Permanezcamos "arraigados en Jesucristo". Esto es lo que nos recuerda el árbol de Navidad. Arraigados en Jesucristo

El Papa recibió ayer sábado a los donadores del árbol de
Navidad de la plaza de San Pedro y del pesebre (Vatican Media)
El Papa recibió en el Aula Pablo VI a las
delegaciones de Sutrio, Rosello y Guatemala que ofrecieron el árbol y los dos
belenes para la Navidad de este año y las invitó a reflexionar sobre la
importancia del silencio, que "favorece la contemplación del Niño Jesús,
nos ayuda a intimar con Dios”
Para
encontrar a Jesús, hay que llegar allí, donde Él está; hay que rebajarse,
hacerse pequeño, para entrar en ese establo donde nació el Hijo de Dios. Fue la
invitación que el Papa dirigió en el Aula Pablo VI a las delegaciones de
Sutrio, Rosello y Guatemala que ofrecieron el árbol y los dos belenes para esta
Navidad. Además del árbol y el pesebre que se inauguraron ayer tarde en la
Plaza de San Pedro, un segundo belén procedente de Guatemala está presente en
el Aula Pablo VI.
El árbol y nuestras raíces
Tras
haber expresado su gratitud por los dones navideños, -con un pensamiento
especial dirigido a los artesanos de la madera, a los jóvenes de Rosello y a
los que han cultivado el abeto en el vivero de Palena-, el Pontífice habló del
árbol y del belén como "dos signos que siguen fascinando a grandes y
pequeños". En particular, destacó que, al igual que los árboles, las
personas también necesitan raíces.
Sólo
quien está arraigado en buena tierra, permanece firme, crece,
"madura", resiste los vientos que lo sacuden y se convierte en un
punto de referencia para quienes lo miran. Pero, queridos, sin raíces nada de
esto sucede: sin cimientos firmes se permanece tambaleante. Es importante
custodiar las raíces, tanto en la vida como en la fe. A este respecto, el
apóstol Pablo nos recuerda el fundamento en el que debemos arraigar nuestra
vida para permanecer firmes: dice que permanezcamos "arraigados en
Jesucristo". Esto es lo que nos recuerda el árbol de Navidad. Arraigados
en Jesucristo.
El belén, la verdadera riqueza de la Navidad
Francisco
habló a continuación del pesebre, que nos recuerda cómo Dios se hizo hombre
para estar cerca de cada uno. Gracias al belén, es posible entonces redescubrir
la esencia de la Santa Navidad.
En
su auténtica pobreza, el belén nos ayuda a redescubrir la verdadera riqueza de
la Navidad, y a purificarnos de tantos aspectos que contaminan el paisaje
navideño. Sencillo y familiar, el belén recuerda una Navidad diferente de
aquella consumista y comercial: es otra cosa; nos recuerda lo bueno que es que
apreciemos momentos de silencio y oración en nuestros días, a menudo abrumados
por el frenesí. El silencio favorece la contemplación del Niño Jesús, nos ayuda
a intimar con Dios, con la frágil sencillez de un pequeño recién nacido, con la
mansedumbre de su estar recostado, con el tierno cariño de los pañales que lo
envuelven.
El
Papa invita a hacerse pequeños para ir verdaderamente al encuentro de Jesús,
para descubrirlo allí donde nació. El Emanuel, el Dios con nosotros.
Si
realmente queremos celebrar la Navidad, redescubramos a través del pesebre la
sorpresa y el asombro de la pequeñez, la pequeñez de Dios, que se hace pequeño,
no nace en el esplendor de las apariencias, sino en la pobreza de un establo.
Para encontrarse con Él hay que llegar allí, donde está; hay que rebajarse,
hacerse pequeño, dejar toda la vanidad, donde está Él. Y la oración es la mejor
manera decir gracias ante este regalo de amor gratuito, de decir gracias a
Jesús que desea entrar en nuestras casas, que desea entrar en nuestros
corazones.
Esta tarde la inauguración del árbol y el pesebre
El árbol de Navidad que se inaugurará esta tarde,
junto con el belén, fue colocado el pasado 17 de noviembre en la plaza de San
Pedro. Es un abeto blanco de unos 26 metros, procedente de los Abruzos, del
pequeño pueblo de montaña de Rosello, en la provincia italiana de Chieti. El
árbol, según informaron las autoridades regionales de los Abruzos, procede de
un cultivo y no de zonas naturales, y se eligió para la tala un abeto que
suponía un peligro por su proximidad a algunos edificios. Las decoraciones son
realizadas por los alumnos de algunas escuelas de los Abruzos, los abuelos de
la casa de reposo Sant' Antonio di Borrello y los huéspedes del centro de
rehabilitación psiquiátrica Quadrifoglio. El belén, realizado íntegramente en
madera, procede de Sutrio, en la provincia de Udine, uno de los pueblos más
característicos de Carnia, Friuli Venezia-Giulia. El gobierno guatemalteco
ofreció el belén expuesto en el Aula Pablo VI.
Andrea De
Angelis - Ciudad del Vaticano
Vatican News