¿Qué pasa cuando, en la relación, uno de los dos no es católico y tiene distintos valores? Si te ha pasado y te has preguntado qué hacer, un sacerdote da unas claves para resolver tus dudas
![]() |
| PeopleImages | Shutterstock |
Antes de
iniciar una relación de pareja, se busca compartir afinidad en las metas,
gustos y -claro- valores, ¿pero qué pasa cuando no se comparte la misma fe, o
al menos no de la misma manera? ¿Es nuestra misión convertir al otro en el
noviazgo?
En una
relación, no hay nada de malo en dar testimonio de nuestra fe y tener el anhelo
de que el otro ame también la viva. Sin embargo, en ocasiones la relación se
torna a un proyecto evangélico, descuidando otras áreas importantes, en el
noviazgo o matrimonio.
¿Qué pasa si
mi pareja no profesa la fe católica?
El presbítero Daniel Trujillo, quien tiene
experiencia colaborando con jóvenes y matrimonios conversó con Aleteia para
explicar a los lectores que sucede cuando uno de los dos no vive la
fe:
"La
iglesia siempre ha previsto la posibilidad de relación tanto de noviazgo como
de matrimonio, aunque no se comparta la misma fe o religión. Es una realidad
que siempre ha estado presente para hombres y mujeres y existe un rito
específico en el matrimonio para estos casos. Sin embargo, debe tratarse".
Teniendo clara
la postura de la Iglesia, el padre Daniel habló sobre la importancia de
identificar cuando estamos en una posición en la que no nos corresponde. Es
decir, "si una relación, amistad, noviazgo, te está alejando de Dios, te
está impidiendo tu libertad de fe, cuando una persona pone límites a otra para
no expresar su fe, definitivamente ahí no es el lugar correcto".
Cuando el
amor se confunde con misión
El deseo de
compartir la fe con la persona amada es natural y, en sí mismo, muy bueno. Amar
incluye querer el bien del otro, y para un creyente el mayor bien es Dios. Sin
embargo, hay una línea sutil pero real entre testimoniar la fe y asumir
la responsabilidad de convertir al otro.
Cuando una
relación se estructura en torno a "llevarlo a Misa", "hacer que
rece", "lograr que crea", el vínculo corre el riesgo de
desequilibrarse. Uno se convierte en guía, maestro o catequista; el otro, en
discípulo renuente o proyecto inacabado. Ya no se camina en comunión. Ya no se
ama al otro como es, sino como "podría llegar a ser".
¿Qué puntos
podemos reflexionar?
1. Discernir
con fe
El padre Daniel
explicó que, "la fe es algo que te ayuda a conocer a una persona en un
noviazgo y, por la fe, también podemos saber si es la persona indicada, ya que
una relación debe ponerse también en oración".
Por lo tanto,
es importante replantear los valores qu se buscan en una relación para formar
un matrimonio y una familia a la luz del Espíritu Santo. El influencer Quique
Mira, aconsejo llevar una guía de discernimiento, porque "cuando caminamos
hacia el Señor, en Él y por Él (...) para ver si esta es la persona que te
ayudará a caminar en santidad a pesar de esta diferencia".
2. Diálogo
La fe y el
noviazgo como vía al matrimonio, son muy importantes, debe haber un espacio
para conversar con la otra persona y hablar sobre aquellos valores que son
fundamentales para cada uno.
3. La fe no se impone, se vive
El padre Daniel
explicó que cuando uno de los dos no está cerca de Dios como el otro en cuanto
a la práctica de su fe, debe tomarse en cuenta que "la fe no se impone en
ninguna de nuestras realidades humanas, no debe imponerse a fuerza, no
funciona. La fe debe ser libre y se debe vivir desde el testimonio, desde la
espontaneidad y desde la convicción".
Además enfatizó
en que no se puede obligar a una persona a creer, si bien, podemos darle
testimonio desde el amor, desde la cercanía y caridad, pero no obligarlo, ya
que no funcionará y no es sano.
4. Cuestionarse
Vale la pena
cuestionarse si estamos dispuestos a llevar ese sufrimiento espiritual de
cierta manera, así lo explica el padre Daniel: "A este sufrimiento se le
da un sentido desde la fe, teniendo sus riesgos espirituales y emocionales. Si
se está por tomar una decisión de un noviazgo debe entenderse que la intención
es conocerse más y no pretender cambiar a la persona. Llevar a la par la
intención de conocer a la persona y a su vez pretender que se convierta es
complicado porque se condiciona la libertad de la persona".
Karen Hutch
Fuente: Aleteia
