“La doctrina del purgatorio se profundizó sobre todo en los Concilios de Florencia y de Trento”
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| Aciprensa |
En el marco del
reciente estreno en América Latina de la película “Purgatorio”, que recoge las revelaciones del Padre Pío de
Pietrelcina, Santa Faustina Kowalska y la mística Fulla Horak, un sacerdote
reflexiona sobre esta poco comprendida doctrina de la Iglesia Católica.
La cinta
“Purgatorio” se estrenó en México el 23 de marzo y sigue siendo proyectada en
las salas. A partir del 30 de marzo se puede ver la película también en
Argentina, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Guatemala, Panamá,
Paraguay y Perú.
El P. Guillermo
Serra, Legionario de Cristo, explicó que “el tema del purgatorio siempre ha
sido una doctrina que ha suscitado interés, curiosidad y para algunos sorpresa.
La doctrina de la Iglesia es clara y, a través de las realidades últimas, nos
enseña cómo seremos después de la resurrección”.
En diálogo con
ACI Prensa, el sacerdote indicó que “hay tres posibilidades después de pasar el
juicio particular tras la muerte: nuestra alma inmortal puede pasar
directamente al cielo, puede ir al purgatorio o puede ir al infierno”.
“El purgatorio
es una ‘sala de espera’ para quienes tienen el cielo como destino, pero su alma
no ha sido suficientemente purificada de la culpa que conllevan los pecados
cometidos”, continuó.
El religioso
señaló igualmente que, “una vez lograda la perfecta purificación, entran al
cielo para vivir para siempre con Cristo, y serán para siempre semejantes a
Dios, porque lo verán ‘tal cual es’ (1Jn 3,2), cara a cara (1Cor 13,12).
Disfrutarán entonces de la así llamada ‘visión beatífica’”.
“Esta
purificación final de los elegidos”, sin embargo, “es muy distinta del castigo
de los condenados. Es una purificación llena de la esperanza del cielo”.
Como también
informó el P. Serra, “la doctrina del purgatorio se profundizó sobre todo en
los Concilios de Florencia y de Trento”.
El presbítero
manifestó asimismo que “es en este sentido de purificación que pedimos por los
difuntos y ofrecemos Misas para que, si algo les falta por purificar, por
nuestras oraciones y sacrificios puedan entrar a gozar de la dicha del cielo”.
“Las
indulgencias, que se pueden aplicar a uno mismo o a un difunto, van dirigidas
precisamente a ayudar en esta tarea de purificación”, finalizó el P. Guillermo.
Por Ana Paula Morales
Fuente: ACI
Prensa
