¿Qué necesitamos antes?
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace unos días,
estábamos a punto de comenzar vísperas cuando, de pronto, comenzó a entrar
tanta gente en la capilla que decidimos cambiarnos rápidamente a la iglesia.
Allí, con más espacio y amplitud, cabíamos todos mejor.
En esa decisión
de milésimas de segundo, mi mente recorrió todos los pasos que tenía que dar
para preparar la iglesia para poder comenzar vísperas: abrir la puerta de la
iglesia, encender las estufas, dar las luces, llevar las velas… Las sacristanas
hemos de estar preparadas para cualquier cambio inesperado e intentar hacerlo
con plena naturalidad.
En ese rápido
instante, fuimos ligeras y, lo primero que hicimos, sin ni siquiera dar las
luces, fue encender las estufas. En Burgos, el frío se mete por estas paredes
de piedra, de manera que cualquier foco de calor se agradece enormemente.
Ya después,
dimos la luz e hicimos el resto de cosas. Y así, toda la comunidad, junto con
las personas que nos acompañaban, pudimos comenzar la oración de vísperas.
Mientras
orábamos, me resonaba una pregunta en mi interior que trataba de hacerle al
Señor: “¿Qué es antes, la luz o el calor?”.
Su respuesta no
tardó en llegarme: es el calor. Sí, ciertamente el Señor creó primero la luz,
pero después del pecado original, el hombre necesita primero experimentar el
calor para confiar más e ir abriendo los ojos y el corazón a Su Luz.
Muchas veces
hemos experimentado esto en nuestra vida: que, cuando nos hemos sentido
acogidos por el Señor, es entonces cuando el corazón se suelta y se abandona de
verdad en Él, comenzado a ver.
Y del mismo
modo, los demás necesitan esto de nosotros. El amor es la puerta que abre el
corazón, es el instrumento del que se sirve el Señor para que todos nos abramos
a Su Luz.
Hoy el reto del
amor es que veas a esa persona con amor. Aunque veas con claridad que tendría
que cambiar esto o aquello, haz la prueba: no intentes cambiarle ni hacerle
razonar, solo apuesta por el amor. Que pueda recibir de ti eso que tantas veces
el Señor te ha hecho experimentar a ti: un amor que te ama como eres y como estás.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
27 marzo 2022
Fuente:
Dominicas de Lerma
