Día de lluvia
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Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer fue un día
de mucha lluvia, sobre todo por la tarde. Hubo un momento en que llovía con
mucha fuerza. Al pasar por el claustro, me di cuenta de que el canalón no podía
canalizar toda el agua que le llegaba y se desbordaba por arriba. Así, el agua
salía por todos los sitios.
Me quedé un
rato mirándolo y me di cuenta de que el agua ya no podía ser controlada. Me
habría gustado que siguiera su curso por el canalón, pero su intensidad hacía
que se desbordara.
En la oración
le decía al Señor que así es su amor: siempre nos desborda. Queremos
controlarle a Dios y se nos sale por todos los lados. Pero esto es algo muy
bueno, porque el que no podamos controlar a Dios nos dice que es realmente
Dios. Si pudiéramos controlarle, ya no sería Dios.
Ante esta falta
de control por nuestra parte, el camino es la confianza. Porque nosotros no
sabremos qué hacer ni cómo actuar, pero Él sí sabe cuál es el siguiente paso y
nos lo dirá en el momento oportuno.
Es verdad que,
cuando vemos que se nos desbordan las personas o los acontecimientos, lo que
nos sale es querer controlarlo, pensando que así encontraremos la paz. Pero no
es verdad. La paz la encontramos en el Señor, en confiar que Él está detrás de
todo lo que vivimos.
Nosotros somos
seres humanos y, por lo tanto, limitados. Pero para el Señor no hay límites. A
Él nunca se le desborda nada. Todo está en su plan de salvación para cada uno
de nosotros.
Porque la fe no
es tenerlo todo claro, sino saber en quién confío cuando todo está oscuro.
Hoy el reto del
amor es hacer un rato de oración y entregarle al Señor esa situación que te
desborda, dejarla en sus manos, en su cruz, y poner tu confianza en Él.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
03 junio 2025
Fuente: Dominicas de Lerma