Pequeños cambios
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al
Señor. Que pases un feliz día.
Cada día que voy a la cocina, tengo que tomar
una decisión: hacer lo mismo de siempre o cambiar. No, no me refiero al plato
que quiero cocinar, pues a todas nos suele gustar cambiar, hacer cosas nuevas,
probar esto o aquello...
Me refiero a otra cosa. Y es que desde hace
tiempo me he dado cuenta de que siempre he cortado las hortalizas sobre la mesa
central de la cocina, pero es demasiado bajita para estar de pie, por lo que al
final de la mañana acabo con dolor de espalda. Lo tengo muy fácil, es tan
sencillo como cambiarme de lugar. Sí, en vez de seguir cortando ahí, puedo
ponerme sobre la encimera que tiene suficiente altura para no hacerme daño y
listo.
Pero por muy fácil que parezca, qué difícil es
cambiar un hábito que está arraigado. Es verdad que la mesa es más atractiva,
porque tiene unas vistas preciosas ya que está frente a la ventana, mientras
que la encimera está pegada a la pared. Pero en definitiva, se trata de algo
más importante que las vistas... ¡ya disfrutaré de ellas mientras me siento a
comer!
Así que después tuve un diálogo con el Señor
sobre este tema: en realidad, cambiar un hábito no es tan difícil, está más o
menos al alcance, con tesón y voluntad. Es verdad, cambiar un hábito es
accesible para nosotros, pero cambiar el corazón solo lo puede hacer Él.
Y es la obra que quiere hacer: "os daré un
corazón nuevo y un espíritu nuevo" (Ez 36, 26). Pues bien, ponernos en
marcha con estos pequeños cambios que necesita nuestra vida cotidiana nos abre
el entendimiento para descubrir que necesitamos que Él nos transforme
interiormente. Y así, nos prepara el corazón para que le dejemos obrar esta
transformación en nosotros.
Hoy, el reto del amor es pensar en un pequeño
hábito que necesitas cambiar en tu vida. Sin grandes pretensiones ni metas
demasiado lejanas. Tú sabes bien qué es lo que Él te pide trabajar en este
momento. Descubrirás tu pequeñez en los intentos de mejorar, la impotencia al
ver que vuelves a lo mismo, pero es ahí donde clamamos para que Él obre el
verdadero cambio en nosotros.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
04 julio 2023
Fuente:
Dominicas de Lerma
