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| Cardenales. Dominio público |
El futuro de los 1.400 millones de personas que se declaran católicas en el planeta tiene mucho que ver con las decisiones que adopten desde el próximo 7 de mayo los 133 cardenales que se encerrarán en cónclave. La elección del nuevo Romano Pontífice recae exclusivamente en ellos. El elegido será el responsable de dirigir la Barca de Pedro hasta su muerte o–como en el caso casi insólito de Benedicto XVI– hasta que presente su renuncia.
Por eso, los purpurados,
conscientes de la gravedad de su misión, han remitido un breve mensaje desde el
Vaticano para pedir oraciones a
todos los creyentes. «Los cardenales, conscientes de la responsabilidad a la
que están llamados, perciben la necesidad de ser
sostenidos por la oración de todos los fieles. Esta es la verdadera fuerza
que en la Iglesia favorece la unidad de todos los miembros en el único Cuerpo
de Cristo», señalan en su comunicado.
«El colegio de los cardenales reunidos en Roma, que están
participando en las congregaciones generales para la preparación del cónclave, desea invitar al Pueblo de Dios a vivir este acontecimiento
eclesial como un momento de gracia y de discernimiento espiritual, a la escucha de la voluntad de Dios», subrayan. «Ante la grandeza de la tarea inminente y a las urgencias de los tiempos
presentes, es necesario en primer lugar hacerse instrumentos humildes de la infinita sabiduría y providencia del Padre celestial, en la docilidad a la
acción del Espíritu Santo. Él es, en efecto, el protagonista de la vida del
Pueblo de Dios, es a Él a quien debemos escuchar, acogiendo lo que dice a la
Iglesia», reconocen los purpurados.
Se prevé que el cónclave sea breve –siempre que se repitan
los precedentes de las últimas elecciones de un Papa–, y en la semana del 7 de
mayo podríamos conocer el nombre del que será el Pontífice 267 de la Iglesia
católica.
Álex Navajas
