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Los sacramentos
fueron dejados por nuestro Señor Jesucristo para facilitarnos la salvación y
hacernos miembros de su Iglesia. Cada uno tiene palabras y gestos propios -
materia y forma - que deben aplicarse sin cambios. Pero cuando se habla de la
santísima Eucaristía, el ministro - sacerdote u obispo - debe ser especialmente
cuidadoso en la consagración del pan y del vino.
No se admite
la creatividad en los sacramentos
Ante casos
donde se descubrió que los ministros habían utilizado fórmulas distintas a las
que marca la Liturgia, el Dicasterio para la doctrina de la fe emitió en enero
de 2022 la nota Gestis verbisque sobre la validez de los
sacramentos en la que advierte lo siguiente:
Mientras que en
otros ámbitos de la acción pastoral de la Iglesia se dispone de un amplio
espacio para la creatividad, una inventiva semejante en el ámbito
de la celebración de los Sacramentos se convierte más bien en una
"voluntad manipuladora" y, por eso, no puede ser invocada.
Modificar la forma de un Sacramento o su materia es siempre un acto gravemente
ilícito y merece una pena ejemplar, precisamente porque tales gestos
arbitrarios son capaces de producir un grave daño al Pueblo
fiel de Dios.
Cuidar la
sagrada Eucaristía
Lo anterior es
igualmente válido para los siete sacramentos. Pero hay que poner cuidado
especial en las palabras - la forma - de la sagrada Eucaristía.
La congregación
para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos dispuso la instrucción Redemptionis Sacramentum Sobre algunas cosas que se deben
observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía.
En el número 51 que se refiere a la Plegaria Eucarística -
parte de la Misa donde el sacerdote invoca las palabras de la consagración -
leemos lo siguiente:
Sólo se
pueden utilizar las Plegarias Eucarística que se encuentran en el Misal Romano
o aquellas que han sido legítimamente aprobadas por la Sede Apostólica, en la
forma y manera que se determina en la misma aprobación. «No se puede tolerar
que algunos sacerdotes se arroguen el derecho de componer plegarias
eucarísticas», ni cambiar el texto aprobado por la Iglesia, ni utilizar otros,
compuestos por personas privadas.
La forma
correcta
¿Qué ocurriría
si algún ministro cambiara las palabras de la consagración? En este caso, dice
el padre Miguel Ángel Hernández, especialista en liturgia, "el sacramento
es ilícito, pero es válido, en el sentido de que está dentro del ambiente, está
dentro de la Eucaristía".
Sin embargo, la
instrucción menciona que se trata de un abuso y habrá que corregirlo
inmediatamente. Si el sacerdote no recuerda las palabras, para eso está
el Misal Romano que debe mantener sobre el altar cuando
consagra las especies de pan y vino:
Si detectamos
cualquier abuso, será muy recomendable platicarlo con el sacerdote, siendo muy
caritativos, para que pueda enmendarlo.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
