Distraerte
Hola, buenos
días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer por la
tarde estábamos rezando en coro. Cantábamos las primeras vísperas del Domingo
de Ramos. Son muy solemnes y te introducen de lleno en la Semana Santa.
Mientras cantábamos, de fondo, se oía una música que venía de la calle. En el
pueblo estaban celebrando alguna fiesta. La música de la orquesta no era muy
fuerte, nuestros cantos lo tapaban, pero cuando entraba alguien en la capilla,
al abrir la puerta, se escuchan las canciones.
Me daba cuenta
de que fácil resulta distraernos, una simple música de fondo te trae recuerdos,
personas… y en ese momento el Señor te muestra dos caminos: secundar la
distracción o luchar y céntrate en las vísperas.
Qué fácilmente
somos tentados y con cosas tan sencillas, pero que nos distraen de lo
verdaderamente importante. A veces creemos que la tentación va a ser en cosas
grandes… pues no suele ser así. El mal nunca te dirá: “no vayas a Misa” porque
le descubrirás rápido. Lo que te dirá es: “no pasa nada porque llegues tarde.
Te has encontrado con esa amiga que hacía tanto que no saludabas y no pasa
nada”. Al final has caído en la distracción. Porque la distracción no es otra
cosa que desviar nuestra atención cuando realmente debemos estar atentos a algo
específico.
Esto le pasaba
a Jesús con sus discípulos, se distraían con cantidad de cosas. Por eso Jesús
les reconducía en muchas ocasiones y les daba directrices concretas. Lo
escuchamos en el Evangelio de hoy, les pide que le traigan un pollino y que si
les preguntan digan que el Maestro lo necesita. Jesús hablaba del servicio, de
ser el último, mientras que los apóstoles se dedicaban a hablar de quien sería
el más importante.
Esto es lo que
nos puede pasar estos días de Semana Santa. Nos marcharemos a la playa, a la
montaña, al pueblo o nos quedaremos en casa, pero seguro que con planes buenos.
Lo único que nos tenemos que preguntar es si estos planes nos distraen de poder
vivir estos días. Surgirán mil cosas para distraernos de celebrar estos días en
plenitud.
Jesús te espera
para mostrarte su Amor, como te ama y como te ha salvado. Para que experimentes
que Él da la vida, para que tú no tengas que morir, sino para que tengas vida.
Él te espera para vivirlo juntos.
Hoy el reto del
amor es ir a la Eucaristía del domingo de Ramos y no dejar que nada te
distraiga de poder celebrar este día.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
10 abril 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma
