Ajustando parámetros
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estos días ha
venido un amigo nuestro a explicarnos un montón de cosas nuevas sobre nuestras
máquinas de trabajo. ¡Qué regalo contar con su sabiduría y experiencia!
Me quedo con
algo “grabado”, y es que para aprender y para ir mejorando los resultados es
necesaria una sola cosa: perseverar. Hacer pruebas, tomar nota, rectificar un
poco los parámetros, volver a probar, tomar nota… y así sucesivamente, sin
rendirse. Y es que se aprende… ¡equivocándose!
Esto nos sucede
en todo lo humano, porque ¡cómo nos gustaría que todo nos saliera perfecto!,
tener una total claridad de lo que hemos de hacer, saber con exactitud hacia
dónde vamos, amar siempre y en todo… y, sin embargo, por nuestra debilidad, aún
no lo vivimos así, sino que necesitamos ir haciendo estos “ensayos de la vida”.
Por ello, la prueba de fuego está en perseverar. Porque es precisamente ahí
donde “el patas” nos da para que nos rindamos y tiremos la toalla por el
camino.
Y si nuestra
máquina de grabación tiene unos parámetros que son los que hay que ir ajustando
(velocidad, potencia, frecuencia…), también nosotros tenemos tres parámetros
clave para llenar de sentido todo nuestro día: la fe, la esperanza y el amor.
La fe lo
trasciende todo, nos cambia la mirada, nos regala unos ojos nuevos para
descubrir al Señor en todo. Este “parámetro” depende directamente de nuestro
encuentro personal con el Señor, de mantener una relación fuerte, viva y real
con Él.
La esperanza es
nuestro motor, el que nos urge y nos impulsa a actuar, porque nos pone delante
el bien que deseamos vivir, el cielo al que estamos llamados, y nos impulsa a
vivirlo ya aquí en la tierra.
Y el amor es el
más importante, como dice san Pablo: “si no tengo amor, nada soy” (1 Co 13, 2).
Y es que el amor manifiesta abiertamente los otros dos.
Hoy, el reto
del amor es pedirle al Señor que ajuste en mí sus “parámetros”. Cristo solo
necesita que nosotros perseveremos, y esta obra que ha comenzado en nosotros,
¡Él mismo la llevará a término!
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
11 enero 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
