Si alguna vez pudiéramos elegir la fecha de nuestra muerte, la Pascua sería uno de los momentos más hermosos para pasar de esta vida a la otra
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| Thoom | Shutterstock |
Durante el año
litúrgico de la Iglesia, el tiempo de Pascua es
el momento en que la Iglesia espera con esperanza la promesa de la vida eterna
y la resurrección final de los muertos.
Es un tiempo en
el que recordamos la realidad de que la muerte ha sido derrotada y la victoria
de Jesús perdura por toda la eternidad.
Es una hermosa
realidad sobre la que meditar y esperar en nuestras propias vidas.
La muerte puede
parecer un acontecimiento aterrador e inesperado, a pesar de ser algo que nos
sucederá a todos, pero la buena noticia es que la muerte no tiene la última
palabra.
Dios nos invita
a participar en su resurrección y a unirnos a él en los Cielos Nuevos y la
Tierra Nueva, donde todas nuestras lágrimas serán enjugadas.
La esperanza
de la resurrección
El Papa
Benedicto XVI reflexionó sobre la esperanza que Jesús ganó para nosotros en su
mensaje Urbi et Orbi de 2009:
"Jesús
resucitó para que nosotros, aunque destinados a morir, no desesperemos,
preocupados porque con la muerte la vida se acaba por completo; Cristo ha
resucitado para darnos esperanza".
Amplía su
reflexión reiterando que la muerte no tiene la última palabra:
"En
efecto, una de las preguntas que más preocupan a los hombres es esta: ¿qué hay
después de la muerte? A este misterio la solemnidad de hoy nos permite
responder que la muerte no tiene la última palabra, porque la Vida saldrá
victoriosa al final. Esta certeza nuestra no se basa en un simple razonamiento
humano, sino en un hecho histórico de fe: Jesucristo, crucificado y sepultado,
ha resucitado con su cuerpo glorificado. Jesús ha resucitado para que también
nosotros, creyendo en Él, tengamos vida eterna".
El tiempo de
Pascua está lleno de imágenes
El tiempo de
Pascua está lleno de este tipo de imágenes, que nos recuerdan constantemente la
victoria obtenida por Jesucristo.
Por eso el
tiempo pascual es uno de los más hermosos del año litúrgico. La esperanza y la
promesa de la resurrección están frescas en nuestras mentes y podemos esperar
con gran impaciencia la vida futura.
También es el
momento en que solemos confesarnos y recibir la Eucaristía. En muchos sentidos,
es durante el tiempo de Pascua cuando nos preparamos espiritualmente para
nuestro paso de esta vida a la otra.
Obviamente, no
sabemos cuándo Dios nos llamará a casa y no podemos predecir cuándo sucederá.
La clave para todos nosotros es vivir cada día como si fuera Pascua.
San José,
patrono de la buena muerte
Dijo el Papa Francisco en 2022, en una reflexión sobre San José,
patrono de la buena muerte:
"La
verdadera luz que ilumina el misterio de la muerte procede de la Resurrección
de Cristo. Ésta es la luz. Y San Pablo escribe: 'Ahora bien, si Cristo es
predicado como resucitado de entre los muertos, ¿cómo podéis decir algunos de
vosotros que no hay resurrección de los muertos? Si Cristo no ha resucitado,
vana es nuestra predicación y vana es vuestra fe' (1 Co
15, 12-14). Hay una certeza: Cristo ha resucitado, Cristo ha resucitado,
Cristo está vivo entre nosotros. Y ésta es la luz que nos espera tras esa
puerta oscura de la muerte".
Y como dijo una
vez san Juan Pablo II: "¡Somos un pueblo pascual y el Aleluya es nuestro
canto!"
Que todos nos
esforcemos por vivir verdaderamente esas palabras en nuestras vidas y por estar
preparados para ese día en que nuestro tiempo en la tierra llegue a su fin.
Philip Kosloski
Fuente: Aleteia
