La Iglesia Católica enseña que la vida humana es sagrada y debe ser respetada y protegida desde el momento de la concepción
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| Imagen referencial. Crédito: Pixabay |
Tras la
decisión de la Corte Suprema Estados Unidos de revocar Roe vs. Wade, que
legalizó el aborto en todo el país en 1973, los católicos, y los
estadounidenses provida en general, enfrentan nuevas preguntas sobre el aborto
en ciertas situaciones, como la historia de una víctima de violación de 10 años
que viajó de Ohio a Indiana para que le realicen esta práctica.
Esta es la
enseñanza de la Iglesia Católica sobre el aborto.
¿Puede una
mujer católica hacerse un aborto?
Las “Directrices
éticas y religiosas para los servicios católicos de atención médica”,
publicadas por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos
(USCCB), enfatiza que el aborto “nunca está permitido”.
Asimismo, los
obispos definen el aborto como la “directamente intencionada terminación del
embarazo antes de la viabilidad o la directamente intencionada destrucción de
un feto viable".
En otras
palabras, la Iglesia Católica prohíbe cualquier acción que tenga como fin único
y directo la terminación de la vida humana en el seno materno. El aborto está
prohibido independientemente de si un bebé por nacer es viable o puede
sobrevivir fuera del útero.
En ese sentido,
los obispos señalan que los no nacidos deben ser protegidos desde el momento de
la concepción.
“Todo
procedimiento cuyo único efecto inmediato sea la terminación del embarazo antes
de que sea viable es un aborto, que, en su contexto moral, incluye el intervalo
entre la concepción y la implantación del embrión”, añaden.
¿Qué pasa con el
aborto para las víctimas de violación de 10 años?
Los católicos
deben abrazar la vida, no la destrucción de la misma, incluso en las
situaciones más difíciles, dijo a CNA –agencia en inglés del Grupo ACI– el P.
Tadeusz Pacholczyk, director de educación y especialista en ética del Centro
Nacional Católico de Bioética.
El centro,
ubicado en Broomall, Pensilvania (Estados Unidos), está dedicado a defender la
dignidad de la persona humana a través del cuidado de la salud y la
investigación biomédica.
“Fomentar un
aborto directo nunca ofrece una solución auténtica para una mujer joven que
enfrenta una crisis”, explicó el P. Pachoczyk. “Cuando una niña de 10 años
queda embarazada a causa de una violación, no tiene sentido responder a su
trauma ofreciendo un segundo trauma”, señaló.
“Exacerba el
original acto de violencia con aún más violencia”, dijo sobre el aborto. “Juega
con la vulnerabilidad emocional que todos sentimos cada vez que la tragedia nos
golpea”, indicó.
El P.
Pacholczyk señaló que existe una solución diferente para una víctima que
enfrenta una situación como esta: amor y apoyo.
“Lo que una
mujer joven necesita en una situación de ese tipo es el apoyo de familiares y
amigos, junto con la tranquilidad de que ‘podemos superar esto juntos'”, dijo.
“Lo que ella realmente necesita es el amor, la esperanza y la compasión que
animan a cualquiera que se enfrenta a la incertidumbre sobre su propio futuro”,
señaló.
El apoyo, dijo,
puede marcar la diferencia.
“Las mujeres
jóvenes que han tenido que recorrer este difícil camino, cuando cuentan con el
apoyo generoso de sus familiares y amigos, a menudo recordarán lo que sucedió y
expresarán su alivio porque no se les ofreció la oportunidad de destruir a su
propio hijo después de una agresión sexual”, añadió el especialista en ética.
El sacerdote se
refirió a la historia reciente de Kathy Barnette, quien se postuló sin éxito
como candidata republicana al Senado en Pensilvania en 2022. Ella Barnette fue
concebida en una violación cuando su madre, Mamie Jo, tenía solo 11 años. Sin
embargo, la niña eligió la vida.
El P.
Pacholczyk enfatizó que el niño en el útero es inocente.
“Al promover el
aborto después de una violación, también apuntamos al blanco equivocado”, dijo.
