San Francisco de Sales, ejemplo luminoso de hablar con el corazón
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Mensaje de la 57 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales |
"La llamada a hablar con el corazón interpela radicalmente a
nuestro tiempo, tan propenso a la indiferencia y a la indignación",
escribe el Papa Francisco en su Mensaje para la 57 Jornada Mundial de las
Comunicaciones Sociales, que este año tiene como lema: "Hablar con el
corazón, en la verdad y en el amor". Fuerte es la invitación a ir
contracorriente para apoyar las aspiraciones de paz siguiendo el ejemplo de San
Francisco de Sales, patrono de los periodistas.
“En el dramático
contexto del conflicto global que estamos viviendo, es urgente afirmar una
comunicación no hostil”. “Necesitamos comunicadores dispuestos a dialogar,
comprometidos a favorecer un desarme integral y que se esfuercen por
desmantelar la psicosis bélica que se anida en nuestros corazones”. Este es un
pasaje de gran actualidad del Mensaje del Papa Francisco para la Jornada
Mundial de las Comunicaciones Sociales 2023, que este año se celebrará el
domingo 21 de mayo. El Papa se dirige en particular a los trabajadores de la
comunicación, pero señala que el compromiso de comunicar "con el corazón y
con los brazos abiertos" es responsabilidad de todos.
La dinámica de
"comunicar cordialmente"
El tema está idealmente conectado con el de 2022, que llamaba a
“escuchar”, y con el anterior, que instaba a "ir, ver" como
condiciones para una buena comunicación. Esta vez el Papa quiere insistir en
"hablar con el corazón". En efecto, el corazón es lo que mueve a
acoger, dialogar y compartir, desencadenando una dinámica que Francisco define
como la de "comunicar cordialmente". Acoger al otro es lo que
permite, después de escuchar, "hablar en la verdad y en el amor".
Escribe:
“No
debemos tener miedo a proclamar la verdad, aunque a veces sea incómoda, sino a
hacerlo sin caridad, sin corazón. Porque «el programa del cristiano —como
escribió Benedicto XVI— es un “corazón que ve”». Un corazón que, con su latido,
revela la verdad de nuestro ser, y que por eso hay que escucharlo. Esto lleva a
quien escucha a sintonizarse en la misma longitud de onda, hasta el punto de
que se llega a sentir en el propio corazón el latido del otro. Entonces se hace
posible el milagro del encuentro.”
Hablar con el corazón significa dejar entrever una participación
"en las alegrías y los miedos, en las esperanzas y en los sufrimientos de
las mujeres y los hombres de nuestro tiempo", dice el Papa. Es un
llamamiento que interpela especialmente a quienes comunican en un contexto hoy
"tan propenso a la indiferencia y a la indignación, a veces sobre la base
de la desinformación, que falsifica e instrumentaliza la verdad".
El diálogo con el
corazón de Jesús con los discípulos de Emaús
El Papa Francisco señala el ejemplo de un comunicador con
corazón en el "misterioso Peregrino que dialoga con los discípulos que van
hacia Emaús": hablando con amor, Jesús acompaña "el camino de su
dolor", respetando su tiempo de comprensión. El Papa continúa escribiendo:
“En
un periodo histórico marcado por polarizaciones y contraposiciones —de las que,
lamentablemente, la comunidad eclesial no es inmune—, el compromiso por una
comunicación “con el corazón y con los brazos abiertos” no concierne
exclusivamente a los profesionales de la información, sino que es
responsabilidad de cada uno. Todos estamos llamados a buscar y a decir la
verdad, y a hacerlo con caridad.”
Palabras que hacen
bien
Esta llamada interpela especialmente a los cristianos, prosigue
Francisco, de cuya boca "nunca deberían salir palabras malas", sino
sólo palabras capaces de hacer el bien a los demás y de conmover incluso a los
"corazones más endurecidos". Es la "fuerza gentil del amor"
a la que apunta el Papa, invitándonos a repensar sus consecuencias
sociales:
“Lo
experimentamos en la convivencia cívica, en la que la amabilidad no es
solamente cuestión de buenas maneras, sino un verdadero antídoto contra la
crueldad que, lamentablemente, puede envenenar los corazones e intoxicar las
relaciones. La necesitamos en el ámbito de los medios para que la comunicación
no fomente el rencor que exaspera, genera rabia y lleva al enfrentamiento, sino
que ayude a las personas a reflexionar con calma, a descifrar, con espíritu
crítico y siempre respetuoso, la realidad en la que viven.”
