El fuego es la imagen que el Santo Padre Francisco eligió, a partir del Evangelio de San Lucas (“Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo!”), para articular su reflexión durante el Consistorio Público Ordinario
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| Consistorio Público Ordinario |
Este sábado 27
de agosto por la tarde, en la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco presidió
el Consistorio Público Ordinario para la creación de 20 nuevos cardenales y
para la aprobación de dos causas de canonización: del fundador de los
Scalabrinianos, Juan Bautista Scalabrini, y del laico salesiano ítalo-argentino
Artémides Zatti.
El fuego es la
imagen que el Santo Padre Francisco eligió, a partir del Evangelio de San Lucas
(“Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera
ardiendo!”), para articular su reflexión durante el Consistorio Público
Ordinario para la creación de 20 nuevos cardenales, celebrada en la Basílica
vaticana este sábado 27 de agosto a las cuatro de la tarde, ante la presencia
de unos 7.000 fieles.
El Pontífice
invitó a considerar las dos formas que asume este símbolo y, a la luz de ellas,
rezar por los cardenales, “de modo particular por ustedes, que precisamente en
esta celebración reciben dicha dignidad y responsabilidad”, afirmó.
El estilo de
Dios: Cercanía, compasión y ternura
El Obispo de
Roma puntualizó que, con el "primer fuego" (una pequeña llama),
"el Señor quiere comunicarnos su valentía apostólica, su celo
por la salvación de cada ser humano, sin excluir a nadie".
“Quiere
comunicarnos su magnanimidad, su amor sin límites, sin reservas, sin
condiciones, porque en su corazón arde la misericordia del Padre. Y dentro de
este fuego se encuentra también la tensión misteriosa, propia de la misión de
Cristo, entre la fidelidad a su pueblo, a la tierra de las promesas, a aquellos
que el Padre le ha dado y, al mismo tiempo, a la apertura a todos los pueblos,
al horizonte del mundo, a las periferias aún desconocidas.”
Un fuego que
arde
Sobre el
segundo fuego, "en las brasas", el Sucesor de Pedro dijo que
"este fuego arde, de modo particular, en la oración de adoración,
cuando estamos en silencio cerca de la Eucaristía y saboreamos la presencia
humilde, discreta, escondida del Señor, como un fuego en ascuas, de manera que
esta misma presencia se convierte en alimento para nuestra vida diaria".
Un fuego que le
hace pensar, por ejemplo, en Carlos de Foucauld, "quien, al haberse
encontrado por mucho tiempo en un ambiente no cristiano, en la soledad del
desierto, centró toda su atención en la presencia, tanto la presencia de Jesús
vivo en la Palabra y en la Eucaristía, como la propia presencia del santo, que
era fraterna, amigable y caritativa". También en los hermanos y hermanas
"que viven la consagración secular, en el mundo, alimentando el fuego bajo
y duradero en los ambientes laborales, en las relaciones interpersonales, en
los encuentros de pequeñas fraternidades; o también como sacerdotes, en un
ministerio perseverante y generoso, sin hacer alarde, en medio de la gente de
la parroquia".
"Y no nos
olvidemos del fuego en ascuas custodiado por los ancianos", exhortó el
Papa, que "son un tesoro, el tesoro de la Iglesia", insistió
Bergoglio. "Son el hogar de la memoria en el ambiente familiar, social y
civil. ¡Qué importante es este brasero de los mayores! En torno a él se reúnen
las familias, permitiendo leer el presente a la luz de las experiencias del
pasado y tomar decisiones sabias", expresó.
¿Qué me dice a
mí y a ustedes este doble fuego de Jesús?
Dirigiéndose a
los hermanos Purpurados, "a la luz y con la fuerza de este fuego camina el
Pueblo santo y fiel, del cual hemos sido convocados y al que hemos sido
enviados como ministros de Cristo, el Señor".
"¿Qué me
dice a mí y a ustedes, en particular, este doble fuego de Jesús?", se
preguntó el Santo Padre. "A mí me parece que nos recuerda que el fuego del
Espíritu mueve al hombre lleno de celo apostólico a cuidar con valentía tanto
las cosas grandes como las pequeñas, porque non coerceri a maximo,
contineri tamen a minimo, divinum est”, añadió.