“El niño en el útero no perpetró la agresión sexual y no debe ser tratado como
si lo hubiera hecho”, añadió.
El sacerdote
dijo que “en lugar de apuntar a un transeúnte inocente, debemos apuntar al
hombre que llevó a cabo el asalto”.
“Si no se hace
lo posible por identificar y aprehender al agresor, que en ocasiones puede ser
un familiar o pariente, un aborto puede terminar allanando el camino para que
el agresor 'cubra sus huellas' y siga abusando de una menor a la que en su
lugar se le debe proporcionar con seguridad y protección contra más abusos”,
concluyó.
¿Qué sucede con
los embarazos ectópicos y cuando la vida de la mujer está en riesgo?
A una católica
le está permitido someterse a un tratamiento para salvar su vida, incluso si
eso significa que su bebé por nacer morirá indirectamente como resultado de ese
tratamiento, afirman las directivas de los obispos estadounidenses.
Aquí la
intención y la acción es salvar la vida de la madre, no es poner fin a la vida
de su bebé a través del aborto, o “la terminación del embarazo directamente
intencionada”.
“Se permiten
las operaciones, tratamientos y medicamentos que tengan como finalidad directa
la curación de una condición patológica proporcionalmente grave de una mujer
embarazada, cuando no puedan posponerse con seguridad hasta que el niño por
nacer sea viable, incluso si resultarán en la muerte del niño por nacer”, dicen
las directivas.
Los obispos
también abordan los casos de embarazos ectópicos o extrauterinos que ponen en
peligro la vida de la madre.
“En caso de
embarazo extrauterino, no es moralmente lícita ninguna intervención que
signifique un aborto directo”, dicen las directivas.
En cambio, para
los embarazos ectópicos, los expertos médicos católicos están de acuerdo en que
las mujeres pueden someterse a una salpingectomía parcial, que es la
extirpación de una parte de la trompa de Falopio donde se encuentra el bebé por
nacer, informa el Registro Nacional Católico. La intención y la acción directa
es eliminar el tejido dañado, no terminar con la vida de un bebé por nacer.
Según la
Asociación Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos Pro-Vida, "la
continuación de un embarazo de este tipo no puede resultar en la supervivencia
de un bebé".
En otras
situaciones, las directivas establecen que el trabajo de parto puede ser
inducido por una “razón proporcional” después de que el feto sea viable.
¿Pueden los
hospitales católicos proporcionar servicios de aborto?
Las directivas
de los obispos enfatizan que las instituciones católicas de atención médica no
deben ayudar ni proporcionar procedimientos de aborto. Sin embargo, agregan los
prelados, los trabajadores de la salud católicos deben brindar ayuda y consuelo
a las mujeres que sufren después de un aborto.
“Los
proveedores católicos de atención médica deben estar listos para ofrecer
atención compasiva física, moral y espiritual a aquellas personas que han
sufrido psicológicamente por el trauma del aborto”, se lee en las directivas.
El P.
Pacholczyk señaló que “la atención médica católica siempre respeta la igual
dignidad de la madre y el niño, y reconoce que cada embarazo implica al menos a
dos personas, dos pacientes, con el objetivo explícito de proveer una atención
médica sobresaliente, en la medida de lo posible, para ambos”.
¿Qué dice el
Catecismo católico sobre el aborto?
El Catecismo de
la Iglesia Católica, que resume la enseñanza de la Iglesia, reconoce la
dignidad y el valor intrínseco de los no nacidos.
“La vida humana
debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la
concepción”, dice el catecismo. “Desde el primer momento de su existencia, el
ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está
el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida”.
La Iglesia
considera que el aborto es un “delito contra la vida humana” y abortar, o
ayudar a otra persona a abortar, es motivo de excomunión automática.
“El aborto
directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario
a la ley moral”, dice el catecismo.
Al mismo
tiempo, la Iglesia Católica ofrece perdón y misericordia para aquellos
involucrados en el aborto.
“La Iglesia no
pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la
gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien
se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad”, señala el Catecismo.
Traducido y
adaptado por Eduardo Berdejo. Publicado originalmente en CNA.
