Nunca es tarde para el amor. La unidad de Cuidados Paliativos preparó a M. P. para "ponerse guapa"
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El lunes 12 de
septiembre no fue un día más (si es que los hay) para la Unidad de Cuidados
Paliativos del Hospital Fundación Instituto San José de Madrid
(España). M. P., una paciente que se halla a las puertas de la
muerte, se casó con su amor de toda la vida, P.
La pareja
llevaba 35 años viviendo juntos, pero nunca habían dado el paso para
recibir el sacramento del matrimonio por la Iglesia Católica.
Ahora, cuando
M.P. está realmente mal de salud, en el hospital recibe los mejores cuidados para paliar el dolor que provoca
su enfermedad física. Pero también se encargaron de hacer lo mejor para su
alma: todos sabemos cuánto alivia a una persona haber encontrado la paz. Y a
M.P,. la paz le comenzó a llegar en el momento en que vio con claridad que
antes de morir quería estar casada por la Iglesia con su compañero de vida.
«Cuando
quieras»
M.P. dice que
«ha sido un sueño cumplido». Preguntó al equipo de Paliativos que la cuida las 24 horas del día si sería
posible que se casaran ella y P. en el hospital. A lo que la respuesta fue
inmediata: «Cuando quieras».
Ese «cuando
quieras» puso en marcha inmediatamente los preparativos. En la capilla del
Hospital, todo era sencillo pero primorosamente preparado para la boda. La
novia apareció en su cama articulada, peinada, arreglada y con un
precioso ramo de flores. Las sábanas eran del blanco de un vestido de
novia.
La incorporaron
para que pudiera seguir la celebración lo mejor posible.
El novio, P.,
se colocó junto a ella. Él va en una silla para personas discapacitadas. Sus
cabezas casi se tocaban durante toda la boda. Eran 35 años colocados ahora a
los pies del Señor para prepararse a recibir el sacramento y decirse sí ante
Dios para siempre y que la muerte llegue cuando Él quiera.
En la nota que
el propio hospital publicó en Facebook, alguien escribió que fue «un acto
alegre». Era acercarse más al Señor de la Vida, con todas las ganas de amar de
una pareja que se conoce bien y han experimentado ya lo que es amarse «en
la salud y en la enfermedad».
Celebró el
matrimonio el vicario episcopal, Gabriel Benedicto, y el padre José
Ramón Rubio. El vicario subrayó el gran acto de amor que supone una boda
como esta, en circunstancias tan especiales, cuando lo que se están diciendo
los cónyuges es:
«No me echo
para atrás cuando viene la muerte, sino que voy contigo».
Aunque las
condiciones del hospital no eran las mismas que los jardines de un castillo o
un restaurante con estrella Michelin, el equipo de Cuidados Paliativos quiso
que no faltara el menor detalle para que los novios celebraran su boda. Así que
hubo cóctel sorpresa.
Se respiraba
aquel texto del Cantar de los Cantares:
«Grábame como
un sello sobre tu corazón, como un sello sobre tu lazo, porque el Amor es
fuerte como la Muerte (…)».
Cantar de los
Cantares, 8, 6-7
Dolors Massot
Fuente: Aleteia