El mismo fuego
espiritual de siempre
Francisco
recordó que "un Cardenal ama a la Iglesia, siempre con el mismo fuego
espiritual", ya sea tratando las grandes cuestiones ("la grande diplomacia")
como ocupándose de "las pequeñas cosas pastorales", encontrándose con
los grandes de este mundo y con los pequeños, "que son grandes delante de
Dios".
Solo Jesús
conoce el secreto de esta magnanimidad humilde
"El
secreto del fuego de Dios, que desciende del cielo, iluminando de un extremo al
otro, y que cocina lentamente el alimento de las familias pobres, o de los
migrantes, o de quienes no tienen un hogar", aseveró el Obispo de
Roma.
"No somos
un número"
El Papa remarcó
que Jesucristo nos lleva a cada uno por nuestro nombre. "Nos llama por
nuestro nombre, nos mira a los ojos, a cada uno de nosotros: mirémonos a los
ojos, y nos pregunta: Tú, nuevo cardenal, y todos ustedes, hermanos cardenales:
¿puedo contar con ustedes?", interpeló a los nuevos Purpurados.
Al concluir su
homilía, Francisco dirigió un pensamiento especial al Cardenal Richard Kuuia
Baawobr, obispo de Wa, en Ghana, quien se ausentó por un problema de
salud.
El rito de
creación de los nuevos Purpurados
Luego de la
homilía, el Santo Padre pronunció la fórmula de creación de los cardenales,
quienes juraron fidelidad a él y a sus sucesores "hasta el derramamiento
de sangre". Uno a uno, se acercaron a la sede para recibir, de rodillas,
los símbolos del cardenalato: el solideo rojo, el birrete, el anillo y la bula
con la asignación del título o diaconía.
Cada uno de
ellos recibió el abrazo de la paz de Francisco, un gesto replicado
inmediatamente después por el Cardenal Decano, el primero de los
Cardenales Presbíteros y el primero de los Diáconos, en representación de todo
el Colegio Cardenalicio. (Aquí
puede leer la nota informativa de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas
Pontificias)
Entre los
aspectos singulares de este Consistorio, cabe resaltar que fue creado el primer
Purpurado de la historia del Paraguay, Mons. Adalberto Martínez Flores. Los
otros tres nuevos Purpurados latinoamericanos proceden de Cartagena de Indias,
en Colombia, y de Manaos y Brasilia, en Brasil.
Las dos causas
de canonización que fueron votadas
Después del
consistorio ordinario público para la creación de los nuevos cardenales, se
procedió a aprobar dos causas de canonización: del fundador de los
Scalabrinianos, Juan Bautista Scalabrini, y del laico salesiano ítalo-argentino
Artémides Zatti.
El Cardenal
Marcello Semeraro, Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, leyó
una breve biografía de cada uno de ellos.
Francisco
confirmó que el domingo 9 de octubre se desarrollará la canonización.
Reunión de los
Cardenales para reflexionar sobre la Constitución Apostólica Praedicate
Evangelium
Los Purpurados
continúan unos días más en Roma, pues, entre otras razones, han sido convocados
a participar en una reunión para intercambiar sobre la nueva Constitución
Apostólica que entró en vigor el pasado 5 de junio, en la Solemnidad de
Pentecostés, tal como lo anunciara el Papa Francisco luego de rezar el Regina
Coeli del domingo 29 de mayo de 2022.
Como
informa un
comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, publicado este sábado 27
de agosto, las sesiones se desarrollarán de mañana a partir de las 9 hasta
las 16, luego de una breve pausa para el almuerzo.
Se prevén
encuentros por grupos lingüísticos sobre diversos aspectos relativos al
documento, como también intercambios en Aula.
Por el momento,
está confirmada la presencia de 197 participantes, entre Cardenales, Patriarcas
Orientales y Superiores de la Secretaría de Estado.
Por último, en
la tarde del martes 30 de agosto, luego de los trabajos plenarios, se celebrará
la santa misa en la Basílica Vaticana.
Sebastián
Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano
Vatican News
