El tesoro de la fe
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estos días son
las fiestas del pueblo. Como hay mucho ruido, para los rezos comunitarios, nos
vamos a la antigua capilla, que actualmente es la sala capitular. Allí nos
reunimos para hablar las cosas de la comunidad y tomar decisiones todas juntas.
Mientras
estábamos rezando, miré el suelo que es tarima de madera barnizada. Me daba
cuenta de que había una tabla llena de agujeros de carcoma y, un poco más
arriba, la siguiente limpia; tres más lejos, igual. Me preguntaba por qué unas
tienen carcoma y otras no.
Seguro que
alguna vez te has preguntado: ¿por qué me pasa a mí esto y al vecino no? ¿Por
qué todo me tiene que pasar a mí? Sobre todo si nos toca la parte de
sufrimiento. Porque cuando todo lo que nos ocurre es bueno, no nos lo solemos
preguntar. La realidad es que, por mucho que nos preguntemos o le preguntemos
al Señor, muchas veces no encontramos respuestas.
Lo que sí
podemos saber es que Dios nos ama y nos cuida, a veces sin entender, o
queriendo otras cosas distintas a las que nos vienen. Pero Su amor permanece
siempre.
Los discípulos
también preguntaban a Jesús muchas cosas y Él contestaba algunas, las que
podían entender, porque muchas veces no podemos entender a Dios. Nuestra vida
la comprenderemos en plenitud cuando lleguemos a la vida eterna; allí todo será
claridad. La fe no es ver claro, es caminar confiando en la mano de Jesús.
Porque la fe no
nos quita la oscuridad, sino que enciende una luz para atravesarla. A veces
sentimos que no tenemos fuerzas, y ahí es donde empieza la fe, porque dejamos a
Dios que actúe.
No pierdas el
tiempo en compararte; vive de la mano del Señor tu presente. Porque el Señor
está vivo en tu presente y quiere vivirlo contigo.
Hoy el reto del
amor es: antes de contestar un mensaje del móvil, mira al cielo y dile a Jesús:
Jesús, confío en ti. Después contesta al mensaje o a la llamada.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
12 septiembre
2025
Fuente: Dominicas de Lerma