San Francisco de
Sales, ejemplo luminoso de hablar con el corazón
De san Francisco de Sales, doctor de la Iglesia, obispo de
Ginebra en una época de fuertes disputas con los calvinistas y proclamado por
Pío XI patrono de los periodistas católicos, Francisco dice que "su
actitud apacible, su humanidad, su disposición a dialogar pacientemente con
todos, especialmente con quien lo contradecía, lo convirtieron en un testigo
extraordinario del amor misericordioso de Dios". Para el santo, la
comunicación era un "reflejo del ánimo" y una manifestación de amor.
“Somos lo que comunicamos", nos recuerda, y su enseñanza, observa el Papa,
aparece a "contracorriente" en un tiempo en la que la comunicación se
instrumentaliza a menudo. Sus escritos son "una lectura sumamente
agradable, instructiva y estimulante", dice el Papa Francisco citando las
palabras de San Pablo VI y luego comenta:
“Si
vemos el panorama de la comunicación actual, ¿no son precisamente estas
características las que debería tener un artículo, un reportaje, un servicio
radiotelevisivo o un post en las redes sociales? Que los profesionales de la
comunicación se sientan inspirados por este santo de la ternura, buscando y
contando la verdad con valor y libertad, pero rechazando la tentación de usar
expresiones llamativas y agresivas.”
El sueño de
Francisco
'Hablar con el corazón', el tema de esta Jornada Mundial se
enmarca en el proceso sinodal que vive la Iglesia y el Papa Francisco señala
que escucharnos unos a otros es el don más precioso que podemos hacernos. Hay
tanta necesidad, escribe, de un lenguaje "al estilo de Dios, que se nutre
de cercanía, compasión y ternura". Y describe su sueño:
“Sueño
una comunicación eclesial que sepa dejarse guiar por el Espíritu Santo, amable
y, al mismo tiempo, profética; que sepa encontrar nuevas formas y modalidades
para el maravilloso anuncio que está llamada a dar en el tercer milenio. Una
comunicación que ponga en el centro la relación con Dios y con el prójimo,
especialmente con el más necesitado, y que sepa encender el fuego de la fe en
vez de preservar las cenizas de una identidad autorreferencial.”
Una escalada que
hay que frenar empezando por las palabras
El Papa vuelve la mirada al contexto de conflicto global que
vivimos y reitera lo necesaria que es una "comunicación no hostil"
para promover una "cultura de paz" capaz de superar “el odio y la
enemistad". La escalada bélica que hoy teme la humanidad, escribe
Francisco, "se ha de frenar cuanto antes también a nivel comunicativo",
porque las palabras se convierten a menudo “en acciones bélicas cruel
violencia". Y, por tanto, insiste:
“Necesitamos
comunicadores dispuestos a dialogar, comprometidos a favorecer un desarme
integral y que se esfuercen por desmantelar la psicosis bélica que se anida en
nuestros corazones. […] Se ha de rechazar toda retórica belicista, así como
cualquier forma de propaganda que manipule la verdad, desfigurándola por
razones ideológicas. Se debe promover, en cambio, en todos los niveles, una
comunicación que ayude a crear las condiciones para resolver las controversias
entre los pueblos.”
Oración del Papa
por los comunicadores
El mensaje del Papa Francisco concluye subrayando que el
esfuerzo por encontrar las palabras justas para construir una civilización
mejor es requerido a todos, pero en particular es una responsabilidad confiada
a los trabajadores de la comunicación, y por ellos invoca al Señor para que con
su profesión marcada por "la verdad en la caridad", nos ayuden a
redescubrirnos como hermanos y a "sentirnos custodios los unos de los
otros".
Adriana Masotti
Vatican News