno en Cristo, unidos en la misión”.
Instituida hace
100 años por el Papa Pío XI, para apoyar a los misioneros en su labor
evangelizadora y con las diversas necesidades de la misión, hoy, tras el Año
jubilar, el Santo Padre llama a toda la Iglesia a continuar con alegría y celo
el camino misionero, que “requiere corazones unificados en Cristo, comunidades
reconciliadas y, en todos, disponibilidad para colaborar con generosidad y
confianza”
Ser
"Uno en Cristo”
Reflexionando
sobre el tema del mensaje, el Papa afirma que en el centro de la misión
está el misterio de la unión con Cristo. “Ser cristianos – explica - no es ante
todo un conjunto de prácticas o ideas; es una vida en unión con Cristo” y de
esta unión brota la comunión recíproca entre los creyentes y nace toda
fecundidad misionera, también en el compromiso ecuménico con todas las Iglesias
cristianas.
“La primera
responsabilidad misionera de la Iglesia es renovar y mantener viva la unidad
espiritual y fraterna entre sus miembros. En muchas situaciones asistimos a
conflictos, polarizaciones, incomprensiones, desconfianza mutua. Cuando esto
ocurre también en nuestras comunidades, se debilita su testimonio. La misión
evangelizadora, que Cristo confió a sus discípulos, requiere ante todo
corazones reconciliados y deseosos de comunión.
Ser “uno en
Cristo”- explica León XIV - nos llama a mantener siempre la mirada fija
en el Señor, para que Él sea verdaderamente el centro de nuestra vida personal
y comunitaria, de cada palabra, acción y relación interpersonal de modo que
podamos decir con asombro: «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Este
proceso de auténtica evangelización – afirma el Santo Padre -comienza en el
corazón de cada cristiano para extenderse a toda la humanidad.
“Cuanto más
unidos estemos en Cristo, tanto más podremos cumplir juntos la misión que Él
nos confía.”
“Unidos en
la misión”
Tomando la
segunda frase del tema de la jornada, “unidos en la misión”, León XIV recuerda
que la unidad de los discípulos no es un fin en sí misma, sino que está
orientada a la misión, porque es en el testimonio de una comunidad
reconciliada, fraterna y solidaria donde el anuncio del Evangelio encuentra
toda su fuerza comunicativa.
En este
contexto, el Santo Padre recuerda una frase del beato Paolo Manna:“Toda la
Iglesia para la conversión de todo el mundo”. Un ideal que animó la fundación,
en 1916, de la Pontificia Unión Misional y que despúes de 110 años el Papa
reconoce por su compromiso de animar y formar el espíritu misionero de los
sacerdotes, las personas consagradas y los fieles laicos, favoreciendo la unión
de todas las fuerzas evangelizadoras.
Ningún
bautizado es ajeno o indiferente a la misión; todos, cada uno según su vocación
y condición de vida, participan en la gran obra que Cristo confía a su Iglesia.
Como ha recordado en varias ocasiones el Papa Francisco, el anuncio del
Evangelio es siempre una acción coral, comunitaria, sinodal.
Custodiar y
alimentar la comunión y la misión
En su mensaje,
el Santo Padre indica que estar unidos en la misión significa custodiar y
alimentar la espiritualidad de comunión y colaboración misionera, una actitud
que enseña a mirar a nuestros hermanos con ojos de fe, a reconocer con alegría
el bien que el Espíritu suscita en cada uno, una espiritualidad que constituye
la forma cotidiana del discipulado misionero, “superando la fragmentación de
los esfuerzos y las divisiones entre los seguidores del único Señor”
La unidad
misionera, obviamente, no debe entenderse como uniformidad, sino como
convergencia de los diferentes carismas con el mismo objetivo: hacer visible el
amor de Cristo e invitar a todos al encuentro con Él. La evangelización se
realiza cuando las comunidades locales colaboran entre sí y cuando las
diferencias culturales, espirituales y litúrgicas se expresan plena y
armoniosamente en la misma fe.
En nombre de
esta unidad, el Papa anima a las instituciones y realidades eclesiales a
fortalecer el sentido de comunión misionera eclesial y, en particular, agradece
a las Obras Misionales Pontificias por su servicio a la cooperación misionera,
que él mimso, aseguró, experimentó durante su ministerio en Perú.
Misión de
amor
Más adelante,
León XIV afirma que los apóstoles evangelizaron impulsados por el amor de
Cristo y por Cristo. A lo largo de los siglos, agrega, multitudes de
cristianos, mártires, confesores, misioneros han dado la vida para dar a
conocer este amor divino al mundo.
Si la unidad
es la condición de la misión, el amor es su esencia. La Buena Nueva que estamos
enviados a anunciar al mundo no es un ideal abstracto; es el Evangelio del amor
fiel de Dios, encarnado en el rostro y en la vida de Jesucristo. La misión de
los discípulos y de toda la Iglesia es la prolongación, en el Espíritu Santo,
de la misión de Cristo; una misión que nace del amor, se vive en el amor y
conduce al amor.
Nuevas
vocaciones misioneras
Por último, el
Santo Padre agradece a los misioneros y misioneras ad gentes de hoy; personas
que, como san Francisco Javier, han dejado su tierra, su familia y toda
seguridad para anunciar el Evangelio, llevando a Cristo y su amor a lugares a
menudo difíciles, pobres, marcados por conflictos o culturalmente lejanos.
Siguen entregándose con alegría a pesar de las adversidades y las limitaciones
humanas, porque saben que Cristo mismo, con su Evangelio, es la mayor riqueza
que se puede compartir.
El mundo
sigue necesitando estos valientes testigos de Cristo, y las comunidades
eclesiales siguen necesitando nuevas vocaciones misioneras, que debemos tener
siempre en el corazón y por las que debemos rogar continuamente al Padre. Que
Él nos conceda el don de jóvenes y adultos dispuestos a dejarlo todo para
seguir a Cristo en el camino de la evangelización hasta los confines de la
tierra.
Testigos
valientes
Al final, León
XIV invita a todos a comprometerse a contribuir, cada uno según su vocación y
los dones recibidos, a la gran misión evangelizadora, que es siempre obra del
amor. Y para favorecer la comunión espiritual, concluye su mensaje con una
bendición y una oración.
“Padre
santo, concédenos ser uno en Cristo, arraigados en su amor que une y renueva.
Haz que todos los miembros de la Iglesia estén unidos en la misión, dóciles al
Espíritu Santo, valientes en dar testimonio del Evangelio, anunciando y
encarnando cada día tu amor fiel por cada criatura.”
Alina Tufani
Díaz
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News