Este artículo te ayudará a descubrir cada uno de los elementos que conforman la imagen original de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, que se resguarda en el altar mayor de la Iglesia de San Alfonso, en Roma.
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Imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro Crédito: Dominio Público |
La
imagen recuerda, en líneas generales, el cuidado de la Virgen por Jesús desde
su concepción hasta su muerte.
Sin embargo, el sitio web oficial del “150
aniversario de la restauración del ícono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro”
(1866-2016) demuestra significados más profundos en el cuadro. Explica que, en
primer lugar, se ve la imagen de “María, porque ella domina el cuadro y porque
te mira directamente a ti, no a Jesús, ni al cielo, ni a los ángeles que están
sobre su cabeza”.
“Su
mirada nos acerca a la historia, nos hace partícipes de la pintura y del
dolor. Su mirada nos dice que así como Jesús corrió hacia su madre y
encontró refugio, nosotros también podemos correr hacia María”.
Respecto
a la estrella de ocho puntas en su frente, el sitio señala que “probablemente
fue agregada por un artista posterior para representar la idea oriental de que
María es la estrella que nos lleva a Jesús”.
Además,
para reforzar el simbolismo, hay una cruz ornamental de cuatro puntas a la
izquierda de la estrella en su frente.
Aparte
de María, el cuadro representa a un Niño Jesús de dos o tres años, sentado a la
mano izquierda de su madre, con sus manos apretando su mano derecha. Según el
sitio oficial, en los íconos bizantinos “María nunca se muestra sin Jesús
porque Jesús es fundamental para la fe”.
“Jesús
también lleva la ropa de la realeza. Solo un emperador podía usar la túnica
verde, el fajín rojo y el brocado dorado que se muestra en la imagen. Las
iniciales griegas a la derecha del niño y su halo decorado con una cruz
proclaman que es ‘Jesucristo’”, continúa el sitio.
También se explica que “Jesús no nos mira a nosotros, ni a María, ni a los
ángeles. Aunque se aferra a su madre, mira hacia otro lado, hacia algo que no
podemos ver, algo que lo hizo correr tan rápido hacia su madre que una de sus
sandalias casi se le cae, algo que lo hace aferrarse a ella para protegerse y
amor”.
“Jesús
ha visto parte de su destino –continúa el sitio oficial–: el sufrimiento y la
muerte que sufrirá. Aunque es Dios, también es humano y le teme a este
aterrador futuro. Ha corrido hacia su madre, que lo abraza en este momento
de pánico, de la misma manera que ella estará a su lado a lo largo de su vida y
muerte. Si bien no puede evitarle su sufrimiento, puede amarlo y
consolarlo”.
A
ambos lados de Jesús y María están los arcángeles Miguel y Gabriel, portando
los instrumentos de la Pasión. En caracteres griegos se agregan los
nombres abreviados de las cuatro figuras.
A
la izquierda, Miguel sostiene una urna llena de la hiel que los soldados le
ofrecieron a Jesús en la cruz, la lanza que le atravesó el costado y la caña
con la esponja. A la derecha, Gabriel lleva la cruz y cuatro clavos.