El que fuera secretario personal del Papa polaco afirma: “Karol Wojtyła puede hoy todavía inspirar y fascinar”
![]() |
| San Juan Pablo II. Dominio público |
Con motivo de su elección, el cardenal Stanisław Dziwisz, quien fuera secretario personal de Juan Pablo II. ha recordado a este gran Papa en una entrevista a Radio Vaticano - Vatican News.
"Hoy aportaría paz y esperanza para el mundo"
Para él,
"es alentador y muy conmovedor saber cuántas personas siguen queriendo
escucharle, a pesar de los intentos de ahogar su voz. Creo que hoy su llamado,
“No tengan miedo de abrir la puerta a Cristo”, resonaría con una fuerza nueva y
poderosa”.
Recordando el 45º aniversario de la
elección del cardenal Karol Wojtyła como Papa, el arzobispo emérito de Cracovia
señala que aún hoy Juan Pablo II aportaría paz y esperanza al mundo. “El
sigue hablando. Basta con venir a la basílica de San Pedro en el Vaticano y ver
a la gente sumergida en la oración ante su sepulcro. Basta con
entrar en el santuario de Juan Pablo II de Cracovia, en las iglesias de
Wadowice o de Kalwaria, en todos esos lugares que llevan sus huellas. La
gente aún le escucha, quiere buscar su cercanía espiritual”, dijo.
Así
mismo, opina que las enseñanzas y el estilo de vida de Juan Pablo II pueden
inspirar a los jóvenes, pero que su historia debe transmitirse en un lenguaje
comprensible para la juventud de hoy.
El
cardenal Dziwisz, respondiendo a la pregunta de qué diría el Papa de Polonia al
mundo moderno, dijo que todo lo que enfrentamos hoy – las crisis, el
cuestionamiento de valores que hasta ahora parecían sagrados e inviolables, las
divisiones cada vez más profundas y la discordia social – le llenaría su
corazón de dolor.
“El
Santo Padre vio y padeció mucho mal, experimentó las consecuencias de las
guerras y de los totalitarismos, se solidarizó con el sufrimiento de los más
débiles, fue defensor y vocero de aquellos a quienes se les había quitado la
voz y, en tiempos de confusión, siempre trató de brindar esperanza a la gente.
Fue testigo del amor de Cristo y de la fuerza del Evangelio, inalterables a
pesar de las vicisitudes del mundo".
El
cardenal Dziwisz, respondiendo a la pregunta de qué diría el Papa de Polonia al
mundo moderno, dijo que todo lo que enfrentamos hoy – las crisis, el
cuestionamiento de valores que hasta ahora parecían sagrados e inviolables, las
divisiones cada vez más profundas y la discordia social – le llenaría su
corazón de dolor.
“El
Santo Padre vio y padeció mucho mal, experimentó las consecuencias de las
guerras y de los totalitarismos, se solidarizó con el sufrimiento de los más
débiles, fue defensor y vocero de aquellos a quienes se les había quitado la
voz y, en tiempos de confusión, siempre trató de brindar esperanza a la gente.
Fue testigo del amor de Cristo y de la fuerza del Evangelio, inalterables a
pesar de las vicisitudes del mundo".
También
subrayó que Juan Pablo II, como gran apóstol de la Divina
Misericordia, sentó las bases teológicas y existenciales del
camino por el que el Papa Francisco conduce hoy a la Iglesia: “el camino de la
misericordia, de la reverencia ante la miseria humana, para la cual el amor
infinito de Dios es el único remedio”.
El
cardenal Dziwisz también se refirió al Sínodo en curso dedicado a la
sinodalidad. “Creo que no exagero si digo que sus raíces se
encuentran en la visión del Papa polaco, que vio y reconoció el papel de los
laicos en la Iglesia, estuvo abierto al diálogo con diversos
grupos no siempre afines al cristianismo y escuchó atentamente lo que el mundo
tenía que comunicar a la Iglesia”, afirmó.
El
arzobispo emérito de Cracovia considera que las enseñanzas de Juan Pablo II y
su estilo de vida pueden seguir inspirando a los jóvenes. “No tengo ninguna duda
al respecto, es más, esta convicción se ve confirmada por varias generaciones
de jóvenes que fueron conducidos a Jesús por Juan Pablo II. Millones
de personas siguen reuniéndose en la Jornada Mundial de la Juventud,
contradiciendo la tesis del declive de la Iglesia y de la indiferencia de los
jóvenes respecto a las cuestiones de fe”.
“En las enseñanzas de Juan Pablo II los jóvenes pueden encontrar señales que los guíen. Los jóvenes pueden encontrar las señales de la vida en las enseñanzas de Juan Pablo II, pero también inspirarse en su vida, especialmente en sus años de juventud, llenos de las pasiones juveniles, la alegría de vivir, los múltiples y variados pasatiempos, el anhelo de desarrollo intelectual y espiritual, la habilidad para disfrutar de las amistades, de la naturaleza, el deporte, la poesía”, recordó.
Luchar por los ideales más elevados
Además,
señaló, pque ara Karol Wojtyła los años de su juventud fueron también
difíciles, marcados por el desastre de la guerra, pero a pesar de ello los vivió
maravillosamente, demostrando que valía la pena luchar por los ideales
más elevados y mantenerse fiel a ellos.
“Es un modelo fascinante para los jóvenes – no importa dónde o cuándo vivan – y digno de seguir. El asunto no es si el Papa puede servir de inspiración, sino cómo se les comunica la hermosura de su vida, qué lenguaje se utiliza para hablar de él, si es un lenguaje que logra sensibilizar a los jóvenes de hoy y les resulta comprensible”, subrayó.
El cardenal Dziwisz en el cónclave
Remontándose
al 16 de octubre de 1978, el cardenal Dziwisz recuerda que, poco después de su
elección, Juan Pablo II quiso verle. “Cuando apareció la fumata blanca, mi
corazón tembló, agarrado por una premonición poderosa. Cuando oí el nombre
'Carolum' desde el balcón de la Basílica de San Pedro, lo supe todo”.
Desde
entonces han pasado cuarenta y cinco años, en los que han sucedido muchas
cosas, pero aquel momento ha quedado grabado en mi corazón para siempre. “Me
sentí orgulloso y feliz”, afirma.
Añade
que lo buscaron entonces entre miles de personas en la plaza de San Pedro y lo
llevaron al cónclave, al refectorio donde los cardenales, junto con el Santo
Padre, acababan de cenar.
El
secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Jean-Marie Villot, me
acompañó hasta donde estaba el Papa. Éste se levantó y me saludó calurosamente.
Las primeras palabras que escuché del Santo Padre en ese momento fueron: “¡Cómo
se bajaron los humos! Se descargó de la emoción que me atenazaba” – recuerda el
secretario de Juan Pablo II.
Fuente: ReligiónConfidencial
