«No se puede permanecer indiferentes ante el dolor, ante el sufrimiento hay que actuar»
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| Una madre intenta proteger a su bebé del frío. Foto: Vatican Media |
Ante los
continuos bombardeos rusos que dejan sin calefacción a miles de personas, el
cardenal Krajewski ha hecho un llamamiento urgente para recoger productos muy
necesarios en Roma y llevarlos a Ucrania. El calor es el principal bien que
puede ofrecer Cáritas ahora
El limosnero
del Papa, cardenal Konrad Krajewski, ha lanzado un llamamiento urgente
a la población de Roma: llevar productos y objetos para sobrevivir al frío a
via Boccea 478. Allí se encuentra la basílica de Santa Sofía, templo de la
comunidad ucraniana en Roma, y se está recogiendo toda la ayuda posible para
hacer frente al invierno en Ucrania.
Además de ser
más duro de los últimos años, muchas personas lo están pasando además sin
calefacción, electricidad ni agua caliente por los bombardeos rusos. La semana
pasada, los líderes religiosos del país acusaron a Moscú de «terrorismo
de Estado» por ello.
«No se puede
permanecer indiferentes ante el dolor, ante el sufrimiento hay que actuar», ha
afirmado para un amplio reportaje elaborado por Vatican News.
«El riesgo, como dice el Papa León, es el de la “globalización de la
impotencia”, aún más grave que la globalización de la indiferencia».
Esta iglesia ya
ha mandado 145 camiones con ayuda humanitaria. Pero todavía hacen
falta, por ejemplo, calentadores químicos para manos, pies y cuerpo; ropa
interior térmica y forros polares, así como calcetines térmicos y de lana.
También se piden mantas térmicas e isotérmicas de emergencia. Asimismo, se
pueden donar termos y tazas térmicas, hornillos de gas y bombonas. Ante la
falta de agua caliente, son necesarios para la higiene alcohol sólido y duchas
secas.
En cuanto a
productos alimentarios, más fáciles de adquirir, es posible donar barritas
energéticas, frutos secos y chocolate. «Cada contribución significa
calor, alimento y una posibilidad de supervivencia para quienes más lo
necesitan», afirman los organizadores de la recogida en la basílica.
Continúa así la
cercanía del cardenal Krajewski, también prefecto del Dicasterio para el
Servicio de la Caridad, al «martirizado» pueblo ucraniano. Ya lo ha
visitado al menos una decena de veces desde el comienzo de la guerra a
gran escala en febrero de 2022. En diciembre, el Papa León XIV envió tres camiones de ayuda humanitaria.
«Lucha por
la supervivencia»
En los últimos
días, las temperaturas nocturnas están alcanzando los -15 ºC, y las diurnas no
superan los -10 ºC. Tras los bombardeos de la noche del 19 al 20 de enero sobre
Kiev, 5.635 edificios quedaron sin calefacción; casi el 80% de
ellos eran inmuebles donde el servicio había sido restablecido
recientemente.
«Muchas
personas se ven obligadas a buscar refugio o a abandonar temporalmente
sus hogares, no solo para huir de los bombardeos, sino también por el
frío», relata a Vatican News Vyacheslav Hrynevych, director
ejecutivo de Caritas-Spes Ucrania, la organización caritativa de la Iglesia
católica de rito latino.
Esto dificulta
la vida cotidiana: ir a trabajar, por ejemplo, no es sencillo, porque las
calles deben despejarse de nieve y hielo. El metro y los tranvías no circulan
regularmente debido a la falta de electricidad. «Es importante no apartar la
mirada de lo que sucede en Ucrania, no pensar que se trata de una guerra
lejana o de un simple conflicto entre otros países en las fronteras de Europa»,
subraya el sacerdote.
En esta
«lucha por la supervivencia», el pueblo ucraniano tiene dos fortalezas: la
resiliencia y la solidaridad. «Cuando vemos cómo reaccionan las personas
incluso durante los bombardeos o los largos apagones —cuando se reúnen, cuando
buscan momentos de encuentro— comprendemos que somos verdaderamente un pueblo
resiliente. Las personas saben compartir y apoyarse mutuamente».
Puntos donde
calentarse
Dentro de esa
capacidad de salir adelante, Cáritas-Spes Ucrania está respondiendo con
creatividad ante los rigores del invierno. En Kiev, puso en marcha un gran
generador eléctrico para garantizar la distribución de comidas calientes varias
veces por semana a unas 200 personas. Ya no acuden solo los más vulnerables,
sino personas de distintos perfiles, describe su responsable.
Pero
Caritas-Spes Ucrania necesita apoyo para «ofrecer» a la gente que está sin
calefacción «un lugar cálido aunque sea por algunas horas y permitirles
resistir al frío». Así, también en la capital se ha habilitado un Punto de
Resiliencia con un generador eléctrico que permite «recargar los dispositivos,
calentarse y tomar algo caliente». La iniciativa se ha extendido también a
Járkov.
También las
parroquias intentan organizarse. Por iniciativa de Vitalii Kryvytskyi,
obispo latino de Kiev-Zitómir, cada una está tratando de abrir un
refugio en su territorio. «Estamos evaluando la posibilidad de instalar
carpas calefaccionadas. Una parroquia incluso ha puesto en marcha una
lavandería social, donde las personas pueden lavar su ropa», explica a los
medios vaticanos.
María Martínez López
Fuente: Alfa y Omega
