Solo se declaran "creyentes" (concretamente católicos) tres de los 12 grandes líderes de los principales partidos con representación en el Congreso de los Diputados
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| Podría considerarse como un fracaso en formar católicos con vocación pública |
Si tenemos en
cuenta que España sigue siendo un país de mayoría católica, incluso si
tomamos como modelo las –a todas luces– falsarias cifras del CIS del activista
socialista José Félix Tezanos.
Según el último
Barómetro de abril de 2025, en España se declaraban católicos el 55% de
sus habitantes (seamos más concretos, de sus adultos con nacionalidad
española, hay 6,5 millones de personas en España sin esa nacionalidad, el 13%
de sus habitantes). Creyentes en general sería solo un 59%.
Bueno, pues con
ese porcentaje de católicos en España –que en realidad es mayor–, solo se
declaran "creyentes" (concretamente católicos) tres de los 12 grandes
líderes de los principales partidos con representación en el Congreso de
los Diputados. Un hecho que no es proporcional a la población católica en
España y que deja entrever síntomas preocupantes.
Desde el punto
de vista de muchos católicos, el hecho de que la mayoría de los líderes de los
principales partidos políticos, en una España todavía católica, no sean
creyentes (o al menos no lo manifiesten públicamente) es digno de analizar.
Aquí te ofrecemos siete síntomas de ello:
1. Desconexión
entre la clase política y el alma espiritual de España
Para muchos
católicos, la escasa presencia de líderes creyentes en la política española
refleja una desconexión entre los dirigentes y las raíces culturales,
espirituales y morales del país, que ha sido históricamente católico en sus
valores, fiestas, arte, instituciones y visión del ser humano.
2. Un
desplazamiento de los valores cristianos de la vida pública
La falta de
políticos abiertamente creyentes puede interpretarse también como una pérdida
de referencia en los valores del humanismo cristiano, como la dignidad de la
vida, la familia, la justicia social o, más aún, el sentido del bien común
por encima del interés de partido, algo tan necesario.
3. Una fe
reducida al ámbito privado, marginada socialmente
Desde una
mirada católica, el hecho de que pocos líderes se declaren abiertamente
creyentes puede indicar que la fe se ha confinado al ámbito privado, y que
existe una presión cultural para ocultarla o considerarla irrelevante o incluso
sospechosa en el espacio político.
4. Evidencia
una crisis de testimonio en los propios católicos
Estas cifras
también podrían considerarse como un fracaso en formar católicos con
vocación pública, que se comprometan con la política desde su fe. La escasa
presencia de políticos cristianos también puede reflejar una falta de liderazgo
católico fuerte y coherente. Se ha abandonado el campo de batalla.
5. Leyes
alejadas de la ley natural y del Evangelio
Precisamente,
la ausencia de políticos creyentes facilita la aprobación de leyes
contrarias a la antropología cristiana, como el aborto, la eutanasia, la
ideología de género o la disolución de la familia, sin apenas oposición desde
los que defienden una visión cristiana del ser humano.
6. Percepción
de hostilidad cultural hacia el cristianismo
El hecho de que
pocos líderes se declaren católicos practicantes en España denota, también, que
hay un ambiente hostil o al menos indiferente hacia la fe cristiana.
7. Llamado a
una nueva evangelización en la vida pública
Pero este
fenómeno puede ser un desafío para los católicos: para recuperar la vocación de
transformar la sociedad desde dentro, promoviendo la participación
política de cristianos formados, valientes y comprometidos que vivan su fe con
coherencia en la vida pública.
Hay que decir
que la ausencia de fe en los líderes políticos no es sólo una tendencia
cultural, sino un síntoma de secularismo avanzado, donde la fe ha perdido
peso no por falta de relevancia, sino por falta de testimonio. Se trata de una
realidad que interpela a la Iglesia, a las familias y a los propios
católicos a asumir con responsabilidad su papel en la vida pública.
Juan Cadarso
Fuente: ReligiónenLibertad
