El fundador de Hermandades del Trabajo ha sido homenajeado en este pueblo de Segovia porque en él desarrolló gran parte de su obra social
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| Abundio Martínez en El Espinar. Foto: Hermandades del Trabajo |
Abundio García
Román ya es oficialmente hijo predilecto de El Espinar, un pueblo segoviano que
en el mediodía de este miércoles ha celebrado un homenaje a este
sacerdote fundador de
Hermandades del Trabajo en 1947 y en proceso de canonización. En el
acto, celebrado en el auditorio Gonzalo Menéndez Pidal, han estado
presentes varios miembros de Hermandades del Trabajo, el obispo auxiliar de
Madrid Vicente Martín, el obispo de Segovia Jesús Vidal, y el vicario Pastoral
de Madrid, José Luis Segovia, y Alberto Fernández, quien es presidente de
legado de la Fundación Abundio García Román. Han asistido miembros del
ayuntamiento de El Espinar, entre ellos el alcalde Javier Figueredo.
Entre las
chabolas de Entrevías
Este sacerdote
nació en Jaraicejo, un pueblo de Cáceres, en 1906 y murió en Madrid en 1989.
Fue ordenado sacerdote en 1930 poco tiempo después se implicó en Acción
Católica en un contexto marcado por el anticlericalismo. Y decidió volcarse
precisamente en uno de los lugares donde este clima era más aguzado, el barrio
madrileño de Entrevías, una zona de chabolas con duras condiciones para la clase trabajadora.
Conocer de
primera mano aquella realidad le llevó a fundar en 1947 las Hermandades del Trabajo, que tenían como prioridad
llevar el Evangelio al mundo obrero combinándolo con la acción religiosa y la
promoción social. Impulsó comedores, promovió viviendas dignas y favoreció
la escolarización de los hijos de los trabajadores.
El Espinar
fue clave
El pueblo que
ha organizado este miércoles el homenaje, El Espinar, jugó un papel clave en
toda la obra social que puso en marcha Abundio García. Allí estableció
la casa madre de las Hermandades del Trabajo con los complejos de Betania y
Nazareth. En el pueblo se le conocía como «don Abundio» y era célebre por
fomentar el turismo local en colaboración con cofradías e impulsar actividades
deportivas y culturales para los jóvenes. Hoy, estos dos espacios de Betania
Nazareth se dedican a la acogida de refugiados.
A partir de la
década de 1960, Abundio García extendió su labor por América y dio a
las Hermandades del Trabajo una dimensión internacional. Una vez jubilado
en 1977, mantuvo una presencia discreta hasta su fallecimiento en 1989.
Rodrigo Moreno Quicios
Fuente: Alfa y Omega
