TU PAREJA NO ES TU APOSTOLADO DE CONVERSIÓN

¿Qué pasa cuando, en la relación, uno de los dos no es católico y tiene distintos valores? Si te ha pasado y te has preguntado qué hacer, un sacerdote da unas claves para resolver tus dudas

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Antes de iniciar una relación de pareja, se busca compartir afinidad en las metas, gustos y -claro- valores, ¿pero qué pasa cuando no se comparte la misma fe, o al menos no de la misma manera? ¿Es nuestra misión convertir al otro en el noviazgo?

En una relación, no hay nada de malo en dar testimonio de nuestra fe y tener el anhelo de que el otro ame también la viva. Sin embargo, en ocasiones la relación se torna a un proyecto evangélico, descuidando otras áreas importantes, en el noviazgo o matrimonio.

¿Qué pasa si mi pareja no profesa la fe católica?

El presbítero Daniel Trujillo, quien tiene experiencia colaborando con jóvenes y matrimonios conversó con Aleteia para explicar a los lectores que sucede cuando uno de los dos no vive la fe:  

"La iglesia siempre ha previsto la posibilidad de relación tanto de noviazgo como de matrimonio, aunque no se comparta la misma fe o religión. Es una realidad que siempre ha estado presente para hombres y mujeres y existe un rito específico en el matrimonio para estos casos. Sin embargo, debe tratarse".

Teniendo clara la postura de la Iglesia, el padre Daniel habló sobre la importancia de identificar cuando estamos en una posición en la que no nos corresponde. Es decir, "si una relación, amistad, noviazgo, te está alejando de Dios, te está impidiendo tu libertad de fe, cuando una persona pone límites a otra para no expresar su fe, definitivamente ahí no es el lugar correcto". 

Cuando el amor se confunde con misión

El deseo de compartir la fe con la persona amada es natural y, en sí mismo, muy bueno. Amar incluye querer el bien del otro, y para un creyente el mayor bien es Dios. Sin embargo, hay una línea sutil pero real entre testimoniar la fe y asumir la responsabilidad de convertir al otro.

Cuando una relación se estructura en torno a "llevarlo a Misa", "hacer que rece", "lograr que crea", el vínculo corre el riesgo de desequilibrarse. Uno se convierte en guía, maestro o catequista; el otro, en discípulo renuente o proyecto inacabado. Ya no se camina en comunión. Ya no se ama al otro como es, sino como "podría llegar a ser".

¿Qué puntos podemos reflexionar?

1. Discernir con fe

El padre Daniel explicó que, "la fe es algo que te ayuda a conocer a una persona en un noviazgo y, por la fe, también podemos saber si es la persona indicada, ya que una relación debe ponerse también en oración". 

Por lo tanto, es importante replantear los valores qu se buscan en una relación para formar un matrimonio y una familia a la luz del Espíritu Santo. El influencer Quique Mira, aconsejo llevar una guía de discernimiento, porque "cuando caminamos hacia el Señor, en Él y por Él (...) para ver si esta es la persona que te ayudará a caminar en santidad a pesar de esta diferencia". 

2. Diálogo

La fe y el noviazgo como vía al matrimonio, son muy importantes, debe haber un espacio para conversar con la otra persona y hablar sobre aquellos valores que son fundamentales para cada uno. 

3.  La fe no se impone, se vive

El padre Daniel explicó que cuando uno de los dos no está cerca de Dios como el otro en cuanto a la práctica de su fe, debe tomarse en cuenta que "la fe no se impone en ninguna de nuestras realidades humanas, no debe imponerse a fuerza, no funciona. La fe debe ser libre y se debe vivir desde el testimonio, desde la espontaneidad y desde la convicción". 

Además enfatizó en que no se puede obligar a una persona a creer, si bien, podemos darle testimonio desde el amor, desde la cercanía y caridad, pero no obligarlo, ya que no funcionará y no es sano.

4. Cuestionarse

Vale la pena cuestionarse si estamos dispuestos a llevar ese sufrimiento espiritual de cierta manera, así lo explica el padre Daniel: "A este sufrimiento se le da un sentido desde la fe, teniendo sus riesgos espirituales y emocionales. Si se está por tomar una decisión de un noviazgo debe entenderse que la intención es conocerse más y no pretender cambiar a la persona. Llevar a la par la intención de conocer a la persona y a su vez pretender que se convierta es complicado porque se condiciona la libertad de la persona".

Karen Hutch

Fuente: Aleteia