La cocina de Tula
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
En estos días
es muy común recibir felicitaciones de Navidad. Recibí una que venía en un
sobre más grande de lo normal y, dentro, me enviaban una tablilla con una
inscripción para poner en la cocina. Decía así:
No te imaginas
lo que me hizo reír… y, a la vez, la verdad tan grande que vi detrás de ese
mensaje.
Porque muchas
veces cuidamos muchísimo nuestras cosas: las tenemos recogidas, limpias y
ordenadas. Pero lo común lo dejamos para los demás: “que lo haga el que venga
detrás”. Y encima nos justificamos: “es que tenía prisa”, “no me da la vida”,
“no llego a más”… Pero la realidad es otra: el amor ve al otro. El amor no solo
se cuida a sí mismo; cuida también a quien tiene al lado.
Jesús ya veía
esto en sus discípulos. Sabía que lo llevamos todos dentro, y por eso dijo:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús da un paso más: como te tratas a
ti, trata a los demás. Eso es el amor cristiano: el Amor que Cristo nos regala
cada día.
Jesús no dejó
que los discípulos fueran cada uno a su aire. Les marcaba el camino para vivir
juntos, para convivir. Y en otro momento les dice: “El que quiera ser el
primero entre vosotros, que sea vuestro servidor”, porque dar la vida es
ganarla.
Y la felicidad
se encuentra en lo pequeño de cada día: dejar recogida la cocina, barrer unas
migas, no tirar un papel al suelo… Son detalles sencillos, pero si los cuidamos
por amor, todo se vuelve más humano, más alegre. Porque no vivimos para
nosotros, sino para Cristo; y así construimos un mundo mejor.
Hoy, el reto
del amor es hacer dos actos de amor sin que nadie se entere: solo el Señor y
tú.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
04 enero 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
